Emma Darcy - Noche De Tormenta

108 Pages • 43,529 Words • PDF • 528.4 KB
Uploaded at 2021-09-24 13:46

This document was submitted by our user and they confirm that they have the consent to share it. Assuming that you are writer or own the copyright of this document, report to us by using this DMCA report button.


Noche De Tormenta Emma Darcy 1ª Serie James

Noche de tormenta (1996)

Título original: Ride the storm (1991) Editorial: Harlequin Ibérica Género: Contemporáneo Protagonistas: Joel Faber y Tiffany James Argumento:

Serie: James Sello / Colección: Bianca 767

Joel Faber vivía atormentado por algún oscuro suceso ocurrido muchos años atrás... Tenía fama de duro e implacable, pero Tiffany pronto descubrió que eso era sólo una fachada bajo la que se ocultaba un hombre bueno, cariñoso y comprensivo, y que su carácter hostil era sólo una máscara que escondía el miedo a ser herido de nuevo. Tiffany decidió enseñarle que la vida merecía la pena y que las personas no tenían que ser siempre ruines y malvadas como él creía. Sabía que era una dura tarea, pues Joel había sufrido mucho y no estaba dispuesto a perdonar todo el daño que los habitantes de Haven Bay le habían hecho veinte años atrás... Una noche de tormenta...

https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 1 ERA, casi media noche cuando rodearon el promontorio. Garret dirigió el viejo barco pesquero hacia el puerto deportivo de Leisure Island. Justo a tiempo, pensó Tiffany tratando de calmar sus nervios mientras examinaba la flotilla de yates de lujo anclados frente al complejo turístico. Había elegido la hora con deliberación. Era tarde para que hubiera mucha gente paseando por el puerto y los que estuvieran allí no se fijarían en el pesquero que se acercaba. Sin embargo, no era tarde para llegar a la fiesta que Joel Faber ofrecía a sus amigos del jet-set. No resultó difícil localizar el yate. Había aparecido en un sinnúmero de fotografías, tanto en periódicos como en revistas; era el más lujoso que se hubiese diseñado y construido jamás para un empresario australiano. — ¡Allí! —indicó Tiffany, triunfal. —Sí. ¡Libertad, por fin! —había un toque de ácida burla en la voz de Garret al mencionar el nombre del yate—. En ese barco no se debe sentir el movimiento del mar. El viejo pescador había trabajado en el mar toda su vida y no sentía ningún respeto por los que tomaban el mar como una diversión. Sin embargo, acercó el pesquero al Libertad para dirigirle una mirada atenta antes de dedicarse a la tarea más seria de buscar un lugar para que Tiffany bajara. El sonido de la música llegaba hasta ellos. La fiesta a bordo estaba en pleno apogeo, justo como Tiffany esperaba. Su plan de colarse era bastante arriesgado, lo sabía, pero si lograba llegar a Joel Faber, confiaba en conseguir que la escuchara. Y eso era sólo la mitad de la batalla. ¡Si lograba hablar con él, sería como haber ganado la guerra! Varios meses de esfuerzos frustrados la habían llevado a forzar la situación. Tiffany no estaba acostumbrada a perder. A los veintiocho años, tenía suficiente experiencia como para sentirse lo suficientemente segura de sí misma como para lograr casi cualquier cosa; aun así, todo su ingenio y habilidad para manejar a la gente no le sirvieron de nada para conseguir una cita con Joel Faber por los canales acostumbrados. Pero Tiffany no se daría por vencida, y menos cuando su derrota podía afectar a sus seres queridos. —Más guardias de seguridad —ladró Garret. Sus ojos estaban fijos en dos hombres que se encontraban al fondo de la plataforma de acceso al yate—; no están allí para disfrutar de la brisa nocturna. Esta es una misión imposible, sería mejor volver a casa. — ¡No! —protestó Tiffany. —No podrás burlarlos. Joel Faber te ha derrotado una vez más. —Aún no —replicó testaruda. «Debo intentarlo», se dijo a sí misma. Esa

Página 2 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis noche llegaría a Joel Faber costara lo que costase—. Los burlaré. Les mentiría o crearía algún tipo de distracción que le facilitara la entrada a la fiesta. Joel Faber era su mejor opción, quizá la única, para obtener la ayuda y el apoyo que necesitaba. —No servirá de nada —murmuró el viejo Garret con pesimismo—, el diablo se lo llevará antes de que ayude a alguien. Garret se retrajo, como hacían todas las personas mayores de Haven Bay cada vez que se mencionaba el nombre de Joel Faber. El era el personaje más famoso del pueblo pesquero; aun así, nadie quería hablar de él., Todos dudaban que Tiffany lograra llegar a un acuerdo con Faber. Tiffany suponía que tenían celos de su éxito, o quizá les molestaba que hubiera dejado Haven Bay atrás. Quizá lo consideraran alguna clase de desertor por haber huido después de «la tormenta». Esa «tormenta» de hacia casi veinte años se recordaba todavía con amargura. Se habían perdido muchas vidas, incluyendo la del abuelo de Joel. Tiffany consideraba muy normal que el muchacho de dieciséis años hubiera dejado el pueblo, puesto que no tenía más familia que lo retuviera allí y era lógico que buscara otra clase de vida. No había razón para culparlo por eso. Sin embargo, Tiffany a veces tenía la molesta sensación de que había algo más, algo que no le habían dicho. Siempre desechaba el pensamiento como si fuera una tontería. Garret McKeogh, que era todo un personaje en Haven Bay, apoyaba la idea de Tiffany de revitalizar el pueblo y estaba de acuerdo con ella en que recurrir a Joel Faber era la mejor opción. Sin embargo, ahora parecía que quería volverse atrás. La forma en que hablaba reflejaba su odio hacia Joel Faber. Tiffany se preguntó si la habrían engañado de alguna manera. — ¿Qué es lo que me ocultáis, Garret? —preguntó con molesta impaciencia ante el silencio del viejo-. ¿Por qué no funcionará? El rostro endurecido no le daba ninguna pista. La barba encanecida le daba el aspecto de un personaje bíblico lleno de autoridad y rectitud. Los ojos estaban fijos en un punto lejano, pero las fuertes manos que acariciaban el timón mostraban su indecisión. —No contaba con esos guardias —respondió al fin—. Pensé que burlaríamos su equipo de seguridad, tal como habíamos planeado. Ahora no funcionará. Tiffany, no quiero que te arresten por allanamiento, sería ir demasiado lejos. Aunque las cosas salieran mal, Tiffany pensaba que no la arrestarían. No se trataba de fraude ni nada por el estilo. Si la descubrían lo más probable era que la regañaran y le advirtieran que se retirara. —Merece la pena intentarlo —insistió—, no va a pasar nada malo.

Página 3 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —Eres valiente, Tiffany James, y además, generosa, como toda tu familia — Garret apretaba las manos y la taladraba con los ojos como si mirara algo más allá—, no quiero que te pase nada. —No soy una niña, Garret —replicó con firmeza—, sé cuidarme. En cuanto a mi familia, sabes lo decepcionados que estarían Carol y Alan si llego a casa con las manos vacías. Debo arriesgarme por ellos. Sabía que Garret apreciaba a Alan. Tiffany no podía creer que en Haven Bay hubiera alguien que no admirara al hijo de su hermana después de la forma en que se había sobrepuesto a las calamidades que le deparó el destino. Alan merecía el destino que se había propuesto y Tiffany estaba dispuesta a poner de su parte todo lo que fuera necesario para que lo lograra. Quería borrar la tensión y el miedo de los ojos de Carol, y ver en su lugar el brillo de luz y vida que debían tener. Su hermana se había sacrificado mucho por su hijo. Era hora de que alguien aligerara el peso del futuro. Sus padres adoptivos les habían enseñado que para eso era la familia, para compartir las vicisitudes, para ayudarse, para mantenerse hombro con hombro frente a la adversidad. Todos los hermanos y hermanas d Tiffany se habían tendido la mano siempre, y Tiffany era la que en ese momento se encontraba en mejor posición para ayudar. Esta vez dependía de ella. Si lograba que Joel Faber apoyara su proyecto, el problema del futuro quedaría resuelto. —Que así sea —aceptó Garret. Su expresión era grave—. Espero que llegues a él. Tiffany suspiró de alivio cuando él aceptó cooperar —Gracias, Garret —le dijo con una sonrisa. —Dudo mucho que lo logres —respondió. —Eso depende de mí —contestó y giró hacia el puerto. «Manos a la obra, ya basta de charla», pensó— Dirígete hacia el último muelle. Iniciaré mi recorrido desde allí. Tiffany se dispuso a ensayar mentalmente el pape que tendría que representar. Se trataba sólo de demostrar confianza, se dijo. El atuendo blanco que llevaba era lo suficientemente elegante como para sugerir que se encontraba en su ambiente, entre la élite social. Si peinado había sido copiado de una revista de modas Estaba segura de que podía pasar por una invitada. Lo único que necesitaba era un poco de suerte. Hasta es momento nunca había fallado para salir airosa de cualquier situación difícil que requiriera rapidez mental No tenía de qué preocuparse. De alguna manera llega ría hasta Joel Faber y lo obligaría a escucharla.

Página 4 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 2 JOEL Faber se encontraba en la cubierta de popa de su yate, dando la espalda a sus invitados y al bullicio general. Estaba cansado de sostener el tipo de conversación que se esperaba de él. Quería un espacio tranquilo donde respirar, alejado de la pesada atmósfera que le había rodeado los últimos días y que lo envolvía esa noche en especial. La gente que lo rodeaba se aferraba a la diversión con una tenacidad febril, como si nunca más pudieran volver a disfrutar de semejante ambiente. Era una noche ideal y sus planes estaban saliendo bien. Leisure Island, el centro turístico más moderno de toda Australia, había sido inaugurado con la clase de festejo que iba a la par con ese nivel, y él ya no tenía más que hacer, excepto esperar que la noche llegara a su fin. Así como continuar recogiendo los beneficios. Joel debería estar disfrutando el dulce sabor del éxito. Debería estar alegre, al menos en privado; sobre todo, por los que le habían advertido que apuntaba demasiado alto, que el mercado en el que quería introducirse era muy cerrado y que su aventura terminaría en la quiebra. Sin embargo, lo que sentía por quienes le advirtieron eso era piedad y un cierto desprecio. En realidad, el éxito le había resultado demasiado fácil como para disfrutarlo. Lo que sentía... y esbozó una mueca de burla hacia sí mismo, era una sensación de vacío. La misma que había sentido durante los últimos años; quizá más, puesto que ya había logrado cuanto se había propuesto. Ya no tenía nada más que hacer, nada por qué luchar. Había dedicado los últimos años de su vida a es proyecto y había logrado convertir lo que no era más que un pantano en algo hermoso. El lujoso ambiente atraería a los más ricos: campo de golf, puerto deportivo, casas con playa privada, un hotel internacional de cinco estrellas y un centro comercial que ofrecía lo mejor de lo mejor. El puente que unía la isla con el continente facilitaba el acceso al Paraíso del Surf y a Brisbane. La Costa de Oro de Brisbane era realmente de oro, pensó con cinismo. El dinero fluía continuamente, como el océano, en interminables olas. Y él no lo dejaría pasar sin sacar beneficios. En su vida ya no quedaban desafíos, Quizá porque había adquirido en los negocios le garantizaban aventura que emprendiera. Lo que necesitaba era ahora, después de tantos años, el turbulento choque naturaleza le producía un sentimiento

los conocimientos que el éxito en cualquier una tormenta. Incluso de los elementos de la

de profunda inquietud. El nunca lo olvidaría, pero a un nivel pragmático tenía que olvidar para seguir adelante No había forma de volver atrás, de cambiar

Página 5 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis el pasado. Si hubiera podido escoger, habría dado su vida para que las cosas hubieran sido diferentes. Su única opción fue seguir adelante, y tratar de... olvidar. Había que correr ciertos riesgos. Si no salía adelante por lo menos se mantenía interesado. Debería buscar algo más productivo..., sobre todo a nivel personal. Irritado por permitir que su mente volviera a los negocios, giró para apoyarse en la barandilla y observó a sus invitados. El grupo de personajes era como una forma de medir su propia posición social, pero eso ya no tenía mucho significado. Había departido con la nobleza y había sido aceptado; se había mezclado con los grandes hombres de negocios y lo habían considerado su igual. En algún momento, eso significó mucho para él. Y así era todavía; sin embargo, ya no era lo mismo. Esa noche se sentía lejano, como si ya hubiera vivido ese momento, como si ya estuviera más allá. Pero, ¿qué había más allá? Sacudió la cabeza y trató de dirigir su mente hacia algo más tangible. Le parecía ridículo tener que concentrarse para disfrutar de su fiesta. Lo que tenía que hacer era relajarse y dejar que la noche le ofreciera sus propios placeres. En realidad, eso era todo lo que quedaba para él. Una mujer, eso era lo que le hacía falta. Alguien que lo distrajera, lo divirtiera y complaciera. No se había molestado en reemplazar a Nanette desde que lo abandonó para ir a Europa... había estado demasiado ocupado con su proyecto y ni siquiera estaba interesado. Pero quizás esa noche... Su vista se detuvo sobre la brillante melena cobriza que era la tarjeta de presentación de Germaine en el mundo de las modelos: una melena hermosa, sedosa y sexy. Ella la movió con marcada intención cuando descubrió que la observaba. Él le dirigió una pequeña sonrisa de reconocimiento, pero la noche era joven y él todavía no estaba listo para darle alas a Germaine. Quizá se decidiera por otra. Con cinismo, reconoció que no había allí una sola mujer que no pudiera tener. Y si se sintiera inclinado al adulterio, que no era el caso, incluso habría algunas casadas a su disposición. Sin embargo, hasta ese momento ninguna mujer había significado tanto para él como para verse envuelto en los problemas que conllevaba esa clase de relación. Aunque reconocía que el hecho de saberlas dispuestas le complacía. Era una forma de medir su valor en el mundo. Y para un muchacho que había sido considerado lo más bajo de lo bajo, cada pizca de estima significaba algo. Incluso ahora, que veía la situación con más serenidad, le encantaba saberse deseado por alguna mujer. Riqueza, prestigio, poder... las mujeres reconocían esos valores. Pero no estaba dispuesto a que lo utilizaran. El deseo era una cosa y el matrimonio era algo muy diferente. Llevaba tanto tiempo solo, que veía el matrimonio como un confinamiento hacia el cual no se sentía inclinado. Ahora tenía la clase de libertad que anhelaba cuando era

Página 6 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis un chico. Había trabajado mucho para conseguirla. No le debía nada a nadie y así pretendía continuar. Sin embargo, no era un santo y no veía razón para rechazar lo que se le ofrecía con facilidad; con tanta, que cada vez necesitaba menos esfuerzo. Estaba seguro de que no hubiera importado que fuera feo como el mismísimo demonio o casi un anciano. El poder era un afrodisíaco muy fuerte. El hecho de que apenas tuviera treinta y seis años y estuviera en su mejor momento lo hacía todavía más deseable. Rechazaba su cinismo, se daba cuenta de que crecía en su interior como una enfermedad que destruía los ideales que alguna vez alimentó. Pero la implacable verdad era que no había mucho que él pudiera hacer. La mayoría de la gente con la que trataba era absolutamente egoísta, sólo se preocupaban de sí mismos, de su propio bienestar. En ese momento estaba rodeado de gente, pero, ¿quién se quedaría junto a él si se enfrentara a la bancarrota? Debía ser autosuficiente para sobrevivir. «Nada o te ahogarás», le había dicho su abuelo hacía tiempo y nadie le ofrecería una mano ahora, como tampoco lo hizo el viejo Reuben en aquel momento. Con un suspiro de impaciencia, Joel dirigió la mirada hacia el puerto y divisó un barco que se acercaba. Venía sin luces, lo cual llamó su atención. La luz de la luna le permitió ver que se trataba de un barco pesquero. Había visto muchos. Estaba fuera de lugar allí y se preguntó qué estaría haciendo. El bote disminuyó la velocidad y se acercó al Libertad, a poco más de cien metros de distancia. Era imposible saber si se había detenido. Hubo una pausa momentánea, un rayo de luz en la oscuridad, entonces los motores se encendieron otra vez, la proa del bote giró, se dirigió hacia la salida de la bahía y desapareció con rapidez. Joel frunció el ceño ante la maniobra del pesquero. No sintió miedo, sino una incomodidad premonitoria. Sin embargo, el incidente era raro y debía tener algún significado. Sus ojos escudriñaron el muelle. No descubrió movimiento alguno. Dirigió la mirada hacia la playa, y divisó a una mujer vestida de blanco que emergía de la oscuridad y pasaba inadvertida la línea de los yates. Joel no dudó que hubiera saltado del pesquero. Era la forma más efectiva de evitar la caseta de seguridad que protegía la entrada a Leisure Island de intrusos indeseables. Los únicos con derecho a estar allí eran los que tenían entradas para el concierto, los huéspedes del hotel, y quienes habían recibido invitación expresa. Joel se preguntó cuál seria el propósito de aquella mujer. Decidió que si cambiaba de dirección y se perdía de vista, alertaría a sus guardias de seguridad, que se encontraban en la plataforma que llevaba a la cubierta del Libertad. El robo no entraba en el diseño de Leisure Island. Por el momento,

Página 7 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis la mujer sólo había transgredido los límites del complejo y resultaba interesante observarla. Cuando la intrusa subió a la plataforma que iba del muelle a su yate, la curiosidad de Joel fue en aumento. No era una mujer espectacular, pero tenía estilo. Destilaba seguridad y gracia al dirigirse hacia los guardias del yate. Su pantalón acentuaba las femeninas curvas de la cadera y los muslos; y el chaleco que envolvía su talle acentuaba la diminuta cintura y los pechos llenos y firmes. En una mano llevaba una chaqueta. Con la otra mano sostenía bolsito de noche. Su cabello era castaño, claro como la miel, largo y lacio excepto por el ligero rizo a la altura de los hombros. Su rostro era muy atractivo: ojos grandes delineados por pestañas oscuras, nariz recta, boca generosa, la barbilla firme y orgullosa sobre un cuello largo lleno de gracia... la clase de cuello que requería joyas; sin embargo, no llevaba ninguna. Y el único maquillaje que la adornaba era un toque de lápiz labial. Era, por supuesto, una absoluta extraña. Joel estaba seguro de no haberla visto antes. Sin embargo, se aproximó a los guardias con un aplomo imperturbable. El observó, intrigado por ver cómo se desenvolvía. Tiffany sentía que el corazón le latía con violencia. Ignoraba silos guardias tenían una lista de invitados, era obvio que estaban allí con un propósito. Tenía que dejarse llevar por el instinto. Debía actuar como si tuviera todo el derecho a estar allí. Los guardias la veían aproximarse. No parecía haber dudas en su rostro y, por un segundo, Tiffany pensó que podría pasar entre ellos y subir al yate sin dirigirles una palabra, pero esa esperanza se desvaneció cuando se encontró a un par de pasos de ellos. —Buenas noches, señorita. Su invitación, por favor. —Es una magnífica noche, ¿no creen? —improvisó, dirigiendo una mirada apreciativa hacia la luna llena y al firmamento estrellado, mientras se esforzaba por inventar algo coherente. ¿De dónde sacaría una invitación que no tenía? ¿La creerían si dijera que la había perdido? No, era demasiado arriesgado. Quizás entonces buscaran su nombre en la lista de invitados. Tenía que convencerlos de que tenía invitación. Le dirigió una sonrisa cautivadora al guardia que había hablado, abrió su bolso de noche, introdujo la mano y entonces levantó la mirada como si hubiera recordado algo, con exasperación. —La dejé sobre la barra del Bentley. Creí haberla puesto en el bolso, pero la puse sobre la barra cuando me sirvieron una copa, y... —lanzó un largo suspiro y le dirigió al guardia una mirada de disculpa que imploraba indulgencia—, Payton está aparcando el coche. ¡Qué problema! Pero la

Página 8 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis invitación no es realmente necesaria, ¿o sí? Tendría que ir al hotel, buscar a Payton, ir al Bentley... —Lo siento mucho, señorita. No puedo dejarla pasar —señaló el guardia en tono de disculpa. —Lo sé —lo interrumpió con ligereza, entonces habló con un tono imperioso, con la esperanza de parecer la niña rica que pretendía ser—. ¡Ustedes pueden ir a buscarla! ¿Serían tan amables de hacerme ese favor? Vayan al hotel y encuentren a Payton. Estará en el bar, le di libre el resto de la noche. Díganle dónde dejé la invitación y él se la entregará. —Señorita, no puedo abandonar mi puesto. — ¡Qué tontería! —rió dirigiéndole una mirada al segundo guardia—. ¿Qué piensan que voy a hacer? ¿Violar a su jefe? Tiffany sonrió. —Vamos chicos, vosotros sois dos. No es abandono de puesto por completo, sólo tendría que marcharse uno de los dos... Entonces con un golpe de la más pura inspiración, levantó la mano y movió los dedos para llamar la atención hacia el hermoso anillo que Armand le había regalado una embriagadora noche en Noumea. —El señor Faber me dio una invitación muy especial —dijo en forma sugestiva—, y ya se me ha hecho tarde. Si eso no le franqueaba la entrada, nada lo haría, decidió Tiffany. Dio un paso adelante, demostrando con arrogancia que consideraba que no había motivo para continuar con la charla. Casi esperaba que una mano la detuviera por el hombro. Todo su cuerpo estaba tenso, preparado para repeler el contacto y su mente trabajaba a toda velocidad preparando una respuesta airada. Joel observó a los guardas mientras se miraban el uno al otro con incertidumbre, pero ninguno se movió para detener a la mujer. Los había derrotado con gran estilo y a él le había divertido la actuación. Joel le brindó un corto aplauso, con el que logró que Tiffany, levantara la vista hacia él. Entrecerró los párpados y sonrió al ver la sorpresa en el rostro de la chica cuando lo reconoció. Joel, divertido, decidió seguirle el juego a la chica. —Te estaba esperando —en cierta forma era verdad. Algo impredecible, diferente. ¡No importaba que fuera una aventurera! Era casi un halago que lo hubiera elegido a él de entre todos los hombres ricos que se encontraban en su yate esa noche. Ese despliegue de inteligencia merecía una recompensa por el esfuerzo. Tiffany se sintió confundida antes de comprender. Su boca se curvó con una apreciación irónica por la complicidad de Joel. La había pillado «in fraganti»,

Página 9 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis ambos lo sabían, pero él le estaba permitiendo salirse con la suya. —Lo siento, me he retrasado —contestó...Seguía con la actuación como si no hubiera perdido el ritmo. No sentía ningún remordimiento. Y con un fervor que lo sorprendió finalizó—. Espérame ahí, ya voy. —Me sentiré muy decepcionado si no lo haces —había un dejo amenazador en su respuesta. Tiffany rió y a él le gustó el sonido de su risa. No era un sonido de temor, sino de alegría natural. Joel se dio cuenta de que el sentimiento de vacío había sido reemplazado por una deliciosa anticipación. Esperaba que no lo decepcionara. Se dio cuenta de que la chica poseía un hermoso trasero cuando recorrió la plataforma por la que se subía al yate. Un montón de sorpresas en varios sentidos, pensó Joel y rió para sí. No le sorprendía que una mujer intentara acercarse a él, lo cual sucedía constantemente, pero ninguna se había tomado jamás semejantes molestias. El encuentro resultaría de lo más interesante.

Página 10 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis

Capítulo 3 TIFFANY casi no podía creer en su suerte. No había previsto esa situación y se preguntó por qué habría reaccionado así Joel Faber; quizá le había divertido su desfachatez, o tal vez quería darle un sermón antes de echarla. La razón era lo de menos, lo importante era que tendría la oportunidad de hablar con él. Cuando subió a la cubierta del Libertad volvió la vista atrás. Ninguno de los guardias se había movido, era obvio que se habían olvidado del asunto de la invitación. Después del sugerente saludo que Joel le dirigió, los guardias no habían puesto en duda el derecho de Tiffany de estar allí. No obstante, Tiffany estaba inquieta. Aparte de u posición, y del hecho de que se mantenía soltero entre tantos millonarios casados, ella no sabía nada de Joel Faber. Pero si tenía una impresión equivocada sobre ella, le aclararía las cosas. Estaba segura de que en cuanto le expusiera los motivos por los que había ido allí, su reunión cambiaría a términos mucho más formales. La mente de Tiffany estaba demasiado ocupada por la inminente conversación como para fijarse en las miradas de curiosidad que atrajo cuando pasó entre los grupos de invitados, en su camino hacia la popa. Además, no sentía ningún interés por las celebridades. No eran novedad para ella. Había tratado con bastantes durante sus variados trabajos. Cuando lo vio, él había tomado dos copas de champán de la bandeja que pasaba el camarero; todavía estaba apoyado contra la barandilla. Tiffany rodeó a todos los invitados hasta que no hubo nadie entre ella y él... sólo los separaban unos cuantos pasos, y un sentimiento de anticipación la invadió, como si ese hombre hubiera estado esperándola siempre, y ahora... ahora estaba allí, justo frente a él. Quizás el sentimiento provenía de su obsesión por llegar hasta él, razonó Tiffany. Podía tratarse simplemente de una reacción emocional, después de haber logrado al fin su objetivo. Y aun así, a pesar de haber visto una fotografía reciente de él, no estaba preparada para el singular impacto que Joel le causó. Por una parte, no esperaba que fuera tan alto; la impresionante anchura de su pecho y de sus hombros sugerían gran solidez muscular. Sin embargo, su rostro era delgado, de ángulos afilados y mejillas hundidas, como si nunca se hubiera alimentado bien. Su cabello era muy oscuro, casi negro, espeso y muy lacio. La fotografía que tenía de él mostraba a un hombre elegante, pero Tiffany sólo tuvo que mirar esos ojos negros para percibir la rudeza que había en él. La riqueza, el éxito y la vida fácil no lo habían suavizado. Era un hombre duro, con la firmeza de los supervivientes que han luchado contra la

Página 11 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis adversidad y han vencido. Pero no había alegría en su rostro. —No la morderé... al menos, sorprendentemente sensual.

aún

no

—indicó

con

una

sonrisa

Le ofreció una copa de champán, invitándola a acercarse. Sus ojos se mofaban de cualquier duda por su parte y Tiffany no podía explicarse por qué, de repente, quería retirarse y mantener la distancia. Joel destilaba una sensualidad que la hacía profundamente consciente de su propia femineidad. Había experimentado esa clase de química antes... con Armand. No era nada nuevo. Ella no le temía al sexo y tenía la experiencia suficiente como para no amilanarse ante una situación difícil. Estudió su rostro por un instante, haciendo uso de todos sus instintos para descubrir lo que la alteraba, pero la idea, cuando por fin llegó, resultó ser aún más inquietante. Trató de alejarla, pero le resultó imposible. Quizás fue por las palabras que él había utilizado, por la extrema delgadez de sus mejillas, o por la profundidad magnética de sus ojos oscuros... no lo sabía, pero tanto a su mente como a su corazón llegó el concepto de hambre: un hambre que no había sido satisfecha ni esperaba serlo. Y Tiffany tuvo la terrible sensación de que ella era el próximo plato en su menú de ese hombre. —Permítame advertirle que, si me muerde, yo haré lo mismo —contestó Tiffany en un impulso, olvidando que debería hacer uso del arte de la diplomacia, o que no estaba en posición de retarlo. Debería parecer indefensa, sumisa e implorante, pero de alguna forma ese hombre hacía que esa actitud resultara imposible. La necesidad de mostrarse como alguien sobre quien él no tenía ningún control era abrumadora. Su risa suave le puso la carne de gallina. Más para negar el efecto que ejercía sobre ella que para satisfacer su sed, Tiffany dio un paso al frente y tomó la copa que le ofrecía. —Gracias —se sintió mortificada porque su voz sonó ronca. Tenía la garganta seca. Levantó la copa hacia él en un fingido brindis y enseguida bebió el burbujeante y frío líquido. —Azul cobalto —murmuró Joel. Su rostro pareció endurecerse por un instante, entonces se relajó con una sonrisa sardónica—. Hacía mucho tiempo que no veía unos ojos de ese color. Es muy especial. —No puedo vanagloriarme del color de mis ojos —replicó seca, poco dispuesta a sentirse halagada por el cumplido—. Es sólo un accidente de la naturaleza. —Un accidente que la favorece mucho —parecía divertido. —Si quiere verlo así... —contestó, encogiéndose de hombros. —Si eso le agrada —se burló—. ¿A cuántos hombres ha seducido con esos ojos?

Página 12 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —A ninguno —contestó sin inflexión, mostrando que no estaba dispuesta para el coqueteo y que no era fácil seducirla. Joel Faber simplemente estaba jugando con ella como si fuese un juguete nuevo que lo divertiría por un rato, así que sólo por aclarar su posición finalizó—: y, por su puesto, no es mi intención utilizarlos para seducirlo a usted. —No me opongo a que lo intente —declaró con una suave risa, haciendo un movimiento juguetón y sensual con los labios—. Una misteriosa dama de la noche... ¿Qué podría ser más provocativo? Determinada, Tiffany ignoró el vuelco que le dio el corazón. Aunque lo consideraba atractivo, no estaba allí para que jugara con ella. — ¿Por eso me ha facilitado la entrada a su fiesta? —preguntó, a la vez que adoptaba una expresión fría—. ¿Porque piensa que puedo proporcionarle un poco de placer...? —Quizá —replicó enigmático—. Usted quería estar conmigo. Ahora lo está. Estoy intrigado por su siguiente movimiento. La idea de que él se sintiera intrigado por algo la hizo reír. Todo en él indicaba que era un hombre que controlaba su propio destino y que no había nada en el mundo que pudiera sorprenderlo. —Siento mucho decepcionarlo —la risa burbujeaba en su voz—, pero no tengo interés en su cuerpo. — ¡Qué pena! —sus ojos coqueteaban con ella, con una mezcla de diversión y curiosidad—. Eso quiere decir que tendré que esforzarme para hacerla cambiar de opinión. — ¿Ninguna vez lo hace? —le sonrió—. ¿Se esfuerza para convencer a una mujer? —No muy a menudo —repuso sin avergonzarse—, pero siempre estoy dispuesto a hacer una excepción. —Lo que probablemente es una muestra de su aburrimiento —repuso Tiffany, mientras pensaba cuánto la favorecía esa situación y se recordaba que no estaba allí para coquetear, por muy tentadora que le resultara la idea—. Me alegra que así sea, eso quiere decir que tengo la posibilidad de despertar su interés en un nuevo proyecto. Y eso es lo que me propongo. —Ah... —gruñó con cinismo—, al menos es interesante llegar al fondo del asunto lo antes posible. Nos evita el fingir aunque, con usted, me habría divertido seguir la farsa por un rato. —No pretendo intercambiar favores sexuales, señor Faber —de pronto, sintió un calor que le subía por el cuello, mientras respondía con acidez—: no puedo pensar en algo más repulsivo. He venido a solicitar su ayuda. Quiero que hagamos un trato.

Página 13 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —Ha venido muy bien preparada para negociar —levantó una ceja mientras sus ojos se encontraban con los de Tiffany, sin ocultar la burla—. Sabe utilizar sus dones muy convincentemente. —Para pasar, tenía que parecer una desafiaban cualquier otra explicación Señor Faber, usted se ha convertido ha causado muchos problemas. He meses.

invitada —replicó con énfasis, sus ojos que él quisiera darle a su apariencia—. en un hombre inalcanzable, lo que me tratado de llegar a usted desde hace

—Usted y muchos otros más, a quienes les importo muy poco y cuyo único interés es utilizarme para su beneficio. Esa es la razón que se encuentra siempre en el fondo —no intentó disculparse. Se detuvo para darle mayor énfasis a sus palabras—: así que, ¿cuánto dinero necesita? Pudo ser la nota de cinismo en la voz, la sensación de sentirse juzgada, de no ser nada ante sus ojos... Tiffany se sintió barata, rechazada. El enojo creció en su interior. ¿Qué derecho tenía él para rechazarla de forma tan despectiva sin siquiera haberla escuchado? —No he venido a pedir limosna —replicó furiosa—, puedo ofrecer algo a cambio... — ¿Qué es lo que puede ofrecerme? —preguntó con cinismo, divertido. —Un propósito, un sentimiento de pertenecer a algún sitio. —Ya es suficiente, ahora no me apetece oír un sermón —declaró con voz cansada mientras la fatiga invadía sus facciones—, supongo que usted es otra bienhechora puesto que ha dejado claro que no tiene interés en compartir mi cama. Sólo evíteme sus bondades. Con la repetición se convierte en algo terriblemente aburrido y no estoy de humor esta noche. Ya que el fondo es siempre el dinero, sólo dígame cuanto quiere y yo lo consideraré. La sangre abandonó el rostro de Tiffany, cuando su ira se convirtió en vergüenza. Ella había ido ahí para utilizarlo. Era tan egoísta en su propósito como cualquier otra persona. No había tenido en cuenta que él tenía sus propias necesidades, las cuales nunca habían sido satisfechas, si su intuición no la engañaba. Que él las ocultara detrás de una máscara de cinismo, no las hacía menos reales. Le habría gustado decirle que ella no quería nada de él, pero no era verdad. Y ahora no podía retractarse. Las esperanzas de Carol y Alan en el futuro dependían del éxito de ese encuentro. —Lamento que se sienta de esa forma —afirmó con sinceridad—. Desearía no haber pedido su ayuda. Tampoco es divertido estar del lado del que pide. Pero usted es la persona que puede lograr lo que se necesita. No es dinero, sino más bien su apoyo y experiencia. Y de verdad hay algo a cambio para

Página 14 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis usted. — ¿Qué es? —las palabras estaban cargadas de incredulidad. —Satisfacción más que nada —contestó despacio. Se daba cuenta de que la cuestión económica no era una de sus prioridades. Ese yate era una muestra, no había duda de que Joel Faber había hecho tanto dinero, que probablemente ni siquiera sabía qué hacer con él. —No se detenga ahora —hubo un chispazo de interés en sus ojos—, estoy intrigado por saber qué supone usted que me satisfaría. —Usted logró que Leisure Island existiera. Usted fue la fuerza creadora. Seguramente eso le produjo satisfacción —respondió Tiffany, tanteando el terreno. —Algo -concedió él. Su rostro mostraba aprobación ante ese argumento. — ¿No le provocaría una satisfacción mayor hacer algo por una zona que tiene mucho más significado para usted que un simple trozo de terreno? —No existe un lugar en la tierra al que me sienta ligado —sus labios se convirtieron en una línea y en sus ojos brillaba un frío rechazo—. Compro. Vendo. No tengo lazos con nadie ni con nada. No pertenezco a ningún lugar. Pienso que esto definitivamente acaba con sus argumentos. Así que, Dama de la Noche, ¿qué otra cosa piensa sacarse de la manga? Haga su siguiente movimiento. La fría soledad de su existencia apabulló a Tiffany. No tenía a nadie, ni un lugar que considerará su hogar... Tembló al pensar en tener semejante vacío en su vida. Ella siempre había tenido una gran familia y muchos amigos; casi no podía comprenderlo. Si ese era el resultado del éxito, Joel Faber lo había pagado muy caro. —Sé que han pasado veinte años, pero, ¿acaso Haven Bay no significa nada para usted? —preguntó, incapaz de creer que no sintiera nada por ese lugar. Seguramente hubo días felices en su niñez, recuerdos queridos. El la miró con frialdad. La tensión invadió a Tiffany, dificultándole la respiración y acelerándole el pulso. Algo espantoso se había materializado de repente, no lo veía ni lo comprendía, pero era una realidad casi tangible. —Esos ojos... —las palabras de Joel fueron como un susurro que surgía de algún torturado recuerdo. Con dureza preguntó—: ¿Quién hizo esto? ¿Quién la mandó? —Nadie. Fue idea mía. — ¿Quiénes son sus padres, sus familiares? —No tengo —respondió sorprendida. Pero ya que no tenía parientes directos, su respuesta fue tajante. Habló con firmeza, necesitaba retomar las riendas

Página 15 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis de la situación—. Ninguno en el estricto sentido de la palabra; sin embargo, en otro sentido, pertenezco a una familia numerosa. La mejor. —Dígame su nombre —exigió. —Tiffany James. —James... —repitió, buscando en su mente alguna conexión relevante. De repente, para mayor confusión de Tiffany, Joel Faber yació en el océano el contenido de su copa. De alguna manera fue una forma deliberada de señalarle que, en lo que a él se refería, la fiesta había terminado. Cuando se volvió hacia ella, tenía un marcado aire de retraimiento. Todo el magnetismo sexual que emanaba antes de él había desaparecido por completo, y la reserva en su mirada la mantenía a distancia. —Creo que finalizaremos esta conversación en m camarote —declaró más como orden que como sugerencia—, mantengámoslo entre nosotros. Puede decir me lo que se trae entre manos sin temor, Tiffany James. Pero tengo muy en cuenta algo: llegaré al fondo de esta... conspiración. También llegaré al fondo de st mente. Dése cuenta de que está jugando con fuerza que son casi... incontenibles. Si se salen de control, h única culpable será usted. La decisión debió complacerla. Le daba la oportunidad que ella buscaba. Sin embargo, las siniestras palabras, tan amenazadoras, la hicieron sentirse insegura. Toda la atracción que ejerció sobre ella al principio había desaparecido en unos segundos, así que no temía que hubiera oculta alguna implicación sexual en su decisión. Pero la idea de estar a solas con él, con es humor indescifrable, la alteraba por completo. Cuando Joel la tomó del brazo, Tiffany lo siguió en silencio. No tenía nada que temer. Ella no formaba parte de ninguna conspiración y su vida era un libro abierto. Por lo que sabía, no había ningún misterio oculto, aunque sentía una profunda curiosidad por lo que Joel Faber pensaba que había en el fondo. ¿Que significaba Haven Bay para él? La reacción de Joel hizo pensar a Tiffany que había algo que ella ignoraba y culpé a Garret McKeog por dejarla en la ignorancia. Aunque era posible que e viejo pescador no supiera nada, o que pensara que era más inteligente no empañar su encuentro con Joel con algún problema del pasado. Sin embargo, Tiffany no comprendía qué tenía que ver el color de sus ojos en el asunto, y tampoco entendía cuáles eran esas fuerzas que podían salirse de control... Lo único que sabía era que debía mantenerse alerta y no sucumbir a la atracción que estaba empezando a sentir por ese poderoso extraño.

Página 16 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 4 JOEL Faber abrió la puerta de su camarote e invitó a Tiffany. Ella pasó a su lado, consciente de que algo diferente y peligroso emanaba de él. Contempló la lujosa habitación con nerviosismo: el brillo en los paneles de madera, los cuadros en las paredes, el elegante mobiliario, el grosor de la alfombra, la anchísima cama... El ruido de la puerta que se cerró a su espalda hizo que el corazón de Tiffany aumentara el ritmo de sus latidos. Se volvió con rapidez. Joel Faber descansaba apoyado contra la puerta cerrada, probablemente para evitar cualquier intento de escape. Tiffany no pretendía huir, estaba dispuesta a exponerle su idea sin importar las consecuencias. Sin embargo, de alguna manera la amenaza que él le había lanzado cuando estaban en cubierta parecía mucho más real en la intimidad del camarote. — ¿Ha perdido el valor, señorita James? —su boca se curvaba, pero sin indicio de sonrisa. —En absoluto, señor Faber —aclaró mientras le sostenía la mirada, desafiándolo—, no tengo nada que ocultar. — ¿Significa eso que yo sí oculto algo? —le espetó. — ¿Acaso es así? —Mi querida señorita James, los secretos que yo pueda tener son muy míos. Y seguirán siéndolo —rió con ligereza, lo que provocó que un escalofrío le recorriera la espalda a Tiffany. El se alejó de la puerta y se dirigió a un estante, al otro extremo de la cama. Abrió una caja de puros, escogió uno y cortó la punta; después lo encendió. Echó la cabeza hacia atrás mientras expelía el fragante humo. Entonces giró despacio, había un brillo de reto en sus ojos. — ¿Le molesta? —preguntó levantando el puro. Su actitud la desafiaba a criticarlo, parecía como si quisiera provocarla por cualquier motivo. —No —replicó con sencillez, no iba a darle esa satisfacción. No comprendía lo que pasaba en la mente de ese hombre, pero su actitud la alteraba. —Siéntese —le pidió señalando dos sillones que se encontraban cerca de ella—, cuénteme algo sobre usted. Quiero saber cómo ha llegado hasta mi puerta... por decirlo de alguna forma. Las palabras no resultaban sinceras, fingían mostrar interés, y ella dudó, consciente de que su controlada indiferencia ocultaba sus verdaderos sentimientos. Aunque no se sentía a gusto en esa situación, Tiffany se recordó que debía dejar a un lado los sentimientos personales y cumplir con

Página 17 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis lo que la había llevado allí. No había lugar para una relación con Joel Faber... excepto de negocios. Con decisión colocó su chaqueta y su bolso sobre un sillón, antes de sentarse en el otro. Se sentó y lo miró con toda la calma y frialdad que le fue posible. La observaba con los párpados entrecerrados, lo cual impedía que ella descubriera lo que estaba pensando. Su rostro carecía de expresión. —Las ballenas jorobadas han regresado a Haven Bay —comenzó. Intentaría atraer su interés desde el principio. Vio un destello de sorpresa en sus ojos que la animó a continuar—. Debe recordarlas. Los que han vivido más tiempo allí dicen que las ballenas solían ir cuando usted era un niño. Después estuvieron al borde de la extinción, hasta que sólo quedaron unos cientos y cada vez resultaba más difícil verlas... El frunció el ceño, estaba claro que no le gustaba lo que oía, pero no la interrumpió. —Empezaron a regresar hace unos pocos años y cada vez vienen más — continué ansiosa—, hay muchas teorías al respecto. El agua es cálida y tranquila. No sé la verdadera razón, sin embargo, vienen. Alan contó hasta mil el año pasado. La cuestión es que pensamos que podemos atraer una gran cantidad de turistas para verlas —prosiguió, después de tomar una bocanada de aire—, si les ofreciéramos las instalaciones adecuadas, además de un poco de publicidad en sitios estratégicos. Estoy segura de que podríamos iniciar un negocio floreciente. Lo único que hace falta es experiencia... — ¿Sabe de qué habla? —la cortó con decisión—. No tiene la menor idea de lo que se requiere para... —Al contrario, tengo más que idea de lo que hace falta para atraer al turismo —repuso con vehemencia. — ¿Qué clase de experiencia tiene en ese campo? —se burló escéptico. —Durante los últimos tres años he formado parte del personal del Club Mediterráneo en Noumea. Antes de eso, organicé viajes para turistas en Nueva Zelanda e hice publicidad para Fiji. También he organizado viajes de aventura al Himalaya y al Tíbet y, he recorrido la Ruta de la Seda en China. Dudo que pueda decirme mucho acerca de lo que buscan los turistas, señor Faber. —No hay duda de que su vida ha sido extraordinaria —comentó con acidez. Fumó su puro y dejó que el humo saliera lentamente de su boca, para formar un velo que distorsionaba sus pétreas facciones—. ¿Qué se propone ahora? ¿Qué espera de mí? Al fin había llegado el momento de decirlo. Primero la cal, después la arena. Mantuvo un tono ligero y apropiado para los negocios:

Página 18 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —En principio, quiero su respaldo para un documental televisivo sobre las ballenas en Haven Bay. — ¡Entonces tengo que negarme! Está hablando de una inversión de cientos de miles de dólares... —No se necesitará tanto —le aseguré Tiffany—. ¡No con su ayuda! ¡Puedo hacerlo gratis, prácticamente por casi nada! — ¡Mentira! —Usaré a mi familia. —Es mejor que me explique todo acerca de su familia —exigió con los párpados entornados. —Es muy grande. Somos catorce. Todos compartimos los mismos padres adoptivos y todos nos ayudamos. Yo ya he hecho algunos vídeos para la televisión, para anuncios turísticos. Sé cómo hacerlo. Pero hay algo más importante, antes de trabajar en turismo lo hice en la televisión, donde uno de mis hermanos es un alto ejecutivo. El puede conseguir una cámara. Podemos hacer el documental por el precio de la película. Usted obtendrá muchos beneficios si lo transmite por la cadena Q2RV. Usted sería el primero, y después podría vendérselo a otras cadenas. Podría hacer negocio con él, si así lo quiere. — ¿Qué ganaría con eso? —preguntó Joel con el ceño fruncido, ella no supo si por incredulidad o desaprobación. Estaban en un momento clave, y ella tenía que ganar. El documental no era tan importante. Su hermano podía hacerlo sin el respaldo de Joel Faber, en el peor de los casos. Pero para el desarrollo turístico, que era lo que en realidad necesitaba su apoyo, no había nadie más apropiado que ese hombre. Tiffany respiró profundamente y siguió adelante. —Haven Bay está muriendo, como muchos otros pueblos pesqueros. Yo quiero salvarlo. La industria pesquera es insuficiente para sostener a la población. No hay trabajo para los jóvenes. El futuro no ofrece ninguna esperanza a menos que el pueblo entre en el siglo veinte. Eso significa crear una nueva industria y allí está... Es el turismo. Sin embargo, necesitamos ayuda. — ¿Quiénes? —Supongo que podría decirse que toda la comunidad. Y ya que Haven Bay es su lugar de origen, pensamos..., pensé... —se corrigió con rapidez, sorprendida por el amargo chispazo de resentimiento en los ojos de Joel—, en realidad, la idea fue mía. Sé que funcionará. Todo lo que se necesita es una buena propaganda y las instalaciones apropiadas... —No las obtendrán de mí —la cortó bruscamente—, no levantaré un solo

Página 19 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis dedo por la comunidad de Haven Bay. Detesto ese lugar. Detesto lo que me hizo y lo que le hizo a otros. En lo que a mí concierne, todo lo bueno que había allí murió hace veinte años. Para mí está muerto. ¡Y no tengo ni la más remota intención de resucitarlo! Pronunció las últimas palabras con pasión y cayeron como mazazos sobre la cabeza de Tiffany, sorprendiéndola. Ella lo miraba, incapaz de creer lo que había escuchado. Aunque su mirada se dirigía a Tiffany, ella sentía que no la miraba. Cuando volvió a hablar lo hizo en un susurro, las palabras provenían de su alma. —Me alegraré mucho el día que Haven Bay desaparezca —aplastó su puro en el cenicero, destruyéndolo como le hubiera gustado destruir a toda la raza humana. El viejo Garret lo sabía, pensó Tiffany. Sabía cómo iba a reaccionar Joel Faber. Aun así la había animado a proseguir con su idea, casi hasta el último instante. ¿Por qué? ¿Existiría alguna relación entre los dos hombres? ¿Habría alguna conexión entre ellos, algo que todavía tuviera el poder de afectar sus vidas? — ¿Recuerda a Garret McKeog? —preguntó Tiffany—. ¿Significa algo para usted? Joel irguió la espalda. Su rostro era una pálida máscara donde sus oscuros ojos brillaban como rayos láser. — ¿Está él detrás de todo esto? —No. Le dije que era idea mía. Pero él me advirtió que sería difícil que cooperara. —Se habría ahorrado tiempo y molestias si lo hubiera escuchado —esbozó una sonrisa irónica. — ¿Por qué? Han pasado veinte años desde aquella horrible tormenta que acabó con la vida de su abuelo —no sabía por qué, pero Tiffany pensó de pronto que la animosidad de Joel contra Haven Bay tenía su origen en aquel remoto episodio—. ¿Cómo puede sentir un odio tan grande hacia ese lugar? —Eso no le incumbe, señorita James, y no voy a tolerar que alguien se inmiscuya en mi vida —le advirtió con voz helada—. No se lo recomiendo. —No es mi intención meterme en lo que no me importa. Lo único que digo es que todo aquello sucedió hace mucho tiempo. Los jóvenes de Haven Bay no le han hecho nada. ¿No los ayudará? Al ver que él no contestaba, defendió su causa con creciente pasión: —Ellos no tienen culpa alguna. No puede culpar a los hijos de los pecados de los padres. ¡Eso no es justo!

Página 20 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis — ¡Justo! -exclamó con desdén—. Si busca justicia en este mundo, ¡su esfuerzo es inútil! No tenía sentido. El no iba a cambiar de opinión, no importaba lo que ella dijera. Y quizá tuviera alguna razón para hacerlo, aunque Tiffany no pudiera entenderla. Le parecía demasiado duro e intransigente, y no podía hacer nada para convencerlo. Con un profundo suspiro de derrota se puso de pie. — ¿Hay algo que pueda decir para que cambie de opinión? —preguntó, se negaba a darse por vencida. — ¡Nada! —afirmó con dureza. Tiffany no supo qué la empujó hacia él; tal vez el remordimiento por despertar ese dolor adormecido o el deseo de enmendar de alguna forma su ciega intromisión en algo que había afectado a Joel Faber con tal profundidad, que veinte años después aún lo hería. Mientras ella se aproximaba, Joel permanecía cerrado y distante, con los puños apretados a ambos lados de su cuerpo. Tiffany se detuvo frente a él. El superviviente pensó Tiffany, ¿pero a costa de qué? Tiffany levantó la mano y le acarició una mejilla. — ¿Por qué? —preguntó, tratando de descubrir los misterios de su alma—. Podría ser un hombre bueno. ¿Qué lo hizo ser así? El la miró como si lo hubiera alcanzado un rayo, totalmente transfigurado. Entonces, una tormenta de emociones cruzó por su rostro y su mano aferró la muñeca de Tiffany, doblándole el brazo hacia atrás para evitar otra caricia. — ¿Qué eres? —preguntó con dureza—. ¿Alguna clase de hechicera que ha venido a embrujarme? —Estás tan solo... —movió la cabeza, más por compasión que para negarlo— . Me gustaría poder hacer algo por ti. — ¡Malditos ojos! —todo rastro de color desapareció de su rostro—. ¿Tienes idea de lo que me haces? Antes de que Tiffany tuviera tiempo de reaccionar, él la estrechó contra su cuerpo y comenzó a acariciarle el cabello; sus dedos se envolvían con los sedosos mechones... Entonces la hizo echar la cabeza hacia atrás y le cubrió la boca con sus labios. Buscaba, deseaba, mostraba tal necesidad, que ella no pudo evitar responderle Ni siquiera consideró que al abrir los labios ante su insistencia, abría las puertas al apetito insaciable que había percibido desde el primer momento de su encuentro. La besó con una pasión tan profunda, que Tiffany estaba mareada por un torbellino de sensaciones. Se aferró a él con insensata necesidad, demasiado

Página 21 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis débil para apartarse. Sintió que él absorbía todo lo que podía de ella, y cuanto más lo hacía, más lo deseaba. Se sintió invadida por él, envuelta... El exigente poder de ese hombre le provocó sentimientos turbulentos que jamás había experimentado. Cuando él liberó su boca, estaba débil y sentía que la habían sacudido hasta lo más profundo de su ser. Entonces, él le besó los párpados y las sienes. Le retiró el flequillo con los labios y respiró contra su cabello mientras disfrutaba de su textura sedosa y limpia. —Debo hacerte mía —murmuró, deslizando los dedos por su cuello, hasta el profundo escote del chaleco de seda. —No —le resultó muy difícil encontrar la fuerza para hablar. —Te daré todo el placer del que sea capaz —le prometió ronco. . Sin lugar a dudas, pensó Tiffany, él sería un amante generoso; pero después, ella se convertiría sólo en otro cuerpo que le habría brindado una satisfacción pasajera. Y Tiffany no quería una relación puramente sexual. No con él. Con nadie. Ella necesitaba más. El mundo de Joel Faber estaba muy lejos del suyo. Y el anillo de Armand, que llevaba en el dedo, era el eterno recordatorio de que los hombres ricos sólo toman a las chicas vulgares como amantes, no como esposas. Sería una estúpida si volviera a cometer el mismo error. Ese era su único encuentro con Joel Faber y estaba a punto de finalizar, aunque ella no lo quisiera así. Tiffany levantó las manos para retirar el rostro de Joel del suyo y mirarlo a los ojos. Pozos oscuros, insondables, donde sería tan fácil perderse. Pero en esa situación no existía un futuro. — ¿No puedo llegar hasta ti, verdad? Tú sólo quieres olvido. Me utilizarías — le dijo. Por intuición sabía que estaba en lo cierto—. No soy buena para esos juegos. —Tal vez yo no quisiera que te fueras... —le contestó con voz todavía llena de deseo—. Quédate conmigo. Inténtalo. —Joel... ya he pasado por eso. Es el camino más solitario del mundo y al final sólo encuentras dolor. Y es todavía peor cuando no existe amor. ¿Acaso no es así? — ¿Por qué me hablas así? —una sombra de la tormenta que lo había sacudido le endureció el rostro. — ¿Nadie lo había hecho antes? —la preocupación surgió en su voz—. ¿Nunca? — ¡No, y no lo hagas, es demasiado tarde! —replicó con dureza. —No. No lo es, Joel. Nunca es demasiado tarde para aprender lo que es el amor.

Página 22 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —A ti sólo te interesa tu proyecto —el cinismo apretó su boca—. ¿Estoy en lo cierto? —Lamento mucho que pienses eso —respondió con tristeza, al saber que lo había perdido—. Es hora de que me vaya. Joel no intentó retenerla cuando se alejó de sus brazos. Tampoco la siguió cuando cruzó el camarote; la decepción estaba presente en cada uno de sus pasos. Tiffany tomó su chaqueta y su bolso. El la observaba con una oscura mirada. Ella le dirigió una sonrisa cortés. —Gracias por tu tiempo. Espero no haberte estropeado la fiesta por completo. —Lo de Haven Bay no funcionaría. — ¿Por qué? —de alguna manera se las arregló para darle a su voz un tono de indiferencia. —Conozco ese lugar demasiado bien. Su situación no es favorable. Incluso con las ballenas, créeme, no podrás atraer mucho turismo, no el suficiente como para construir una industria que pueda revitalizar al pueblo. —Hay otros lugares con menos posibilidades que lo han logrado —replicó testaruda—. Noosa es un ejemplo. Ni siquiera tiene una playa apropiada. Los botes no pueden llegar... — ¿Qué me dices del riesgo de que las ballenas vuelvan a desaparecer? —Noosa no tiene ballenas y funciona —se negaba a que destruyera su argumento. —La urbanizaron a lo largo de los años —hizo un ademán. —Nosotros urbanizaremos Haven Bay —replicó determinada, su frustración se convertía en enojo por su continua oposición, en especial después de que ella había hecho todo lo posible por comprenderlo—. Cuanto más lo promocionemos, entrará más dinero y atraerá más comercio. Los barcos pesqueros pueden servir para llevar a los turistas a ver a las ballenas de cerca. Podemos abrir cafeterías. Lugares de hospedaje. Lo que necesitamos ahora es publicidad y la televisión es el mejor medio para hacerlo. —Dijiste que querías mi consejo —la impaciencia resonaba en su voz—, te lo estoy dando. Te digo que todo está en tu contra. Olvídalo. ¡No funcionará! — ¿No será que tu opinión está cargada de prejuicios? —respondió Tiffany con fuerza—. Si quisieras nos ayudar... — ¡No conseguirás interesar a ningún inversor de importancia! —insistió con vehemencia—. A menos que pruebes que se puede ganar mucho tiempo. —Entonces lo probaré —sus ojos brillaban con determinación—, y tú serás el perdedor, Joel Faber, porque Haven Bay atraerá grandes negocios.

Página 23 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —Algunas cosas, Tiffany James, a veces parecen grandes ideas —suspiró pesadamente_, sin embargo, cuando tratas de llevarlas a cabo, no funcionan. Y ya que mencionaste mi cadena de televisión, la citaré como ejemplo. Me pareció una magnífica idea cuando la compré. Ahora, después de tres directores, ya no estoy tan seguro. Ninguno de ellos ha sido capaz de elevar la audiencia. Es obvio que no puede hacerse... — ¡No puede ser tan difícil! —respondió Tiffany. — ¿Qué quieres decir? —preguntó con el ceño fruncido. —No puede ser tan difícil —repitió—, para el público en general resulta bastante obvio qué es lo que falla. —Pues los expertos no opinan como tú —replicó con razón. —Si yo no pudiera sacarla adelante, me cortaría el cuello —declaró con total desenfado. —Por desgracia, los directores que contraté no estaban tan convencidos. Tuve que despedir a todos. Tiffany miró con fijeza esa sonrisa. ¿Estaría cediendo en su oposición? Si lograba llamar su atención, quizá no todo estuviera perdido. — ¿Si te sugiriera métodos para elevar la audiencia, apoyarías el documental que quiero hacer sobre Haven Bay? —preguntó más por esperanza que por convencimiento—. ¿Le darías el mejor horario? Te prometo que valdrá la pena verlo. Eso sería un comienzo, pensó Tiffany. Después de eso, quizá estuviera dispuesto a dedicarle a Haven Bay el tiempo y la inversión necesarios. Joel la observó por lo que pareció una eternidad antes de mover la cabeza. Tiffany, que había retenido la respiración, esperanzada contra toda esperanza, no pudo evitar insistir. Deseaba que cambiara de opinión, desesperadamente, no sólo por Haven Bay, también por la oportunidad de compartir más tiempo con él, por saber más de él. —Puedo hacerlo —suplicó—, me refiero a la audiencia. Uno de mis hermanos acaba de hacer lo mismo para un canal de la televisión de Sydney. Es Zachary Lee James. Todos buscan su consejo. — ¿Tú puedes conseguir que trabaje para mí? —preguntó Joel Faber, con un súbito brillo de interés en la mirada. —No. Zachary Lee reside en Sydney. Pero puedo pedirle consejo. En nuestra familia todos nos ayudamos. —Eso dices —murmuró. Cruzó el camarote despacio, de una forma que hizo que Tiffany retuviera el aliento una vez más. Sintió un estremecimiento cuando el hombre se detuvo

Página 24 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis a escasos centímetros de ella y le sostuvo la mirada con profunda intensidad. —Tiffany, olvida Haven Bay. Si lo que quieres es dedicarte al desarrollo turístico, trabaja para mí. Puedo hacer uso de tu talento en mi organización. El deseo de mantenerla dentro de su vida vibraba detrás de cada una de sus palabras y, si las circunstancias hubieran sido otras, Tiffany habría aceptado la oferta con rapidez, aunque fuera una locura. Pero tal como estaban las cosas, él pedía algo imposible. —Me gustaría que las cosas fueran diferentes —le respondió. Su voz sonaba triste—, pero tengo que lograr que Haven Bay funcione. Es por mi hermana y su hijo. Lo necesitan. No puedo defraudarlos. Tiffany vio el rechazo en sus ojos y de repente no pudo soportar más. Tenía ganas de llorar y no lloraba desde lo de Armand. —Gracias por la oferta, Joel. Quizás... algún día. Ahora tengo que irme —se dirigió hacia la puerta sin esperar respuesta. —Te acompaño —de alguna forma él llegó a la puerta antes que ella y la abrió. Tiffany no replicó. No podía hablar. Tenía un nudo en la garganta. Era en extremo sensible a la proximidad de Joel mientras la seguía hacia la puerta, al fondo del pasillo, que llevaba al enorme salón donde la fiesta aún se encontraba en pleno apogeo. Una vez que cruzaran el salón, sus caminos se separarían. Se las arregló para dirigirle una valiente sonrisa cuando él le abrió la puerta. Tiffany no esperaba el súbito alboroto que surgió a su alrededor cuando entró. Una explosión de luz la cegó. Levantó el brazo para protegerse y trastabilló. En el instante siguiente se vio arrastrada hacia el cuerpo de Joel Faber, que la abrazó por la cintura con gesto protector. —Bien, Joel, después de todo este tiempo, ¡por fin te pillamos! —una voz femenina sonaba triunfal—. Podrías reconocer tu derrota y hacer el anuncio oficial. Capítulo 5 EN circunstancias normales, Tiffany habría podido manejar la situación con facilidad. Estaba acostumbrada a dirigirse a la gente, ya fuera en excursiones de grupo o en fiestas en hoteles, o a millones de televidentes invisibles. No era fácil sorprender- la. Sin embargo, ahora se encontraba débil, emocional y físicamente, y no podía disimularlo. Ni siquiera sabía qué estaba pasando. Lo único en lo que podía pensar era en la maravillosa sensación de apoyarse en el fuerte cuerpo de Joel Faber, mientras éste se hacía cargo de la situación. —Nerida, no sé qué te propones... —inició él con cortesía, para a continuación explotar contra unos fotógrafos que continuaban cegándolos

Página 25 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis con sus luces—. Si seguís haciendo fotos, me encargaré de que os echen del yate en este instante. —Vamos, Joel -dijo la mujer, mientras le dirigía una mirada maliciosa a Tiffany—, sospechábamos que había una razón para tu comportamiento antisocial durante los últimos tres meses y ahora la conocemos. El simple hecho de que la ocultaras resalta la importancia que tiene para ti. Es típico. Pero tu secreteo ha sido descubierto. Una foto tuya y de tu prometida es una gran noticia y no podrás evitar la publicidad. Así que para empezar dime el nombre de la dama. ¡Prometida! La palabra resonó en el cerebro de Tiffany hasta que su mente descifró su significado. Al darse cuenta de que la relacionaban de forma tan íntima con Joel Faber, la negativa surgió de sus labios. —Entre el señor Faber y yo no existe ninguna relación romántica, y nunca existirá —espetó. No estaba dispuesta a perjudicar más a Joel. Aunque no había sido su propósito, esa noche ya le había molestado bastante. La mujer parecía muy segura de sí misma. Tendría cuarenta y tantos años, calculó Tiffany, era elegante; llevaba el pelo corto, y su estilizada figura estaba enfundada en un vestido de seda. Sonrió a Tiffany con condescendencia. —Decir que son «sólo buenos amigos» no servirá de nada. Han descubierto su juego. —El juego, como usted lo llama es estrictamente un negocio —declaró Tiffany con fuerza. —Déjalo, Nerida —añadió Joel—, estás muy equivocada y, si sigues así, acabarás haciendo el ridículo. Ella rió y Tiffany vio que varios de los espectadores sonreían. —De nada te servirá ser evasivo, Joel. Antes de que dejaras la fiesta todos notamos tu aburrimiento y falta de interés, después llegó la dama —declaró la mujer con la misma satisfacción de una piraña al cazar a su presa y empezar a destrozarla—, lo que ella les dijo a los guardias, tu respuesta, tu prisa por llevarla a un lugar íntimo. Como es natural, nos causó bastante curiosidad, y, tras interrogar a los guardias de seguridad, la conclusión fue obvia, casi podría decirse que irrebatible. La dama lleva un anillo de lo más interesante en el tercer dedo de su mano izquierda. Tiffany casi se atragantó. Ese anillo no significaba nada para ella. Lo usaba como un eterno recordatorio de la inconstancia de los hombres. ¡Pero ahora tendría que explicarlo! —Eso es ridículo. Todos pueden ver que sólo se trata de un anillo —tenía que intentarlo, aunque las posibilidades de convencerlos fueran remotas. Levantó el dedo y vio una serie de sonrisas de incredulidad. En realidad, la perla y los

Página 26 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis diamantes que la rodeaban eran magníficos. —No sabes cuánto lo siento —le dirigió una angustiada mirada de disculpa a Joel—, no quería causarte tantas molestias. Los ojos de Joel se detuvieron en los de ella durante unos segundos, la dura mirada estaba velada por una fría tranquilidad, hasta que levantó la mirada para dirigirla hacia la periodista. — ¿No te detendrás, verdad Nerida? —preguntó con cansancio—. Llevarás esto hasta las últimas consecuencias, por amargas que sean. —Así es, hasta el final —reconoció—, semanas, meses, no importa el tiempo que me lleve. Al fin te tengo. Os seguiré hasta el altar. No me daré por vencida. —Tendré que decirte toda la verdad, aunque sea prematuro. Te evitaré la molestia de seguir investigando en la dirección equivocada. Aunque no es el momento apropiado, haré un anuncio. Hubo un sonido de emoción entre la concurrencia. Los ojos de la periodista brillaban. Los dedos de Joel apretaron con fuerza la cintura de Tiffany. Ella estaba ansiosa por oír lo que él diría para desviar la atención de los periodistas. —Ya que mi reunión con la señorita James, que pretendía ser privada, ha llamado la atención, me complace anunciarles que hemos llegado a un acuerdo. Las bajas audiencias de la Q2RV me preocupan bastante. Hemos discutido el problema y la señorita James se ha comprometido a hacer un programa piloto muy interesante Si resulta tan efectivo como ella afirma y aumenta la audiencia, será nombrada directora de la cadena. Por el momento es todo lo que estoy dispuesto a informar. Tiffany no pudo evitar dirigirle una mirada de sorpresa. ¡Sus palabras eran increíbles! ¡No era posible que hubiera cambiado de opinión en cuanto a darles su apoyo! Debía de ser una forma de evitar que los periodistas se inmiscuyeran en su vida. Fuera lo que fuera, estaba segura de que Joel no mantendría lo que había dicho, a pesar de lo cual, se sentía en la obligación moral de apoyar su anuncio. Joel Faber no merecía que lo destruyera ese buitre con forma de mujer. Decidió seguir con el engaño. En cuanto la farsa finalizara, se iría y no volvería a verlo. Joel sonreía y, cuando ella lo miró, asintió con la cabeza como dándole una orden. —La señorita James está segura de qué es lo que el público quiere —declaró.

Página 27 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Después le dirigió una sonrisa al sorprendido auditorio—. Si no es capaz de atraer tantos televidentes como asegura, se compromete a cometer un suicidio espectacular que por lo menos nos proveerá de noticias interesantes que ayudarán a incrementar la audiencia. La ligereza de la broma produjo risa y Tiffany sintió que disminuía el interés. Joel finalizó la maniobra dirigiéndose a la periodista en un tono de indulgente burla. —Has cometido un error, Nerida. No hay interés romántico. Como ha dicho la señorita James, nuestra relación es estrictamente de negocios. Hubo risitas por parte de los divertidos espectadores y Nerida le lanzó una mirada escéptica. —Mantengo mi juicio inicial, Joel. No te creo —le dirigió a Tiffany una mirada de crítica evaluación antes de volver la vista a su presa principal—. Conociéndote como te conozco, veo que la señorita James está calificada para provocar tu interés romántico. Pero, ¿está calificada para lo que acabas de anunciarnos? —Iniciativa, creatividad y valor, Nerida —señaló con frialdad—, la señorita James ha trabajado en el extranjero estos últimos años y es muy competente. Además, es hermana de Zachary Lee James, un hombre que ha ganado a pulso el éxito. La mujer entrecerró los párpados. Estaba claro que detestaba equivocarse y más en público. Tiffany tuvo la sensación de encontrarse frente a un cazador que ha percibido el olor a sangre y que no cejará hasta dar con su presa. —Colocar mujeres en puestos clave no es tu estilo, Joel. Nunca lo has hecho —puntualizó con suspicacia. —Sangre nueva, Nerida. Sangre nueva. Es lo que necesita la Q2RV. Y le daré mi apoyo a todo aquél que sea lo suficientemente bueno, así que no me cuelgues la etiqueta de machista. Ahora, si nos disculpas, pretendía presentar a la señorita James a algunas personas de una forma más informal. El brazo que sostenía a Tiffany la separó con firmeza de Nerida. Joel y ella se movieron entre los presentes, saludaban aquí y allá. Tiffany se vio forzada a representar el papel que Joel le había asignado, ignorando si él había mentido o había dicho la verdad; deseaba tanto que fuera verdad que no le costó ningún trabajo representar su papel con convicción. De cualquier forma, era lo menos que podía hacer, ya que era la causante de toda esa confusión. Esta vez Tiffany fue toda discreción, sentía los cínicos ojos azules de Nerida sobre ellos, lista para clavar- les las garras al menor error. Las preguntas personales eran fáciles de responder. Cuando le preguntaban

Página 28 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis sobre su experiencia previa, Tiffany sonreía y afirmaba que tenía una larga lista de éxitos y que era muy buena en su profesión. Se negó a dar información sobre el programa piloto, insistiendo en que quería que fuera un secreto. Sabía que Joel no deseaba que se mencionara Haven Bay, no en las presentes circunstancias. Se daba cuenta de que todo aquello era una mentira para evitar que se le relacionara públicamente con Haven Bay. El apoyo que Joel brindó a su actuación fue magistral; alejaba la conversación de temas problemáticos, añadía comentarios para hacer más verosímil todo lo que ella dijera, la trataba con un respeto que saltaba a la vista de todos los presentes: personalidades de la televisión, ejecutivos de la Q2RV... Tiffany disfrutó con la comedia. Los ocasionales destellos apreciativos de los ojos de Joel le daban una leve esperanza de que todavía podía persuadirlo de que cambiara de opinión en cuanto a Haven Bay. También le producía un loco sentimiento de que su lugar estaba junto a él y el de él junto a ella. Fantasías, se dijo. Sabía que su relación terminaría cuando acabara la farsa. Tenía que estar en el muelle cuando Garret volviera, y consideró que ya habían hecho lo suficiente como para detener a Nerida, al menos por esa noche. Tocó el brazo de Joel y le dirigió una sonrisa de disculpa. —Tendrán que disculparme. Es hora de partir —declaró con decisión. —Por supuesto —asintió él con suavidad. Con una burla velada en la voz añadió—: Ha sido muy amable permaneciendo aquí hasta ahora. Por favor si nos disculpan... debo llevar a la señorita James hasta su coche. Tiffany esbozó una sonrisa por última vez. Sentía la cara entumecida. Todo su cuerpo se tensó cuando Joel la tomó por el codo para guiarla hacia la oscuridad de la noche. Dio gracias por llegar al fin de la actuación, aunque reconocía que también era el fin de la esperanza que la había llevado hasta allí. La fresca brisa la hizo temblar. —Tu chaqueta -dijo Joel, mientras la sostenía para ayudarla. En ese momento ella notó lo tenso que estaba. Pensar en el alivio que él sentiría cuando ella se marchase la hizo sentirse todavía peor. La acompañó hasta pasar frente a los guardias de seguridad, quienes se mostraron respetuosos. Joel se detuvo un momento para darles instrucciones: —Nadie debe abandonar el yate hasta que yo regrese. ¡Y quiero decir nadie... por ningún motivo! —Sí, señor —contestaron al unísono. Sin lugar a dudas Joel Faber se sentía forzado a asegurarse de que Tiffany

Página 29 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis partiera sin problemas, pero ella sabía que no debía permitírselo. Cuando se enterara de que Garret McKeog la había llevado hasta allí, no se sentiría muy satisfecho. En cuanto abandonaron la plataforma, ella aminoró el paso, esperaba que Joel se retirara antes de llegar al hotel. Una rápida mirada a su reloj le indicó que todavía le quedaba media hora. —Siento mucho haber causado todo este lío —indicó con pesar—. Sé que nada ha cambiado. Por favor no pienses que espero nada de ti. Comprendo tus motivos para decir lo que dijiste. — ¿No te das cuenta de que ahora tenemos que mantener lo dicho? — preguntó con una mirada indescifrable. Ella se detuvo. La presión de la mano de Joel en su espalda la hizo caminar otra vez. —Nos están mirando —le recordó Joel. Tiffany estaba desconcertada, pero se forzó a seguir caminando. Aunque quería la ayuda de Joel Faber, la idea de haberlo obligado no le parecía bien. —Lo siento —murmuró—. ¿No puedes decir que cambiaste de opinión? O algo por el estilo... — ¿Estás dispuesta a olvidarte de Haven Bay? —la cortó. — ¡No puedo! —Entonces no hay otra opción excepto presentar tu documental por la Q2RV. Si hacemos cualquier otra cosa, Nerida Belamy no nos dejará en paz. Imaginará que mentí porque tengo algo que ocultar. Terminará por llegar a Haven Bay; y por la forma en que trabaja su mente... Su mandíbula se tensó como si apretara los dientes. Tiffany se dio cuenta de que cualquiera que fuera el dolor que había en su pasado, todavía le llegaba muy hondo, pero era algo que él no estaba dispuesto a sacar a la luz. —Si Nerida llega a Haven Bay, quiero que se concentre en el futuro. No quiero que se inmiscuya en asuntos que son muy privados para mí. —No era mi intención hacerte esto —señaló con desesperación—, créeme, por favor. Sé que no es... —Lo hecho, hecho está —afirmó con amarga resignación—. No perdamos el tiempo en algo que no tiene remedio. Pero te agradecería que en el futuro trataras de evitarme problemas. —Por supuesto. Te aseguro que mantendré tu nombre fuera de toda relación con Haven Bay, si eso es lo que quieres. —Mantén todo a un nivel profesional —declaró lacónico.

Página 30 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —Dime cómo quieres que lo maneje y seguiré tus instrucciones al pie de la letra —suspiró para liberar sus alterados sentimientos. Ahora se arrepentía de haber acudido a él. Joel no contestó. Se dirigían hacia el hotel y ya no le quedaba tiempo para sostener una larga conversación con él. Tenía que alejarlo antes de llegar al hotel o se enteraría de que no había llegado en coche. Y si descubría la verdad, podría pensar que de alguna manera estaba confabulada con Garret en su contra. —Puedo darte el número de teléfono de mi hermana, por si cambias de opinión —ofreció con rapidez. —No. No quiero tener ningún contacto contigo, Tiffany. De ninguna manera —habló con decisión, su voz era cortante—. Te daré toda la autoridad que necesites en la Q2RV. En realidad, eso está casi hecho. Lo haré oficial el lunes. Utiliza todos los recursos que consideres necesarios. Haz tu documental, elige el horario que consideres más apropiado. Eso es todo. La filmación será tuya. Puedes vendérsela a la cadena que mejor te parezca. No quiero tener nada más que ver en el asunto. Y no quiero tener nada que ver con Haven Bay. ¿Entendido? —Sí. Muchas gracias —era un acuerdo muy generoso, pero también estaba claro que él no quería hablar del asunto. —No tienes que acompañarme, Joel. Ya no hay nada más que decir —se detuvo para mirarlo; le dolía separarse de él así, pero sabía que no tenía opción. Esa vez él no la obligó a seguir caminando. La tenue iluminación en el sendero que llevaba al hotel dejaba el rostro de Joel en la sombra, pero se podía apreciar la dureza de su expresión. Sus facciones bien podían estar talladas en granito. Tiffany, más que oír o ver la tristeza que envolvía su respuesta, la sintió. —Cierto. Es demasiado tarde para cambiar... ¿Garret te trajo, verdad? Te vi llegar en el pesquero. Tiffany sabía que el engaño estaba fuera de lugar. Aunque le hubiera gustado negarlo, él quería la verdad y ella se la diría. —Sí, Garret me trajo. Pero él no creía que conseguiría ponerme en contacto contigo —respondió. —Sin embargo, llegaste hasta mí -expresó con una risa ronca—. El ha ganado. Lo planeó todo muy bien. — ¿Qué quieres decir? —se preguntó si eso era verdad... ¿Había sido Garret quien sugirió que Joel Faber podría ayudarlos o había sido ella? ¿Qué había en el fondo de todo ese asunto?—. ¿Qué quieres decir? —insistió.

Página 31 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —No tiene nada que ver contigo, olvídalo. Haz lo que tengas que hacer, por tu hermana, su hijo y por ti misma. ¡Ahora vete! — ¿Te volveré a ver? — ¡No, nunca! Ella se quedó mirándolo, incapaz de iniciar su marcha, aunque sabía que eso era lo que él deseaba y lo que ella quería, hasta hacía unos instantes. Pero ahora, llegado el momento de la partida, la parecía una enorme equivocación. — ¿Piensas que es lo mejor? —preguntó. — ¡Sí! —exclamó sin dejar lugar a dudas. Entonces Tiffany percibió una cierta suavidad en él; sonrió con un dejo de burla gentil, levantó la mano y le tocó la mejilla—. Dudo mucho que nos hiciera bien, a cualquiera de los dos, volver a encontrarnos. Y por extraño que parezca, no quisiera hacerte daño. Adiós, Tiffany James. Giró y se alejó de ella, de regreso a su yate, a la soledad de su brillante mundo. Tiffany no pudo evitar las lágrimas que asomaron a sus ojos. Quería derribar esa barricada, anular la desesperación, satisfacer la necesidad... pero no podía y por orgullo no debía acercarse a él. Aun así, experimentó un inmenso sentimiento de pérdida. Limpió las Armand le contribuyó pensó y se

traicioneras lágrimas con el dorso de la mano y el anillo de raspó la ceja. Bajó la mano para mirar con fijeza el anillo que a distorsionar los hechos. «Dicen que las perlas traen lágrimas», lo quitó del dedo.

«No todos los hombres son inconstantes», se dijo con firmeza. No permitiría que su vida se rigiera por un simple incidente, por doloroso que hubiera sido. A partir de ese momento sólo recordaría los buenos momentos con Armand. Deslizó el anillo en el dedo medio de la mano derecha. Tenía un largo futuro ante sí. Y siempre existiría la posibilidad de que su camino se cruzara con el de Joel Faber en circunstancias más favorables. De repente se dio cuenta de que Joel había tomado dos decisiones por ella. Había decidido darle la oportunidad de promocionar Haven Bay y tendría que seguir adelante. Lo cual era algo bueno. Si lograba tener éxito, quizá llamara la atención de algún importante inversor. De cualquier forma, Carol y Alan estarían encantados con las noticias de que había avanzado un paso. Y el viejo Garret se convencería de la generosidad de Joel Faber, porque Tiffany no le iba a mencionar nada más acerca del encuentro. Si el pescador la había utilizado con algún oscuro fin, no le daría la satisfacción de salirse con la suya. Joel Faber quería mantener el pasado en el olvido y ella le debía por lo menos eso.

Página 32 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Mientras se dirigía hacia el borde de la plataforma para esperar el bote pesquero, Tiffany dirigió su mente hacia el futuro. Sentía una gran ansiedad por poner todo en marcha y tenía que organizar muchas cosas antes de que el documental se emitiera. Debía poner a trabajar a toda la comunidad. Postales, recuerdos, abastecimiento extra de rollos fotográficos, áreas para estacionamiento; también había que preparar los horarios para los paseos en los botes pesqueros. Y ya que se le había dado libertad para hacer el documental como ella quisiera, apoyada por todos los recursos de la Q2RV, Tiffany decidió que debía producir un programa que provocara en el auditorio un gran interés por ver más. ¿Qué haría Joel Faber en ese caso? ¡Después de todo, había una posibilidad de que el contacto entre ellos no hubiera terminado! Capítulo 6 LA perversidad del género humano era algo sorprendente, reflexionó Tiffany en las semanas siguientes. La noticia de que Joel Faber estaba dispuesto a apoyar el desarrollo turístico, al darle la oportunidad de presentar el documental en el mejor horario posible, produjo toda clase de reacciones extrañas, en especial por parte de los miembros más viejos de la comunidad de Haven Bay. — ¡Es su deber! —murmuró Garret con amargura—. Ya era hora de que diera algo a cambio de lo que tomó. Cuando Tiffany preguntó a qué se refería, el viejo pescador permaneció en silencio. Sin embargo, otros residentes mostraron sorpresa, incluso perplejidad, al saber que Joel Faber estaba dispuesto a hacer algo por Haven Bay. Cualquier sugerencia de que lo hacía por sentimentalismo hacia el pueblo que lo vio nacer estaba fuera de lugar. Entonces alguien recordaba la tormenta... y las cabezas negaban en silencio. Lo único que afirmaban era que la idea del turismo debía ser buena y que Joel Faber haría cualquier cosa por dinero. En ese punto todos estuvieron de acuerdo. El resultado más importante de esa conclusión fue que los ciudadanos conservadores de Haven Bay, que habían visto la idea de Tiffany con cierto pesimismo, empezaron a participar con más esperanza y ánimo en el proyecto. Después de todo, Joel Faber sabía lo que hacía. Más de una vez había probado ser un hombre de negocios con visión. No participaría en el proyecto si no fuera a ganar nada; debía ser una buena idea. Tiffany se cuidó de corregir el equívoco. Para que todo funcionara bien, todos debían trabajar unidos, por lo cual no vio razón alguna para revelar la opinión personal de Joel Faber sobre el proyecto, que era, sin lugar a dudas,

Página 33 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis poco favorable. La confianza inundó a los comerciantes del pueblo, que eran los principales inversores en el proyecto. Dejaron de hablar de los riesgos y empezaron a pensar en las ganancias. Una idea llevaba a otra. Se eligió una zona para acampar y se construyeron las instalaciones necesarias. Los comerciantes se abastecieron de mayor cantidad de productos. Las reuniones para hablar de progreso se convirtieron en la actividad social más común en el pueblo. En cuanto a los jóvenes, animarlos no fue problema. Se trataba de su futuro. No tenían nada que perder y sí mucho que ganar. Los barcos pesqueros se limpiaron, renovaron y pintaron hasta que estuvieron relucientes. Se colocaron señalizaciones en beneficio de los visitantes y poco a poco el pueblo fue cambiando, por lo menos en apariencia. Alan sería el agente turístico, se encargaría de las reservas y también sería el director general. Al principio compartiría responsabilidades con Tiffany, pero una vez que terminara el colegio, al finalizar el año, se encargaría de todo él solo; su madre sería la secretaria general y tesorera. Tiffany alquiló un local en la calle principal para instalar su oficina. El lugar llevaba años abandonado y requería bastantes mejoras. Los compañeros del colegio de Alan se ofrecieron para el trabajo. Se rasparon paredes y se pintaron, incluso un estudiante de arte decoró algunas con murales de ballenas. Ahora que Carol ya no estaba tan preocupada por el futuro de Alan, se había convertido en un torbellino de actividad. A su llegada, su origen vietnamita había causado desconfianza y suspicacia entre los habitantes del pueblo. La consideraban una extraña, pero con et tiempo, su naturalidad, su dedicación al trabajo duro y su lucha por convertir su vida y la de su hijo en algo valioso, los conquistó. La forma en que madre e hijo se habían sobrepuesto a sus limitaciones no podía causar más que respeto y admiración. Hacía tiempo que no eran considerados forasteros, sino personas que habían enfrentado una vida difícil... Eran un maravilloso ejemplo, demostraban que valía la pena vivir sin importar las circunstancias. Ahora el futuro de Carol y Alan dependía de Tiffany. El documento era la base de todo su proyecto. Tiffany cambió su idea inicial de hacerlo de media hora, para convertirlo en un programa que durara una hora y decidió programarlo en el mejor horario vespertino del domingo. Lo presentaría después de las noticias de la Q2RV y antes del único programa de la cadena que tenía éxito. Promovería el documental con anuncios de treinta segundos para despertar la curiosidad del auditorio. A Tiffany le habría gustado poder hacer más, pero debía haber un límite en la tolerancia de Joel Faber y consideraba que casi lo había alcanzado. Además, le había dicho que el costo sería sólo el de la película, lo cual era más o menos la verdad.

Página 34 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Le tomó más tiempo del esperado escribir un guión a su entera satisfacción. Entonces, con una emoción intensa, llamó a su hermano Zachary Lee, quien le ofreció todo su apoyo, además de algunas ideas que podrían ayudar. Mandaría un equipo de cámaras, mejor dicho, iría con ellos. Era un momento en que la familia debía estar unida. Estaría con Tiffany hasta el final. Alan merecía el mejor resultado posible en esa empresa. Una cálida ola de seguridad recorrió a Tiffany. Zachary Lee James se encargaría de que el documental fuera un éxito rotundo, pues sentía una debilidad muy especial por Carol y Alan. Había cooperado para sacarlos de Vietnam, tan horrorizado por su situación, que no tuvo la paciencia necesaria para esperar trámites burocráticos. Entonces era un periodista que cubría la guerra para la televisión; un periodista que nunca pudo acostumbrarse a todos los horrores que estaba obligado a ver. Era un gran hombre, no sólo físicamente. Era grande en todos los sentidos. Escogieron la tarde del miércoles para la filmación; Tiffany esperaba que no lloviera. Deseaba que fuera un día esplendoroso para poder captar Haven Bay en su mejor momento. Sin embargo, los hados no lo quisieron así. El barómetro descendió repentinamente la noche del martes y los pronósticos meteorológicos anunciaron un frente frío que se desplazaría desde el Antártico hasta el Océano Indico, a lo largo de la Gran Barrera de Coral, y habría vientos de moderados a fuertes así como lluvias continuas Era lo último que Tiffany quería. La chica llamó a Zachary Lee para cancelar la cita. —No, hermanita —su risa sonó a través del teléfono. El suave acento norteamericano, que nunca perdió por completo, hacía su voz ligeramente sibilante—, te equivocas. Drama es lo que captaremos. Es lo que les presentaremos. Créeme... funcionará. Después, puedo incorporar unas buenas tomas para redondear la historia. Lo que tenemos aquí es naturaleza en su punto más salvaje y mejor. Además, Haven Bay está protegido. Mostrémosles la diferencia: estas criaturas marinas en su verdadero elemento. Después de todo, si los turistas vienen, Tiff, no siempre van a encontrar un tiempo maravilloso. ¡Muestra la verdad! Tiffany suspiró y dejó su libreto a un lado. Aquello significaba empezar otra vez. Llamó a Garret para decirle que cualesquiera que fueran las condiciones, saldrían a filmar. Zachary Lee así lo había dicho. Cuando el equipo de Zachary Lee llegó, al día siguiente, fue como si en Haven Bay se hubiera declarado fiesta nacional. Nadie quería perderse la filmación del documental. Ni siquiera la persistente lluvia evitó que ocuparan un lugar con buena visibilidad en el puerto. El tiempo tormentoso atrajo a la bahía más ballenas que de costumbre. La emoción creció cuando los

Página 35 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis hombres de la televisión cargaron sus equipos en el pesquero de Garret, el Cruz del Sur. Desde el helicóptero en el que llegaron se harían tomas aéreas, la voz se añadiría después. Por supuesto, Alan los acompañaría en el bote. Tiffany había ensayado una entrevista con él y otra con Garret, pero las verdaderas estrellas serían las ballenas. Hicieron una toma extraordinaria de una ballena, que seguida por su cría, se hundía en las altas olas. El agua salpicaba todo, a sólo unos cuantos metros del bote. Tiffany terminó por hacerle una entrevista improvisada a uno de los camarógrafos, quien estaba completamente emocionado. — ¡Es fantástico, increíble! —repetía sin cesar. La expresión de su rostro lo decía todo—. He filmado en todo el mundo. Desde Katmandú hasta Timbuktú. En el frente, en varias guerras y en lugares olvidados de la mano de Dios. Creí que ya no me quedaba nada nuevo por ver o aprender. Pero nunca había experimentado nada semejante. Ver tan de cerca este grandioso producto de la naturaleza... te hace sentir... es imposible explicarlo..., humilde, transportado. Nadie debería perderse esta experiencia. ¡Nadie! Lo que filmaron ese día fue salvaje y maravilloso. ¡Ver aquellos grandes seres del mundo marino, en su elemento, abstraídos del poder de la naturaleza, era impresionante! Tiffany estaba segura de que ningún televidente dejaría de sentirse emocionado. Cuando llegaron a tierra, todos temblaban de frío y desfallecían de hambre. Carol les tenía preparado té, café y suficiente estofado de cordero como para que pudieran repetir la ración. Fue un final magnífico para la jornada. Tiffany estaba exhausta. Lo que ignoraba era cómo se las había arreglado Zachary Lee para que todo el mundo trabajara gratis. No se habló para nada de costos, ni siquiera por el uso del helicóptero. A la semana siguiente, todos volvieron para hacer nuevas tomas. Ese día fue tranquilo. El sentimiento de emoción había desaparecido. Al final les hicieron una entrevista a Alan y a Carol. El delgado y frágil cuerpo de Carol casi desapareció en el abrazo de oso que Zachary Lee le dio de despedida. No podían existir en el mundo personas tan dispares, pero el lazo de unión estaba allí, tan fuerte como si fuera de sangre; el lazo del cariño. Alan miró al hombre de brillante cabello castaño y dulces ojos color de avellana, y su mirada reflejó pura adoración. No importaba lo que Zachary Lee llegara a hacer, siempre sería un héroe para Alan. Tiffany voló con su hermano a Sydney, para supervisar el producto final. Ya que Joel Faber les había cedido todos los derechos, Zachary Lee presentaría el documental en su cadena de televisión una semana después de que lo emitiera la Q2RV, y negociaría contratos con otras cadenas de Australia,

Página 36 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Estados Unidos y Japón. Tiffany preparó promociones especiales con las grandes agencias de viajes. Tenía un sólo propósito, promoción y más promoción. Estaba decidida a atraer turismo de ultramar, así como sentar una buena base para el nacional. Tiffany confiaba en no haber pasado nada por alto. Era indispensable considerar cualquier posibilidad y cubrir todos los ángulos. El paso siguiente era la publicidad para el documental. Los ejecutivos de la Q2RV cooperaron mucho. La hipótesis de que su documental era un programa piloto para comprobar el nivel de audiencia tenía convencidos a todos y Tiffany estaba dispuesta a utilizar todos los medios que se habían puesto a su disposición. Se otorgaron horarios preferenciales para anuncios de treinta segundos. Los presentarían todas las tardes a lo largo de la semana. Se insertaron anuncios especiales sobre el programa en periódicos y revistas. A Tiffany no se le ocurrió pensar en ningún momento quién estaría pagando todo eso. El día esperado llegó por fin. Cuando Tiffany entró en la Q2RV, esperaba que hubiera tantos aparatos de televisión encendidos por todos lados como en Haven Bay. Las esperanzas de éxito que había en el pueblo la ponían nerviosa. «Pase lo que pase», se dijo Tiffany, «hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance». En la Q2RV se sentía la tensión de la espera. Si esperaban el triunfo o el fracaso, era algo que Tiffany ignoraba. Después de todo, ella era una extraña y no podía decirles a los que trabajaban allí que su presencia no afectaría sus vidas de ninguna manera, aunque el documental fuera un éxito rotundo. Sabía que hasta allí llegaba el apoyo de Joel Faber, en adelante tendría que arreglárselas sola. Su nerviosismo desapareció cuando empezó la transmisión. Era bueno. Estaba segura de que era más que bueno. Absorbente. Nadie que lo hubiera sintonizado cambiaría de canal. Se preguntó si Joel Faber estaría viéndolo. Esperaba que sí. Quizá le sirviera para separar el pasado del presente y ver las cosas desde otro punto de vista. No tuvo que esperar mucho para conocer la reacción del auditorio. En cuanto finalizó el documental, el público comenzó a llamar para solicitar el número telefónico de la agencia de viajes de Haven Bay. Como las llamadas eran tan numerosas, optaron por poner el número en pantalla, con ciertos intervalos, durante el resto de la programación de esa tarde. Sin lugar a dudas, el documental había despertado un enorme interés. Hubo una llamada para Tiffany y su corazón saltó al pensar que se trataba de Joel Faber. Su decepción se transformó en una sonrisa al oír la inconfundible voz de su hermano. Zachary Lee llamaba para felicitarla. —Eres una maravilla, hermanita, aunque lo diga yo.

Página 37 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —Tu opinión es parcial y todo se debe a tu talento —respondió en son de burla. —Tiff, la idea fue tuya. En nuestro trabajo, las ideas son los glóbulos rojos. Ellas llevan el oxígeno para sobrevivir. Suspiró cuando la palabra «sobrevivir» la hizo evocar a Joel Faber. No quería que ese fuera el fin de la relación entre ellos. No podía serlo. —Bueno, ahora tendremos que esperar a ver si funciona —declaró. —Así es, hermanita. Esperar y ver. —Gracias por llamar —se despidió con calidez. —Es siempre un placer, Tiff. Si hay algo más que pueda hacer, avísame. Lo maravilloso era que Tiffany sabía que él siempre estaría a su disposición. La familia nunca fallaba. Sintió una profunda compasión por todos los que carecían de ese vínculo, como Joel Faber y el viejo Garret. Ese vacío los había hecho encerrarse en sí mismos. Si el éxito se medía por el número de reservas con que contaba la agencia de viajes al día siguiente, entonces, el documental había sido todo un acontecimiento. Haven Bay estaba a punto de ser invadido por visitantes. El teléfono no dejaba de sonar. Tiffany estaba feliz de haberse preparado para esa clase de reacción. El área de acampar estaba reservada por completo para el siguiente fin de semana. Las casas de huéspedes no contaban con todo el espacio para el alojamiento que les solicitaban. Los horarios de los paseos en barco tendrían que mejorar para satisfacer la demanda. El pueblo de Haven Bay se puso en acción para atender la marea de turistas que ya no era una posibilidad, sino una realidad que se aproximaba. Los visitantes empezaron a llegar durante la semana. El pueblo estaba listo para recibirlos, pero el primer fin de semana fue de locura. El sábado llegaron multitudes. Algunos que no habían hecho reservas para pasear en los botes se mostraron desencantados, pero razonablemente contentos porque pudieron ver a las ballenas aunque fuese de lejos. Los habitantes del pueblo colocaron puestos en la calle para vender bocadillos y refrescos. Un equipo de la Q2RV llegó esa noche y transmitieron desde Haven Bay, incluso repitieron los pasajes más emocionantes del documental. La cantidad de visitantes aumentó el domingo. Entre ellos llegó la periodista Nerida Bellamy, que abordó a Tiffany igual que había acorralado a Joel Faber aquella noche en el yate. —Televisión o turismo, ¿en qué es usted experta, señorita James? —En ambas cosas —repuso Tiffany mientras sonreía con toda inocencia. —Lo que la convierte en una compañera ideal... para Joel Faber —la sonrisa que le dirigió parecía la de un tigre—. ¿Usted está tanteando el terreno por

Página 38 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis él, no es así? Es un doble juego, ¿me equivoco? —Yo no lo llamaría juego —la ironía de la situación hizo que la voz de Tiffany sonara muy seca—. Por lo que sé, es un negocio serio. Y en cuanto a las futuras intenciones de Joel Faber, será mejor que le pregunte a él. —Puesto que él se ha vuelto inaccesible desde la fiesta en el yate, se dará usted cuenta de que me es imposible preguntarle nada. Sin embargo, no podrá mantenerse para siempre dentro de su fortaleza en Leisure Island. Así que no piensen que pueden seguir engañándome, señorita James. Tarde o temprano tendrán que reunirse y yo estaré esperando. Y observando. — ¿Por qué? —preguntó Tiffany, curiosa. En realidad deseaba saber qué era lo que inducía a esa mujer a comportarse como un sabueso. —Porque, mi querida señorita James, no les creo —le dirigió una mirada venenosa—, y voy a probar que tengo razón. Tiffany se dio cuenta de que ésa era la cuestión. A la mujer la molestaba equivocarse, en especial en público. Se preguntó cuántas veces la habría hecho quedar mal Joel Faber. «Su fortaleza...» ¿Por qué se había aislado del resto del mundo desde su encuentro? Joel Faber necesitaba que lo hicieran regresar con el resto de los mortales. Le gustara o no. Dos semanas más tarde, Tiffany se encontró ante una situación en la que no podía elegir. Haven Bay se había convertido en una visita obligada para los turistas. La actividad de los botes era continua y la guardia costera se vio en la necesidad de mandar una unidad para proteger a las ballenas de la interferencia de los visitantes, quienes no estaban familiarizados con los hábitos de las enormes criaturas. El pueblo en sí, se vio envuelto en un cambio de ritmo tan drástico que todo mundo se encontraba entre el agotamiento y el regocijo. El director del banco mostraba una amplia sonrisa que nadie había visto en los veinte años que llevaba en el pueblo. Entonces vino el primer gran paso hacia el reconocimiento internacional. Un agente de viajes les informó de que la aerolínea Quantas había reservado un Boeing 747 completo en Japón. Era la primera confirmación de que Haven Bay había logrado llamar la atención en el extranjero. Tiffany se sintió agobiada al darse cuenta de que se organizaba un vuelo completo. La idea la dejó literalmente sin aliento. — ¡No podremos acomodarlos! —la desesperación sonó en la voz de Alan y estaba escrita en su hermoso rostro euroasiático. Por primera vez vaciló sobre sus piernas ortopédicas, como si nunca hubiera podido controlarlas; se dejó caer sobre una silla, con los hombros encogidos por la decepción. — ¡Confírmalo! —ordenó Tiffany. —No hay botes disponibles —sus ojos eran oscuros pozos de derrota.

Página 39 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis — ¡Confírmalo! —No lo dices en serio, tía Tiff. —Es en serio. — ¿Qué vas a hacer? —preguntó al percibir su decisión. —Ya encontraré algo. Alan obedeció. Pero Tiffany notó que lo hacía contra su voluntad, pues tenía miedo de que todo saliera mal. No estaba seguro de que ella pudiera hacer algo. Por el contrario, estaba convencido de que acababa de cometer una gran estupidez. Tiffany se preguntó si acaso no sería cierto. Los días siguientes mostraron con claridad que probablemente había prometido más de lo que podía lograr. Por más que lo intentaron no pudieron pedir, alquilar, comprar ni robar los botes que necesitaban para acomodar a los quinientos turistas japoneses que llegarían para ver a las ballenas. Poco a poco la idea tomó forma en su mente. Existía una posibilidad. Tiffany reprimió un temblor de miedo ante su propia temeridad, pero no tenía opción... al menos, a ella no se le ocurría. Por otro lado, si él vivía como un recluso en su casa de Leisure Island, no estaría usando el yate. Sin duda alguna, el Libertad estaría anclado en el muelle de la marina, inactivo. Lo cual, dadas las circunstancias, era una tragedia. En realidad, su tripulación debería hacer algo para ganarse el sueldo y a Joel Faber no le haría ningún daño prestárselo. Después de todo, ella se las había arreglado para demostrarle que estaba equivocado en cuanto a las posibilidades turísticas de Haven Bay. El documental no sólo había logrado la audiencia más alta en toda la historia de la Q2RV, sino que tuvieron que volver a programarlo por la demanda popular. No podía negar que el viejo pueblo pesquero había tenido un éxito de enormes proporciones. Su profecía de desastre había resultado falsa. Haven Bay no estaba al borde de la desaparición y Joel Faber tenía que reconocerlo. Esa vez aclararía las cosas con el viejo Garret antes de ir a verlo. Hacía veinte años, había sucedido algo que todavía no estaba olvidado. Algo más que una tormenta; y ella lo descubriría. No se presentaría por segunda vez ante Joel Faber en la total ignorancia. Capítulo 7 LE pediré el yate a Joel Faber —le dijo Tiffany a Garret. — ¿Quieres que te lleve? —preguntó Garret, después de un pesado silencio. Su expresión era inescrutable. —No. Tú tienes una cita con los turistas, así que no dispones de tiempo — Tiffany sospechaba que el hecho de que él la hubiera llevado la primera vez

Página 40 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis había sido un factor de peso en la decisión de Joel Faber de no querer volver a verla. No cometería el mismo error dos veces—. Iré por mis propios medios. Necesito que me digas lo que sucedió el día de la tormenta. — ¡Eso es un asunto olvidado! —respondió con brusquedad. —No para ti —sus ojos estaban fijos en él—, ni para los más viejos. Quiero saber por qué nadie me ofrece una respuesta. Necesito saberlo, Garret. —Nadie quiere desenterrar esos recuerdos —la indecisión cruzó su rostro; evitó la mirada de Tiffany—. Esa noche murió demasiada gente. Murieron inútilmente. Les advertí lo que podía suceder y sucedió. — ¿Qué pasó? Sé que hubo un intento de rescate —presionó Tiffany. —Así fue —reconoció. Sus ojos reflejaban desprecio—, pero no había posibilidad de éxito. Nadie debió salir bajo la tormenta. Hubo bastantes advertencias por la radio. Después descubrimos que el yate que hizo la llamada de auxilio estaba tripulado por principiantes que habían salido contra toda advertencia. ¡Estúpidos testarudos! No merecían que se les rescatara, menos aún poniendo en peligro otras vidas. — ¿Murieron? —Así fue. Y lo merecían —declaró Garret en tono de condena—, el yate se hundió antes de que el primer pesquero se acercara. Entonces uno de los pesqueros zozobró y Reuben Faber salió en su rescate. Fue una locura. Pero nada detenía a Reuben cuando decidía algo. Estaba loco. Todos lo estaban. Y todos murieron. Todos, excepto él... — ¿Joel? —preguntó Tiffany, su corazón palpitaba con el deseo de lograr comprenderlo todo. —Así es. Tenía al demonio de su parte —repuso con amargura—. Fue el único superviviente. — ¿Y lo odias por eso? —preguntó Tiffany con suavidad. El le dirigió una mirada fría, dura, exenta de vida. —Es demasiado tiempo odiando a alguien. Tiffany se dio cuenta de que no le diría nada más. Se había cerrado de nuevo. Recordó la primera impresión que le causó Joel Faber, el superviviente, sin alegría en su ser. Se preguntó qué se sentiría al ser un superviviente cuando todos los demás han muerto. Ser el único. «Sentir que los demás te miran deseando, tal vez, que algún ser querido hubiera regresado en tu lugar». ¿Habría sido por simple suerte que no se hubiera ahogado, como todos los demás? ¿Habría sido el más fuerte, el más inteligente, el que se aferró a la vida, cuando los otros se dieron por vencidos? ¿Lo habían hecho sentir se culpable por no

Página 41 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis morir también? ¿Sería por eso por lo que nadie quería hablar del tema? ¿Sería el motivo por el que Joel Faber se alegraría de que Haven Bay desapareciera? Pero habían pasado veinte años, protestó Tiffany en silencio. Como había dicho Garret, demasiado tiempo odiando, aunque no estaba segura de que el viejo pescador hubiera dicho la verdad. Como no pudo averiguar nada más, Tiffany continuó con su idea de ir a ver a Joel Faber. Después de su decisión de cortar cualquier contacto futuro entre ellos, no podía llamarlo por teléfono. Tendría que hacer lo mismo que en la primera ocasión, llegar a él como pudiera. Le pidió prestada a Garret su pequeña lancha con motor y por la mañana se dirigió hacia Leisure Island. Si Joel Faber se aislaba en su fortaleza, como Nerida dijo, el mar era el medio de acercamiento más efectivo. Cuando Tiffany alcanzó el lugar de retiro de Joel Faber, el sol había pasado el cénit. Estaba situado sobre una caleta bien resguardada, en la parte norte de la isla. Una alta reja de seguridad marcaba los confines, y se sintió aliviada al ver una pequeña plataforma que sobresalía de una playa privada. Tiffany pasó unas cuantas naves ancladas en el diminuto puerto; nadie le prestó atención y ella tampoco tomó en cuenta a nadie. Apagó el motor y dejó que el mar la llevara hasta el lado oculto de una lancha rápida atada al embarcadero de Joel. Nadie la detuvo. Al parecer nadie había notado su llegada. Tiffany corrió sobre el embarcadero mientras calculaba su próximo movimiento. Sus ojos recorrían el sendero que llevaba de la playa a la casa. Entonces vio a un hombre, y se detuvo. Estaba acostado sobre la arena, parecía que tomaba el sol. Era obvio que no había guardias de seguridad. Al parecer dormía, recostado sobre el estómago, con la cabeza vuelta hacia el lado contrario a Tiffany. Tiffany lo observó, buscando algún indicio de movimiento, pero no lo hubo. Por lo visto quería lograr un bronceado completo. Por lo que podía ver, estaba completamente desnudo. Dadas las circunstancias, una confrontación sólo serviría para avergonzarlos a ambos. Tiffany luchaba por encontrar la forma de pasar desapercibida en su camino hacia la casa, cuando se le ocurrió la idea de que ese hombre era el mismísimo Joel Faber. El cabello oscuro, su altura, la esbelta musculatura... Si era el hombre que buscaba, y cada vez estaba más segura, sería una pérdida de tiempo ir hasta la casa. Respiró hondo. Con el pulso acelerado, se movió por el borde de la arena húmeda, no quería despertarlo hasta ver su rostro y asegurarse de quién se

Página 42 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis trataba. Era él. No podía confundir el corte de sus facciones duras. Tiffany se mantuvo inmóvil durante unos minutos, pensando en cómo abordarlo. Su corazón latía agitado. Por algún motivo encontraba su desnudez muy perturbadora. Su cuerpo estaba rodeado por un aura de peligro, con los poderosos músculos relajados bajo el brillo de la piel bronceada, pero listos para ponerse en movimiento ante cualquier señal de peligro. No le iba a gustar que lo viera así. Pero tampoco podía retirarse. Tendría que hacer algo para que no se deshiciera de ella. Tendría que ser inteligente. Había un pantalón corto tirado cerca de él. Tiffany lo recogió con cautela, entonces tomó asiento a unos cuantos pasos de él; estaría en su línea de visión cuando abriera los ojos. Tomó el pantalón y lo colocó detrás de su cuerpo para que no lo viera. Cuando se sintió lo suficientemente tranquila para actuar, tomó una piedrecita y se la lanzó a la cintura. Cuando la tercera piedrecita rebotó en su hombro y golpeó su mejilla, Joel frunció el ceño, irritado. La cuarta hizo que abriera los ojos. —Hola otra vez —saludó ella con mucha suavidad, necesitaba llamar su atención antes de que él hiciera algún movimiento abrupto. Joel no se movió. La miró sorprendido un largo rato antes de reconocerla. Su rostro se tensó, para después relajarse con una sonrisa sardónica. —Estás llena de sorpresas, Tiffany James. —Siento mucho despertarte —se disculpó. Un gruñido ronco resonó en su estómago y pareció despertar a una multitud de mariposas. Al menos no parecía enfadado—, pero necesito hablar contigo. — ¡No me digas! —se burló mientras se apoyaba en los codos. Observó todos los detalles de su apariencia: su cabello largo color miel, recogido como al descuido en la coronilla, la blusa blanca atada a la cintura, el pantalón corto blanco, los zapatos deportivos—. Empiezas a convertirlo en costumbre. —Necesitas una toalla. O algo de ropa. Podría pasártela si te portas bien conmigo —Tiffany retiró la vista de los músculos que ahora se marcaban en sus brazos, en sus hombros, en su espalda, en su firme trasero... El le sonrió con diversión malsana. No era el calor del sol el que recorría el cuerpo de Tiffany. El encuentro no empezaba como ella había planeado, pero, al menos, él no parecía enfadado. —Esta vez he venido sola —sonrió; luchaba por mantener la compostura—, amarré mi lancha en tu embarcadero. Y ahora te he salvado de coger una insolación. ¿No sabes que es peligroso dormirse en la playa? —Supongo que me gusta el peligro —sus ojos brillaban con el mismo deseo

Página 43 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis que ella había percibido desde su primer encuentro—. Demasiadas noches en vela... y ahora estás aquí. Con un rápido movimiento la tomó por la muñeca. Antes de que Tiffany se diera cuenta de sus intensiones, de un tirón la hizo perder el equilibrio y cayó de espaldas en la arena. Mientras luchaba por recobrar el aliento, Joel la mantuvo allí, con el rostro sobre el de ella. Respirar era difícil con el torso desnudo de Joel descansando sobre su pecho. — ¡Esto no está bien! —le recriminó. — ¿A quién le importa? Además, para que fuera justo, tú también deberías estar desnuda. —No, Joel. No era mi intención discutir contigo —el corazón le dio un vuelco. Su voz salía en murmullos estrangulados—, tampoco quería molestarte. Pero eres tan difícil de localizar... No esperaba... no sabía qué hacer. — ¿Por qué no he de besarte? —hubo un sonido gutural de desaprobación que acrecentó el caos en la mente de Tiffany. El bajó la cabeza y sus labios se encontraron, tentadores, cerca de los suyos—. ¿Por qué no he de tomar lo que deseo? Tú me utilizas para tus propios fines. Invades mi intimidad, mis sueños. ¿Sueños? ¿La habría tenido en mente tanto como ella a él? ¿Qué clase de sueños? ¿Buenos, malos? ¿Oscuros recuerdos de la tormenta de Haven Bay? Sus pensamientos perdieron todo sentido cuando la boca de Joel rozó la suya. Su lengua trazó una exquisita línea de placer sobre sus labios. Tiffany pensó en el peligro. Si volvía a besarla como aquella vez, con esa pasión devastadora... — ¡No sigas! —jadeó, mientras volvía la cabeza—. Por favor, Joel... no. Tengo que pedirte un favor y así no puedo. —Entonces, hazme tú un favor a cambio -exigió con aspereza. —No lo dirás en serio, ¿verdad, Joel? —lo miró incrédula. —Quizá no —el amargo cinismo llegó al fondo de su ser. Cerró los ojos a la súplica en los de ella y movió la cabeza—. No debiste regresar, Tiffany. Provocas en mí una necesidad que preferiría olvidar. Vete. Márchate ahora que todavía estás a salvo. Mientras aquellas palabras penetraban en la confundida mente de Tiffany, él la soltó y se apartó. Tiffany se sentó. El le había pedido que se marchara, pero algo le impedía hacerlo. Aparte del temblor que la sacudía, sentía una incontrolable necesidad de estar a su lado. —Quiero hablar contigo —pidió, en su voz se notaba la incertidumbre. Recogió- el pantalón y se lo lanzó—. ¿Podrías limitarte a hablar conmigo?

Página 44 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Sostuvieron una lucha de miradas; luego él retiró la vista con amarga burla. Se levantó como para demostrarle que no le importaba mostrarle su desnudez. Tiffany no pudo dejar de pensar que era mucho más apuesto que Armand. Entonces él le dio la espalda y se puso el pantalón. Durante unos minutos desesperantes, Joel se mantuvo inmóvil, estudiando aparentemente los botes anclados más allá del muelle. Al fin, se sentó en la arena con el rostro vuelto hacia el mar. Había una extraña intimidad en el silencio que los unía; no se tocaban, pero ambos eran plenamente conscientes de su cercanía. — ¿Por qué no me contaste todo acerca de Carol y Alan? —preguntó él por fin, sin volver la cabeza. Los músculos de su espalda estaban tensos en espera de su respuesta. —No te interesaba, Joel —le recordó con gentileza. También se dio cuenta, con sumo placer, de que había visto el documental. Joel tomó un puñado de arena y la observó deslizarse entre sus dedos. Tiffany se preguntó si ahora estaría interesado, si sentía compasión por su hermana adoptiva y su hijo. Eran supervivientes, como él mismo. — ¿Qué le pasó a Alan en las piernas? La pregunta no revelaba sus sentimientos ni lo que pensaba. Pero al menos no hubo sombra de cinismo en su voz. —Una mina en Vietnam. Sólo tenía dos años. Allí llaman a las personas mutiladas... cangrejos. Por la forma en que se mueven. Carol lo llevó a un hospital donde mi hermano estaba de servicio. El padre de Alan fue un soldado australiano, pero nadie quería hacerse cargo de ellos, ni los vietnamitas ni los australianos. La familia de Carol había muerto y ella y su hijo no tenían dónde ir... Hasta que apareció Zachary Lee. Entonces mis padres se interesaron por ellos y decidieron adoptarlos. El asintió con la cabeza y tomó otro puñado de arena. Tiffany esperó, por instinto sabía que no era el momento de acelerar las cosas. La línea de comunicación era demasiado frágil, demasiado importante. Con curiosidad hizo la siguiente pregunta: — ¿Cómo se convirtieron en parte de tu familia? —Zachary Lee pagó una enorme cantidad para sacarlos en un bote. En cuanto llegaron a Darwin, nuestros padres los reclamaron. Necesitaban... muchísimos cuidados. Se detuvo, no estaba muy segura del terreno que pisaba, pero necesitaba ganar su comprensión. Tomó aire y continuó: —Carol quería establecerse en un pueblo pesquero. Era lo más parecido a su lugar de origen, donde vivió feliz antes de la guerra. Pero, sobre todo,

Página 45 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis insistía en que Alan jamás fuera tratado como un inválido. Era muy importante para ella que su hijo llevara una vida normal y completa. Era más fácil lograrlo en un pueblo pequeño que en una gran ciudad. El problema llegó después. ¿Qué clase de futuro tendría Alan en Haven Bay? Creo que todos pensamos que teníamos que hacer algo. El asintió con la cabeza otra vez. Tiffany se mantuvo en silencio en espera de algún comentario, pero no lo hubo. Después de lo que pareció una eternidad, él se recostó en la arena y se volvió para mirarla. Tiffany se encontró mirando los rizos negros que le cubrían el pecho. Su mirada fue atraída por el vello oscuro que desaparecía bajo el pantalón. No quería mirarlo a los ojos. No antes de que hablara. No hasta que le diera alguna idea del curso de sus pensamientos. —Te cambiaste el anillo de mano —dijo dándole unas palmadas en la mano derecha. Movió la perla de un lado a otro como para valorarla. —Sí. Debí hacerlo hace mucho tiempo. Siento mucho que haya sido la causa de todo este lío —el roce de sus dedos le mandaba una sensación eléctrica por el brazo. Se preguntó si sería capaz de aceptar la intimidad física que le ofrecía, entonces supo que el empezaba a ejercer una gran influencia sobre ella. — ¿Estuviste comprometida para casarte? —sus ojos oscuros la sondeaban. —No. Lo usaba como recordatorio —no tenía nada que ocultar y contestó con sinceridad—, de un desengaño que debí olvidar hace mucho tiempo. Cuando me dieron el anillo, creí que significaba mucho más de lo que en realidad significó. — ¿Un camino vacío? —hizo eco de las palabras de Tiffany con cierta ironía. —Algo así —reconoció. El asintió y su mirada cayó otra vez sobre el anillo. Retiró los dedos, al parecer, sin muchas ganas. Tiffany se mantuvo muy quieta, esperando lo que vendría después. —Dime qué favor necesitas —preguntó mientras jugueteaba con la arena. Su rostro estaba libre de toda expresión. —Nada que te afecte. Por favor, créeme. Quiero que me prestes el Libertad por un día. Eso es todo lo que quiero -declaró con suavidad. — —En un día no tendrás tiempo de llegar a Noumea si eso es lo que quieres — su diversión se notaba en e gesto de su boca—. ¿Qué es lo que planeas ahora? —Joel, lo intenté por todos los medios posibles —indicó después de explicarle lo de los turistas japoneses— si puedes sugerirme alguna otra cosa, lo intentaré. Pero debes darte cuenta de lo perjudicial que sería rechazarlos.

Página 46 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —Soy tu último recurso —concluyó. Su boca todavía mostraba una media sonrisa. —Casi el último —reconoció—, pensé que si no estabas utilizando el yate... podríamos pagarte el alquile que fijaras. —No quiero nada de Haven Bay —negó con la cabeza—. ¿Qué día necesitarás el yate? —El próximo domingo, Joel. Necesitamos que este allí a las diez de la mañana. A esa hora llegan los autobuses. —Lo tendrás a tu disposición a tiempo —afirmó su dudarlo, entonces sonrió ante su suspiro de alivio— Tiffany, no se puede manejar una industria turística sólo con buenas intenciones. Debes tener cubiertas te das las posibilidades. Se necesita mucho más que publicidad, créeme. —Mejoramos nuestra organización constantemente —replicó—, pero las cosas se complicaron. Eres muy generoso, Joel. Estoy muy agradecida por tu ayuda. S hay algo que pueda hacer por ti... Su frase quedó inconclusa al ver el brillo burlón en sus ojos. Tiffany percibió su diversión corno una onda de calor que le subió a la garganta. —Sé que no estás dispuesta a eso —señaló despacio. —Sí... Pero no... —Olvídalo —la cortó, como impaciente consigo mismo. Se dedicó a dibujar figuras en la arena mientras Tiffany luchaba por recobrar la compostura. Ella contempló las figuras, porque mirar hacia cualquier parte de su cuerpo era un peligro para su tranquilidad mental. —Te subestimé —reconoció pensativo—, el documental que hiciste fue un éxito en todos los sentidos. —El genio creador fue Zachary Lee —estaba agradecida tanto por el cambio de tema como por el comentario. No se sintió capaz de disfrutar del reconocimiento que Joel le hacía—. La secuencia bajo el clima tormentoso fue idea suya. — ¿No hiciste tú las entrevistas? —sonreía con extrañeza. —Tuve suerte. Estuve en el momento justo y en el lugar apropiado. —Claro. Ya entiendo —asintió despacio—, tuviste tanta suerte, que has logrado todo un éxito en Haven Bay. —Algo así. — ¿Cómo se convirtió Zachary Lee en tu hermano? —preguntó Joel, su voz denotaba curiosidad. —Hace muchos años mis padres fueron a Nueva Orleáns, en Estados Unidos.

Página 47 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Zachary Lee era un genio del ajedrez. Algunas personas sin escrúpulos lo utilizaban para hacer apuestas. Lo obligaban a ganar para ellos. Y si no lo hacía bien, lo golpeaban. Sólo tenía siete años y... —Tiffany se dio cuenta de que estaba tocando un tema del que nunca se hablaba fuera del núcleo familiar. Para alguien que no perteneciera a la familia debía parecer una historia inverosímil. Le dirigió a Joel una mirada de súplica—. No debí contarte esto. Es algo que Zachary Lee guarda para sí mismo. —Tiffany —contestó con una mirada cargada de tristeza—, de sobra sé que hay cosas que un hombre prefiere que no se sepan. Tiffany creyó en su respuesta. Hablaba desde el fondo de su corazón y deseó con toda el alma que le revelara las heridas que nunca habían sanado en su interior. Sin embargo, resultaba claro que no tenía intención alguna de hacerlo. — ¿Cómo te adoptaron? —su expresión se relajó y le dirigió una sonrisa que invitaba a hablar—. ¿De dónde vienes? —Aparecí en una cesta, en Fiji —rió Tiffany, contenta por su interés en ella—, un bebé abandonado. — ¿Te duele? — ¿Por qué debía dolerme? Pertenezco a la mejor familia del mundo. — ¿No te gustaría saber quiénes son tus padres? —su rostro era inquisitivo. —Por supuesto. Pero no es tan importante. Si lo piensas un poco, toda la raza humana forma una enorme familia. —Yo no estoy tan seguro de eso -contestó sardónico—. ¿Cuántos hermanos y hermanas forman esa familia tuya? —Sólo once. Pero es algo así como una multinacional. —Tus padres deben de haber estado muy ocupados —fue el seco comentario. —Nos educaron para ayudarnos los unos a los otros. Y todos teníamos nuestras responsabilidades. Mis padres apoyaron nuestras ambiciones y nos enseñaron a cooperar. Decían que debíamos movernos todos juntos, así siempre conquistaríamos lo que nos propusiéramos. Separados no lograríamos nada. Y estar ocupados no es malo. —No —le dirigió una sonrisa apreciativa que aumentaba su atractivo—, no es nada malo. Parece maravilloso contar con una familia así. —La mejor —declaró con fervor. Joel la miró fijamente y ella percibió su profunda soledad, presintió que quería acercarse, abrirse, pero que sentía que no tenía cabida en ninguna parte. —Podrías ser parte de ella... si quisieras, Joel —dijo en un impulso.

Página 48 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —Hace algunos años, quizá. Ahora es demasiado tarde. Y además, tengo uno o dos problemas que resolver. — ¿Cuáles? —Uno es que un esbirro de Nerida Bellamy nos observa con un teleobjetivo desde un bote --explicó mientras señalaba hacia el mar—. Mañana aparecerás en primera página bajo el titular «Amorío Secreto al Desnudo». — ¡No! —exclamó, consternada de que sus actos le hubieran dado a la periodista más leña para echar al fuego. — ¡Sí! —respondió Joel con una mueca de disgusto. —Te aseguro que no era mi intención... —sus ojos suplicaban perdón. —Si hubiera sabido que venías, no habría estado desnudo —le dirigió una sonrisa irónica—. Lo hice para mostrar mi desprecio por su espionaje. Pero al despertarme y verte ahí... me temo que me olvidé del fotógrafo hasta que me levanté y lo vi de nuevo. Tiffany se sintió deprimida. Joel iba a acabar odiándola si seguía perjudicándolo de esa forma. Bueno, ¡al menos le había prestado el yate! — ¿Te molesta mucho que impriman todas esas mentiras? —le preguntó desanimada. —No mucho —replicó, mientras sopesaba su mirada—. Pero no sé cómo te sentirás tú cuando te tomen una fotografía con Alan para mostrar la comparación... — ¡No se atreverían...! —Harán cualquier cosa por aumentar las ventas. — ¡Pero eso es... obsceno! —protestó Tiffany. —Así es —aceptó Joel. — ¿Qué vas a hacer? —preguntó. El parecía tranquilo. Demasiado. Debía haber encontrado una forma de soslayar el problema, sospechó Tiffany. —Se me han ocurrido algunas ideas mientras hablábamos. — ¿Por ejemplo? No respondió de inmediato. Tiffany era muy consciente de la calma que lo rodeaba. Y dentro de esa calma se notaba la tensión. Otra vez le vino a la mente el animal salvaje, observando a su cazador, calculando las posibilidades de supervivencia, listo para saltar. Los ojos oscuros la miraban con profunda concentración. —Cuando llegas al matrimonio se acaba la curiosidad —empezó despacio, su tono era despreocupado-. Podríamos casarnos.

Página 49 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis — ¡Estás loco! —el corazón de Tiffany dio un vuelco. Todos sus instintos le gritaban que era una trampa. —La mayoría de las mujeres aprovecharán la oportunidad —comentó en tono de burla. —No te creo —replicó con desdén—, la mayoría de las mujeres desean el amor del hombre con el que se casan. Y tú me despreciarías si aprovechara la oportunidad. —Pero piensa en las ventajas. — ¡Ya basta, Joel! —sus ojos mostraban el desprecio que sentía por su opinión sobre sus valores. El suspiró. Una sombra de algo, tal vez pesar, cruzó su rostro. La intensidad de su mirada disminuyó y habló con una decisión que no dejó lugar a protestas. —Ya que no te gusta la idea de ser mi esposa, te nombraré directora de la Q2RV. Después de un mes, cuando la audiencia no suba, te despediré. Entonces venderé la cadena. Y ese será el fin. Podremos empezar de nuevo con el expediente en blanco. Un favor por otro, Tiffany. Tú tienes el yate. Yo me deshago de Nerida. A Tiffany no le gustaba la idea. Una cosa era apoyar un engaño por una noche y otra muy diferente aceptar el cargo de directora durante todo un mes. Sin lugar a dudas, Joel pretendía ponerla fuera de su vida de una vez por todas. Ella no quería terminar, deseaba seguir viéndolo... Pero no podía casarse con él. Sería un gran error. El yate era muy importante. Por eso había ido ahí. Si no aceptaba su plan, no le prestaría el yate y Nerida podría distorsionar ese encuentro. La Q2RV no significaba nada para ella. Si Joel ya estaba decidido a vender, no debía importarle mucho quién fuera el director durante el último mes. Sería un mes espantoso, pero al parecer, no tenía elección. —Muy bien. Trato hecho —respondió. —Es mejor así —la miró como si no estuviera seguro de lo que ella pensaba. Y con un brusco cambio de actitud finalizó—: Tienes razón. Sería un marido espantoso, para ti y para cualquiera. Llamaré a la cadena de televisión y haré el anuncio. Después me pondré en contacto con Nerida y le daré mi interpretación de las fotos. El lunes mandaré un coche a buscarte. Espero que realices tu labor de la forma en que lo haces siempre... — ¿A qué te refieres? —preguntó, tratando de ignorar la tibieza de la mano que sostenía la suya. —Con voluntad y estilo —la miró con ojos burlones mientras ella también se levantaba para quedar frente a él—. Y ya que hemos tocado el tema, me

Página 50 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis gustaría saber qué habrías hecho si me hubiera negado a prestarte el yate. —El último recurso era recurrir a la armada —le dirigió una mirada de pesar. — ¿La armada? —preguntó incrédulo. —Han sido de lo más amables con la patrulla costera para cuidar las ballenas. Y quinientos japoneses decepcionados no serían una buena publicidad para la industria turística del país. Ante el almirante habría expuesto, como acabo de hacerlo, la tesis de que era una cuestión de orgullo y honor nacionales. Dudo mucho que me hubiera cedido un portaaviones, pero sí una fragata. En último término, un destructor. Después de todo, en estos días la armada no tiene otra cosa que hacer más que servir a su país cuando sea necesario. —Lo que me preocupa es que te la habrían dado. Tienes una desfachatez impresionante, Tiffany James. —Prefiero llamarlo «espíritu comercial». —Desfachatez —insistió. Su mirada bajó hacia la mano que todavía sostenía y con el pulgar empujó la perla del anillo— y un ciego optimismo. Juegas con el peligro como si no existiera. Y sí existe, Tiffany. No deberías ser tan confiada... Te acompañaré al muelle Inició la marcha a paso acelerado como si quisiera deshacerse de ella lo antes posible. Le preguntó sobre algunos detalles de la organización para el domingo, cuántos viajes harían para ver las ballenas, cuántos turistas incluirían en cada viaje, qué se les ofrecería de comer. Mantuvo la conversación a nivel de negocios hasta el instante de lanzarle la cuerda que amarraba la lancha al muelle. Tiffany no tuvo otra opción que encender el motor. — ¿Volveré a verte, Joel? —lo miró con incertidumbre. —No, si puedo evitarlo —contestó con énfasis. Con voz un poco más suave finalizó-: Cuídate, Tiffany. Lo extraño fue que a Tiffany le pareció que sí se preocupaba por ella, aunque fuera contra su voluntad. Todo había resultado muy poco satisfactorio. Consciente del teleobjetivo con que los observaban, encendió el motor, se despidió con un ademán y rodeó la península alejándose del hombre que no quería volver a verla. En el viaje de regreso a Haven Bay, tuvo tiempo de pensar en el encuentro. Joel Faber era un hombre muy atractivo. Sabía que, sexualmente, ella lo atraía, como él a ella. Y le recordaba cosas que él quería olvidar. No pensaba que le hiciera recordar la tormenta, ni siquiera Haven Bay. Quizá le recordaba a la persona que alguna vez fue y por eso siempre repetía que era demasiado tarde, porque los acontecimientos de su vida lo habían hecho cambiar. O quizá lo que sucedió en la tormenta era la razón de su cambio.

Página 51 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Cuanto más pensaba en ello, más confusas eran sus ideas y mayor su deseo de volver a encontrarse con Joel Faber. Se preguntaba cómo reaccionaría si ella lograra elevar la audiencia de la Q2RV. Entonces no tendría motivo para despedirla.

Página 52 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 8 EL domingo por la mañana, a las nueve en punto, el enorme yate blanco de Joel Faber rodeó el farallón y se dirigió hacia Haven Bay. El Libertad era tan majestuoso que tanto los turistas como los residentes de Haven Bay se dirigieron al puerto a admirarlo. La noticia de que Joel Faber había prestado su yate para ayudarlos en la emergencia provocó una ola de alivio y alegría en el pueblo. Había comentarios de que Joel Faber planeaba hacer una fuerte inversión en Haven Bay. ¿Si no era así, por qué se tomaba tantas molestias para asegurarse de que todo saliera bien? Tiffany no estaba tranquila por esa actitud. Depender del supuesto apoyo de Joel Faber sería un error, pero todos tenían la firme convicción de que era cuestión de tiempo y de que, al final, la compañía de Faber anunciaría su intención de participar en el negocio. El anuncio de que ella sería la nueva directora de la Q2RV contribuyó a afianzar esas esperanzas. La opinión general era que Joel Faber y ella estaban muy unidos. El turismo y la televisión, ¡una combinación infalible! Eso era, más o menos, lo que sugería el reportaje aparecido en el periódico donde, para asombro de Tiffany, se subrayaba que la relación entre Joel y ella era estrictamente de negocios. La única fotografía que utilizó Nerida fue la que les había tomado en el yate. La sucia publicación que pudo surgir de su encuentro con Joel en la playa fue excluida... ¿pero a qué precio? Tiffany sólo podía desear que todo se arreglara con el paso del tiempo. — ¡Qué magnífico barco! —exclamó Alan, encantado con el Libertad. Sus grandes ojos oscuros brillaban al mirar a Tiffany—. ¿No sería grandioso tenerlo siempre a nuestra disposición? —Alan, esta es una situación fuera de lo común —declaró Tiffany, preocupada—, no podemos contar con que nos lo vuelva a prestar. En el futuro nos aseguraremos de contar con nuestros propios medios. Subieron a bordo en cuanto la plataforma estuvo en su lugar. Alan tenía los horarios preparados para entregárselos al capitán y Tiffany quería asegurarse de que la tripulación supiera lo que se esperaba de ellos. Los escoltaron con cortesía hasta el alcázar. Tiffany no se percató de la impresionante tecnología que poseía el yate para imponerse sobre los elementos. Su mirada estaba fija en un hombre y, cuando la escolta se marchó, ella seguía mirándolo. Lo último que esperaba era encontrarse con que el capitán era el mismísimo Joel Faber. — ¿No puedes mantenerte alejada de mí, Tiffany? —preguntó risueño. Iba vestido de blanco, de pies a cabeza, como correspondía al capitán, pero

Página 53 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis la imagen de su cuerpo desnudo con su agresiva masculinidad estaba grabada en la mente de Tiffany, lo que aumentaba su confusión al verlo allí. De alguna forma se las arregló para hablar: —Pensé... dijiste... Creí que jamás volverías aquí. —Estoy aquí, pero eso no significa que haya regresado —la respuesta fue un enigma. — ¿Cómo es eso? —preguntó. Su corazón saltaba con la esperanza de que Joel hubiera dicho una verdad al revés y que fuera él quien no pudiera mantenerse lejos de ella. —Yo estoy más familiarizado con los hábitos de las ballenas que la mayoría de la gente y conozco las aguas de esta bahía como la palma de mi mano. Por eso hoy he tomado el lugar del capitán. Tú quieres que todo salga perfecto con los turistas japoneses. Te prometí que así sería, y cuando prometo algo, lo cumplo. Desgraciadamente, la explicación parecía de lo más razonable. Tiffany sintió una punzada de decepción. Por supuesto, era una locura, pero todavía deseaba que Joel Faber estuviera allí por razones personales y no prácticas. Antes de poder recuperarse, él había dirigido su atención a Alan; su rostro estaba suavizado con una sonrisa amistosa. —Tu tía se ha olvidado de presentarnos. Soy Joel Faber, Alan. —Alan Tay James —fue la pronta respuesta. El expresivo rostro de Alan brillaba de felicidad cuando dio un paso al frente para estrechar la mano que le tendía Joel—. Gracias por venir, señor Faber. Temía que la tía Tiff hubiera cometido un grave error, hasta que lo vi llegar. —Entre tú y yo, fue un error, Alan. La próxima vez que recibas una llamada así, lo que debes hacer es decir que los llamarás más tarde para confirmar. Asegúrate de poder cumplir antes de comprometerte. Haz una lista con los teléfonos de las compañías que alquilan barcos. —Délo por hecho —respondió Alan serio—, no cometeré el mismo error otra vez, señor Faber. —Muy bien —aprobó Joel—, supongo que los dos tenemos que recordar que tu tía es una mujer muy emprendedora. Yo admiro su valor, pero no siempre la tendrás a tu lado. Por otra parte, Alan, estoy seguro de que tú puedes arreglártelas solo. —Gracias, señor Faber —rió con orgullo y placer por el halago de Joel—, le he preparado un horario, espero que esté bien. —Estoy seguro de que podremos seguirlo —asintió después de darle un vistazo a la hoja que Alan le entregó—, no te preocupes, Alan. Manda a los pasajeros a bordo, cóbrales y déjame el resto a mí.

Página 54 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —Así lo haré. Gracias otra vez, señor Faber. Ha sido un placer conocerlo. ¡Y su yate me parece fantástico! —Gracias, Alan. Se dieron la mano con espíritu de respeto mutuo. Por la expresión de Alan, Tiffany supuso que había encontrado un nuevo héroe a quien admirar. No pudo dejar de sentirse muy agradecida por la forma en que Joel había tratado a su sobrino. No hubo el menor signo de condescendencia en sus palabras ni en su actitud. Nada falso ni forzado. Joel Faber había tratado al chico como lo hacía Zachary Lee; sin condescendencia, como a un igual. — ¿Vienes, tía Tiff? —En un minuto, Alan. Adelántate. Quiero decirle algo al señor Faber. Cuando Alan se retiró, Joel levantó una ceja en son de burla. Si suponía que con eso demostraba que sólo había estado actuando, Tiffany no estaba dispuesta a creerle. Era un buen hombre. El problema radicaba en que él no lo sabía. —Insistes en decir que es demasiado tarde. Pero no lo es —le dijo en voz baja. —Recuerdo haber tenido quince años —dijo con ironía—, fue hace demasiado tiempo, Tiffany. Toda una vida. Ella negó con la cabeza, sabía que él escondía algo, ya fuera ante ella, ante sí mismo o ante los dos. Lo que mostró frente a Alan fue al verdadero Joel Faber. Estaba segura. —Lo que haces hoy... no es por negocios. No tenías que venir, Joel —expresó con una sonrisa. El la observó unos segundos y otra vez Tiffany percibió la necesidad de cariño que tenía. Hizo que todo su cuerpo vibrara de anticipación. Los vaqueros elásticos que llevaba puestos de repente parecieron demasiado estrechos y calurosos. Notaba que su camiseta de algodón le marcaba los senos, los pezones endurecidos. Parecía que el corazón le palpitaba en los oídos. La tensión entre ellos no disminuyó aunque él dirigió la oscura mirada que la devoraba hacia las aguas de la bahía. Por intuición supo que Joel era tan consciente de ella como ella de él. —Quizá quería volver a ver las ballenas —fue la enigmática respuesta. —Entonces, espero que te diviertas —suspiró desanimada. El se retrajo y, de repente, Tiffany se sintió incapaz de soportar esa lejanía. Se acercó, apoyó las manos sobre los anchos hombros y le dio un ligero beso en la mejilla. -Gracias por regalarle un día de felicidad a Alan.

Página 55 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis — ¡Regálame un día feliz a mí! —la apretó en un abrazo férreo. Joel bajó la cabeza. Ni siquiera la miró a los ojos. La besó ciegamente, con tanta pasión, que arrastró a Tiffany a un torbellino de sensaciones que le impedía reaccionar. Su boca buscaba una respuesta que ella dio sin dudarlo, era un ataque instintivo y directo al hombre que escondía en su interior y que se negaba a reconocer tanto ante ella como ante sí mismo. La necesidad de derribar sus defensas, de conocerlo como en realidad era, opacaba cualquier otra consideración. Sus manos la recorrieron, presionando, moldeando, oprimiendo cada curva de su cuerpo contra él. Tiffany sintió que conocía todo acerca de Joel, cada músculo de su cuerpo, su fuerza, su tibieza, el limpio aroma masculino que despedía, su sabor; sin embargo, no sabía nada de él... Si hubieran estado en algún lugar más privado, se habría entregado a él en ese momento. Todo su cuerpo anhelaba unirse al de él, un quejido de deseo animal surgió de su garganta cuando le puso las manos en el trasero para apretarla contra la dureza de su excitación. El dejó de besarla para dedicarse a acariciarle con los labios el rostro, los párpados, las orejas. —Me deseas. Y Dios sabe que yo a ti también. Más de lo que he deseado cualquier cosa —susurró ronco—, los favores son algo aparte. Esto es sólo entre tú y yo, Tiffany. Porque ambos lo deseamos, dejemos que suceda. Tú lo deseas tanto como yo. Ella abrió los ojos. Los de él eran dos llamaradas oscuras de deseo listas para consumirla hasta el fondo de su alma. Pero, ¿qué quedaría después? Un espantoso vacío del que no podría surgir nada. Sin embargo, no podía negar que lo deseaba. Su cuerpo clamaba por la intimidad física que él le ofrecía. Nunca había deseado tanto a nadie... ni a Armand ni a ningún otro hombre. Y aun así... — ¡No te niegues! —declaró, impaciente por su silencio. —No lo hago —reconoció con un suspiro. — ¿Ahora? —la presionó—. Podemos bajar a mi camarote. — ¡No! —la cortante negativa escapó de sus labios. ¿Era eso todo lo que quería de ella? ¿Su cuerpo? —Tiffany... —su voz lastimó los alterados nervios de la chica. Con las manos volvió a empujarla contra el erótico recordatorio de la urgencia de su deseo. — ¡Ahora no! —su corazón y su mente estaban envueltos en la incertidumbre. No podía entregarse a los deseos de su cuerpo y olvidarse de todo lo demás. Gritos de alegría rompieron la densa intimidad del momento. Los coches y los autobuses empezaron a llegar.

Página 56 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —Tienes razón —un gruñido surgió de la garganta de Joel—. No podemos hacerlo ahora. Quédate todo el día conmigo. —Si eso es lo que quieres —no había planeado pasar el día en el yate, pero tampoco sabía que Joel estaría allí, y por el momento nadie la necesitaba. Podría pasar unas horas con él. —Tú eres lo que quiero —afirmó con tristeza—, por lo que vine. Y esa es la verdad. Pero no estoy seguro de que sea lo mejor, Tiffany. Aflojó su abrazo, levantó una mano y le trazó una línea desde la sien hasta la barbilla. Su mirada era mucho más suave, tenía un toque de ternura. Le dolió separarse de él. Pero la situación no les permitía elegir. Tiffany se sintió herida por sus necesidades insatisfechas, tanto físicas como emocionales. Su pasión estaba dormida desde hacía mucho tiempo y Joel sólo tenía que mirarla para sacar llamas de las cenizas. Era algo que la inquietaba. Tiffany no disfrutó ese día, a pesar de lo mucho que se esforzó Joel por complacerla. Pusieron a su disposición todos los lujos disponibles en el yate. Todos sus deseos fueron satisfechos. Departió con los turistas. Las ballenas de Haven Bay tuvieron mucho éxito y los japoneses gastaron kilómetros de película. Tiffany esperaba que algunos de los rollos hubieran sido comprados en el pueblo. Todo salió a la perfección. No pudo ser mejor. Pero detrás de todo estaba la profunda necesidad de Joel Faber y ni su encanto ni su conversación evitaron que Tiffany fuera consciente de esa necesidad. Era intrigante; la atemorizaba y la tentaba a la vez. Tiffany se dijo que, si no tomaba lo que Joel le ofrecía, debía estar loca. Quizás, si se esforzaba, pudiera lograr que Joel olvidara el pasado para vivir con ella el futuro... Entonces se decía que estaba loca si pensaba que podía representar algo diferente en la vida de Joel. El estaba acostumbrado a tener a la mujer que deseara. Y ahora la deseaba a ella, más que nada porque hasta ese momento se le había negado. Cuando todo terminara, sería otra más en la lista, quizá más emocionante porque había sido forzado a esperar, pero su deseo por ella desaparecería en el momento en que saciara su apetito. Incluso así, con toda esa confusión y turbulencia espirituales, tenía la sensación de que estaban destinados a permanecer juntos, que sus caminos se habían cruzado con un propósito. Tiffany no sabía cuál, pero una relación sexual sin consecuencias no era suficiente. No la satisfacía. Si se negara, ¿se alejaría de ella otra vez? ¿Sería para siempre? Muchos hombres lo hacían. La decisión le pesaba mucho. Al regreso del último paseo, el sol ya se hundía en el inmenso azul violeta del mar. Tiffany despidió a todos los pasajeros. No había más que hacer. Sabía que Joel la esperaba, pero aún no estaba

Página 57 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis preparada para enfrentarse a él. Se dirigió a la cubierta de popa y se apoyó en la barandilla, justo donde él estaba la noche en que la invitó a subir al y ate. ¿Sería un accidente del destino que esa noche la hubiera visto llega?? ¿Debía tomar alguna decisión, o debía dejar que los acontecimientos se desarrollaran por sí solos? Escuchó los pasos de Joel, pero no se volvió. Él se apoyó en la barandilla a su lado, mirando en sentido contrario del pueblo que detestaba. Sintió que estudiaba su perfil, como si quisiera leer sus pensamientos. —Esta noche, Tiffany, será nuestra. Ven conmigo a Leisure Island. Quédate conmigo —habló en voz baja y el corazón de Tiffany comenzó a latir agitado. —Esta noche no —contestó como en un suspiro. — ¿No lo deseas, Tiffany? —hubo un silencio pesado antes de que él volviera a presionar. —Quizá. Joel, tú no eres el único que tiene que buscar respuestas —sus ojos buscaban apoyo en los de él. —Ignoro cuáles son tus preguntas —no trató de fingir que no la entendía. Su necesidad mezclada con incertidumbre lo hacía parecer vulnerable—, como también ignoró las respuestas que necesitas. Lo que sea que quieras, trataré de dártelo si puedo. Si está a mí... alcance. ¿Estaría el amor a su alcance?, se preguntó Tiffany. —Tú me haces consciente de las cosas que siempre he deseado y nunca he tenido, cosas que no compra el dinero. Pero no puedo asegurarte a dónde nos llevará este camino, Tiffany. No te mentiría en esto. Lo único que sé es que si no te tengo, siempre viviré con la duda de lo que me perdí. —Sí —murmuró. Ella entendía muy bien y apreciaba su sinceridad—. Yo tampoco te mentiría, Joel. Hay algo en ti que me atrae inevitablemente. Aunque te parezca ridículo, casi me siento... protectora. Temo que si hago algo mal... podría destruir algo muy especial. — ¿Cómo podría estar mal? Sé que lo nuestro está bien —señaló impaciente—, y tú sentías lo mismo esta mañana, Tiffany. Me deseabas entonces y me deseas ahora. —No es tan simple, Joel —su voz estaba cargada de pasión mientras ella ponía toda su incertidumbre en palabras—. Tú te niegas a abrirme las puertas de tu vida. Has erigido barreras que no me permitirás pasar. No quiero hacer el amor contigo... y sentirme sola después. Lo siento. No puedo ir contigo. No lo haré. —Contigo sería diferente —entre las lágrimas, Tiffany pudo ver que él luchaba por ayudarla a sobreponerse a su miedo. Joel la tomó de la mano, entrelazó sus dedos con los de ella y la sostuvo con fuerza—, si con alguien

Página 58 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis puede serlo, es contigo Tiffany. Date la oportunidad... esta oportunidad... conmigo. Tiffany notó la desesperanza que había detrás de sus palabras y estuvo a punto de capitular. La necesidad de darle todo lo que deseaba de ella atenazó su corazón. Pero su mente le decía que la entrega sería sólo de su parte. Para él se trataba de una prueba, no de un compromiso. —No funcionaría, Joel —dijo con tristeza—. No tal y como están las cosas. —Quizá debí decirte una sarta de mentiras —la frustración endurecía su rostro y la amargura brillaba en sus ojos. —Lo habría notado, Joel —cortó con dureza—. No menosprecies mi inteligencia. Joel habló con un dejo cortante que la hirió, haciéndola consciente de su profundo disgusto: — ¿Qué sigue ahora? Te deseo tanto, maldita sea. No duermo imaginando cómo sería. Y no me voy a retirar ahora, Tiffany. Un día, muy pronto, vamos a estar juntos, no importa qué diablos pienses. Ni a dónde demonios nos lleve. No me importa. Tú harás ese viaje conmigo porque yo no me daré por vencido. —Entonces, supongo que mañana te veré en la Q2RV —aventuró, inundada de alivio. Ese no era el fin—, si estás allí..., si quieres estar allí. —Si vinieras a casa conmigo esta noche, me ahorraría tener que mandar un coche a por ti mañana. Podría acompañarte yo mismo. —Iré por mis propios medios -dijo con firmeza. —Te mandaré un coche —suspiró con resignada frustración. —No es necesario. —Soy perfeccionista —la detuvo—, me preocupan las apariencias. El automóvil irá a recogerte, como habíamos planeado, a las ocho en punto. Estaré en la Q2RV para otorgarte toda la autoridad inherente a tu nuevo puesto —sus ojos brillaban con una determinación retadora cuando añadió—: pero no me quedaré. Eso estropearía nuestra actuación. Y en cuanto a lo demás, he aprendido a ser paciente para conseguir lo que quiero. Tarde o temprano, llegaremos a un acuerdo, — Tiffany James. Cuanto antes, mejor. Pero estoy preparado para esperar. Y cuando lo hagamos, no tendrá nada que ver con Haven Bay ni con Nerida Bellamy ni con ninguna otra cosa. Será algo sólo entre tú y yo. —Supongo que me gustará —le dirigió una sonrisa temblorosa. —Lucha si así lo quieres, Tiffany, yo ya no lo hago. El próximo movimiento será tuyo. Pero hagas lo que hagas, yo ganaré.

Página 59 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —Eso espero, por tu bien. ¿Pero qué esperas ganar, Joel? Pregúntate eso — antes de que él pudiera darle una respuesta, se alejó hacia la plataforma que la llevaría al muelle y al refugio de Haven Bay. No miró atrás. Cuando llegó a la vieja tapia que rodeaba el puerto y que la dejaba fuera de vista desde el yate, se volvió. Joel no había esperado para verla alejarse, ya no estaba en la barandilla. No se le veía. Ella había vuelto al pueblo que él detestaba y el motor del Libertad estaba preparado para ponerse en marcha. Listo para llevárselo de regreso a su fortaleza en Leisure Island. Tiffany observó el yate que se alejaba. La sensación de pérdida y frustración era casi un dolor físico, pero no se sentía vacía. La anticipación burbujeaba en su mente. Mañana, pensó, sería otro día... Si había alguna forma de llegar al corazón y a la mente de Joel Faber, Tiffany estaba resuelta a descubrirla. Capítulo 9 SEGÚN lo acordado, el automóvil llegó para recoger a Tiffany el lunes a las ocho de la mañana. Era de la clase de coches que jamás circulaban por Haven Bay, donde nadie tenía una limusina. Y ésta no era precisamente discreta. ¡El largo Bentley era de un rojo brillante que llamaba la atención! Las cortinas de las casas se levantaban según avanzaba el automóvil a lo largo de la calle. Los niños corrían para examinar tan fabulosa curiosidad y Alan estaba maravillado por el esplendoroso transporte de su tía Tiff. Los asientos eran de cuero color crema con bordes rojos. Todo brillaba, incluyendo el chofer uniformado, quien bajó para abrir la puerta del pasajero. Con buen humor respondió a las preguntas que le dirigían los niños mientras esperaba la llegada de Tiffany. Carol la había acompañado hasta el porche. Ahí, ambas se detuvieron automáticamente, sorprendidas por la extravagancia del coche. Las dos se hicieron la misma pregunta. ¿Se les facilitaría un automóvil así a todos los directores de las cadenas de televisión? —Me parece que en esto hay algo más de lo que me has contado, Tiffany — concluyó Carol—. Joel Faber debe de pensar bastante en ti. —Debe de ser el coche que usan los directores de la cadena —respondió Tiffany en voz alta, pero tenía sus dudas. ¡Enviarle un Bentley! Quizás fuera una sutil sugerencia de lo que podría ofrecerle si Tiffany decidía rendirse. Tiffany enderezó los hombros. Nadie iba a comprarla. ¡De ninguna manera! Armand lo intentó sin resultado. Sin embargo, se dijo que debió haberse comprado algo elegante que hiciera juego con el automóvil. Su traje azul de verano pasaría desapercibido. Todo su guardarropa consistía en piezas deportivas que no eran apropiadas para la imagen que, al parecer, Joel

Página 60 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis quería darle al proyecto. Si todo era en honor a Nerida, lo cual no dejaba de ser una posibilidad, ella le debía a Joel toda su cooperación. Se despidió de Carol y avanzó con un sentimiento de anticipación en cada paso. «Audaz y con estilo», recordó sonriendo para sí. Una «dama muy emprendedora». ¡Bien, le daría a Joel Faber una buena lección! Ese coche no iba a intimidarla. —Buenos días, señorita James —saludó el chofer al abrir la puerta para que ella subiera. —Buenos días —contestó Tiffany con una alegre sonrisa que reflejaba su buen ánimo—. ¿Podría decirme su nombre? —Payton, señorita —repuso con absoluta seriedad. —Ese no es su verdadero nombre, ¿verdad? —Tiffany rió. —No, señorita. Pero es mi nombre para este trabajo —su seriedad desapareció con una sonrisita de complicidad—. Son órdenes del señor Faber. Si alguien pregunta, me llamo Payton. El señor Faber dijo que usted entendería, señorita. —Por supuesto, gracias, Payton. Cuando Joel Faber decidía jugar, lo hacía a la perfección. Y le gustaba jugar. A Tiffany también. Ese nuevo trabajo resultaría de lo más interesante. Subió al coche y se hundió en la más lujosa comodidad que hubiera experimentado dentro de un automóvil en toda su vida. El chofer cerró la puerta y se acomodó en el asiento del conductor. Cuando el motor turbo cobró vida, Tiffany sonrió y se despidió de Alan, quien sonrió también. Tiffany sospechó que su admiración por Joel había aumentado. Era un hecho triste de la vida que esos símbolos de estatus tuvieran tanto efecto en la juventud. Esperaba que los residentes de Haven Bay no se vieran privados reciente industria turística; hasta ese momento ella había hecho todo estaba en sus manos. Alimentaba la esperanza de que todavía convencer a Joel para que les diera todo su apoyo. Pero si no era así seguía como hasta ese momento, buscaría otro empresario.

de su lo que podría y todo

Mientras el brillante Bentley se alejaba del pueblo, Tiffany tenía la sensación de estar embarcándose en una nueva aventura, una mucho más personal. —Cuando necesite el coche, señorita James, llame a recepción y yo estaré esperándola —señaló Payton, mientras mantenía la puerta abierta frente a la Q2RV. Ella le sonrió agradecida. —Gracias, Payton, espero que tenga un día tan bueno como el que yo espero

Página 61 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis tener. Su celebro estaba en plena ebullición. Necesitaba un control considerable para mantener la dignidad mientras entraba en la recepción. La conocían de vista debido al documental; un hombre se levantó para saludarla y se ofreció a acompañarla a la sala de juntas, donde Joel Faber y todos los jefes de departamento la esperaban. Tiffany no habló con él mientras cruzaban los corredores. Tampoco prestó atención a las miradas furtivas que le dirigían los que pasaban por su lado. Primero tenía que afianzar su posición. La sala de juntas estaba llena de hombres y todos se levantaron cuando Tiffany entró. Joel Faber se adelantó para saludarla; se levantó de la cabecera de la mesa con un aire pausado, como si nada inusual sucediera. Aunque no lo hubiera sabido, Tiffany se habría dado cuenta con sólo verlo de que él era el jefe. —Señorita James... Fue suave, muy suave. Su mano se cerró alrededor de la de Tiffany, tibia, fuerte y un poco posesiva. En contraste con sus ojos, que mostraban seguridad sin revelar lo que pensaba o sentía. Le dirigió una sonrisa torcida. —Espero que su viaje haya sido... satisfactorio. —Como usted sabe, Payton es muy buen conductor —repuso seca, esperaba que el loco galope de su pulso pasara desapercibido. —Cada día es más difícil encontrar a alguien de confianza —tenía problemas para controlar su boca. Una ligera sonrisa jugueteaba en sus labios y había un brillo significativo en sus ojos—. La constancia es una de las cualidades que más admiro. —No cuando se aplica en la dirección equivocada. —Por supuesto —admitió, recobrando la seriedad. Le soltó la mano y la tomó del codo—. Bien, empecemos la reunión. La guió hasta una silla que estaba situada a la derecha de la que él ocupaba en la cabecera de la mesa. Le acercó la silla y les indicó al resto de los presentes que tomaran asiento; luego, se dirigió a la asamblea. -Como todos ustedes saben, la señorita James será nuestra directora general. Espero que cooperen con ella dándole toda la información que necesite y que sigan todas las directrices que les indique. El nivel de audiencia, como todos sabemos, deja mucho que desear. No perderé el tiempo con presentaciones. Los que no conozcan a la señorita James podrán hablar con ella después de esta reunión. Espero que todos trabajen en equipo para lograr lo que deseamos. Ahora, supongo que la señorita James querrá dirigirles unas palabras —se volvió hacia Tiffany con una sonrisa de

Página 62 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis apoyo—. Señorita James. —Gracias, señor Faber. Tomó asiento mientras Tiffany se levantaba. La chica se sintió satisfecha al ver que había dos mujeres al otro extremo de la mesa. La hizo sentirse menos aislada en ese grupo donde predominaban los hombres. Necesitaba todo el apoyo que pudiera obtener para empezar a hablar. Suponía que Joel Faber dejaría de estar tan relajado y complaciente una vez que ella iniciara el discurso que había preparado. Los ojos que la observaban mostraban cautela. Tiffany sabía, por experiencia propia, que la gente suele resistirse a los cambios porque suelen dar sensación de inseguridad. Lo que tenía que hacer era inspirarles confianza. Les dirigió una sonrisa amable a todos. Era importante invitarlos a ser parte del equipo que lograría mejores audiencias en el futuro. También necesitaría su cooperación y lealtad. «El que no arriesga no gana», se dijo y empezó a hablar. —Este día se celebra la fiesta de Crispín —citó sin preámbulo—. El día de San Crispín. Logró llamar la atención. Todos los rostros mostraban curiosidad, puesto que no comprendían... —Hace cerca de seiscientos años, la histórica batalla de Agincourt tuvo lugar el día de San Crispín —los ilustró en tono conocedor e inició su discurso—: No exagero al decir que la Q2RV se encuentra en la misma difícil situación que los ingleses contra el poderoso ejército francés en las llanuras de Agincourt. Las posibilidades de salir victoriosos eran mínimas. Y la batalla requería valor, suerte y la absoluta convicción de que cualquier otro tipo de acción sería inaceptable. Hubo muestras de interés. —Así que les ofreceré lo mismo que el Rey Enrique V ofreció a sus tropas — respiró profundamente—. Si no tienen valor para la dura batalla, si prefieren retirarse ahora, háganlo. La decisión más difícil es permanecer. Porque les prometo sangre, sudor y lágrimas en abundancia. Siempre estaré a su disposición, las... veinticuatro horas del día, pero hasta que la audiencia no se haya elevado a un nivel favorable, espero el mismo esfuerzo por parte de todos ustedes. Así que, por favor... los que prefieran otras opciones, retírense ahora. Había conseguido la atención de todos. Nadie se movió. Nadie parpadeó. Ni siquiera miraron a Joel Faber para ver qué pensaba. Ni siquiera Tiffany lo hizo. —También creo que la gloria estará de parte de los que se queden —sonrió para aliviar la tensión—. Sin embargo, no será fácil. Permítanme decirles

Página 63 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis desde el principio que el problema de la Q2RV no puede resol- verse en partes. Ya lo han intentado varias veces sin resultado. Lo que necesitamos es un ataque frontal. Ideas revolucionarias. Voy a empezar con un pequeño resumen de mi plan. Y quiero que después ustedes... — ¿Podría detenerse por un momento, señorita James? —Joel Faber la interrumpió, su voz tuvo un tono acerado. Problemas, pensó Tiffany con el corazón encogido. Se las arregló para mantener el rostro libre de expresión, cuando se volvió hacia él. Era obvio que Joel se esforzaba para mantener la calma. Su rostro era una máscara. Había un brillo amenazador en sus ojos. — ¿Quiere hacer algún comentario, señor Faber? —preguntó con calma. —Su plan... —se levantó de su asiento, emanaba agresividad por cada centímetro de su formidable estatura—. ¿Me permite unos momentos? En privado. —Por supuesto, señor Faber —dijo con mucho más aplomo del que sentía. Comprendía que estaba a punto de partirla en pedacitos por atreverse a ir más allá de lo que él le había indicado. ¡Pero estaba decidida a no retroceder! —Discúlpenme, por favor —les dirigió una sonrisa a todos los asistentes. Quizá lo lograra, quizá no, pero no se rendiría—. Volveré en seguida. Joel Faber la precedió hasta la puerta y la mantuvo abierta. Ella hizo una pausa y miró a todos los asistentes, quienes se volvieron para verlos salir. Levantó la barbilla con un gesto de autoridad. —El señor Faber tiene razón —dijo, decidida a no perder confianza en su posición—. Este intermedio les dará tiempo para examinar sus conciencias. Hablen con los demás silo desean y piensen en el compromiso que será necesario si vamos a sacar este negocio adelante. Oyó a Joel Faber respirar profundamente y pasó a su lado. Una vez en el corredor, Joel la tomó por el brazo con mano de hierro y la introdujo en un despacho vacío que, como el Bentley, contaba con todas las comodidades propias de su nueva posición de ejecutiva. — ¿Es este mi despacho? —preguntó Tiffany con alegría, ignorando la opresión que sentía en el estómago. —Se suponía que sí —gruñó Joel, al tiempo que la hacía girar para que lo enfrentara—. ¿A qué demonios estás jugando, Tiffany? ¡De sobra sabes que tu posición es sólo nominal! ¡Y tú lo aceptaste! —Sí, lo hice. Pero he cambiado de opinión. Verás... — ¿Sueles retractarte de todo lo que dices? —exigió saber.

Página 64 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis — ¡Nunca! Siempre cumplo hasta el final, por amargo que sea, como podrás comprobar si... — ¿Ayer estabas jugando conmigo? — ¡Jamás en mi vida he jugado con un ser humano! —se defendió con calor, sorprendida de que él pensara eso. —No. Te limitaste a prometer algo que no pensabas cumplir —la acusó con ironía. —Esto es muy simple y claro, Joel —respondió con rapidez. — ¡Contigo nada es simple y claro! —repuso—. ¡Nada! La soltó con un gesto de exasperación. Caminó por la habitación con una violencia que le costaba controlar. La postura de sus hombros indicaba que no cedería con facilidad. Tiffany contuvo la lengua, sacudida por el violento exabrupto de Joel, pero curiosamente se sentía gratificada por su pérdida de compostura. Cualquier cosa era preferible a la máscara cínica tras la que, por lo general, se ocultaba. —Tú aceptaste un puesto nominal, Tiffany —le recordó, retándola a negarlo. Su gesto era beligerante—. ¿Qué me estás haciendo? —Quiero ayudarte —respiró con profundidad y trató de inyectar calma y razón a su voz—. Al parecer tú estás dispuesto a aceptar el fracaso sin luchar. Yo no puedo. Yo debo esforzarme. No sé hacerlo de otra manera. Este cínico plan puede destruirnos. Puede destruir mi fe en mí. Lo siento, pero no puedo vivir según tus valores. —Y yo no puedo guiarme por los tuyos —aclaró—. Tú has roto nuestro acuerdo... —Tú me obligaste a aceptarlo. — ¡Y con toda razón! — ¡No! Joel, dijiste que estaría aquí un mes. Ya que tengo que estar aquí, si de todas formas vas a vender, debo darme la oportunidad... — ¡No! ¡No, no, no! ¡Nos mantendremos dentro de lo acordado! — ¿Por qué? —estaba a punto de explotar—. No puedes esperar que me siente aquí durante un mes comportándome como una tonta, cruzada de brazos, observando estupideces. Es imposible. Pareceríamos un par de tontos, tú por contratarme y yo por ser una inútil. —Me enfrentaré a ello, —aseguró---, si es necesario. — ¡Pues yo no! —levantó la barbilla, desafiante. —No estoy dispuesto a renegociar, Tiffany —declaró con la boca apretada.

Página 65 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis — ¡Pues despídeme ahora mismo! No voy a estar aquí un mes sin hacer nada, sólo para que al final tú me despidas. Si me vas a negar toda oportunidad de hacer algo constructivo, terminemos con esto ahora, Joel. Puedes anunciar que tuvimos una diferencia de opinión irreconciliable. Te costaría mucho menos que mantener esta farsa durante un mes. —Y te alejarías de mí otra vez —se burló. —Eso depende de ti, Joel —respondió con dignidad y el color desapareció de sus mejillas—. Hacen falta dos para llegar a un acuerdo. La fuerza no es un buen compañero de cama. Una mirada sombría agudizó los ángulos del rostro de Joel. Se alejó hacia la ventana que estaba detrás del enorme escritorio. Se detuvo a mirar hacia afuera, dándole la espalda. Tiffany sintió un vacío ante su obstinación, como si estuviera a punto de perderlo. El silencio en la habitación se volvía más y más opresivo. El sonido distante de las campanas de una iglesia la hizo sentirse todavía peor. Parecía como si las campanas doblaran por el fin de sus esperanzas. El eco todavía resonaba en sus oídos cuando Joel dirigió su atención hacia ella. La evaluó con la mirada, al parecer listo para retraerse ante cualquier señal que interpretara como hostil. —No aceptarías otra cosa, ¿verdad? Fue más una aseveración que una pregunta. Tiffany no estaba segura del alcance de sus palabras. Estaba tentada a decir que aceptaba cualquier cosa. El hecho de pensar que en el futuro no tendría nada que ver con él le producía una opresión en el estómago. Pero, ¿a dónde podrían llegar si no se mantenía fiel a sí misma? —Nunca he sido una cifra, no va conmigo, Joel —le dijo casi como una súplica. Entonces su dignidad y autoestima le añadieron fuerza a su voz—. Puedo fracasar, pero nunca seré una marioneta del fracaso. Nunca. El asintió, pero aún conservaba la mirada alerta cuando se acercó a ella. Tiffany contuvo la respiración, insegura de lo que vendría a continuación. Joel levantó una mano y la tomó por la barbilla para levantarle la cara. Sus ojos la taladraron como si quisiera leer en su alma. — ¿Son tus ambiciones tan importantes, Tiffany? Tu necesidad por el éxito es tan profunda que... — ¡No! —protestó angustiada—. ¿No lo entiendes, Joel? ¡Quiero hacer algo por ti! — ¿Por mí? —repitió, como si saboreara las palabras que le resultaban completamente extrañas. Entonces con profunda frustración desechó su argumento—. De sobra sabes lo que quiero de ti, Tiffany. Este es otro de tus trucos.

Página 66 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis — ¡No lo es! —con la mirada le suplicaba que comprendiera—. Tú me diste todo lo que necesitaba para hacer el documental de Haven Bay. Me facilitaste el yate cuando me resultó indispensable. Me diste una coartada para protegerme de la desagradable Nerida, aunque es probable que sirviera también a tus propios intereses. Y ahora... el Bentley... y todo esto. No puedo hacer lo que me pides, pero quiero hacer algo por ti. Por favor, Joel, déjame intentarlo. Es lo menos que puedo hacer y te aseguro que procuraré hacerlo lo mejor posible. Te lo prometo. El la miró a los ojos durante unos momentos de tensión, luego contempló su boca. Le puso los dedos en la base del cuello, donde se notaba el rápido palpitar de su pulso, los mantuvo allí por un momento y los retiró. A Tiffany le temblaron los labios, anhelando el beso que nunca llegó. El la miró a los ojos otra vez; incomprensiblemente, su mirada reflejaba tristeza. —Tiffany, estás corriendo un gran riesgo —le dijo en voz baja—, y hay mucha gente involucrada. No se trata sólo de nosotros dos. —Vale la pena intentarlo, ¿no lo crees? —sentía la garganta seca. —Hay muchas cosas por las que vale la pena luchar —su boca se curvó en una sonrisa irónica—. Pero contigo siempre estoy del lado del perdedor. Y los costos siguen incrementándose. Ese era su punto de vista, pensó Tiffany desalentada. —Eres una mujer muy cara, Tiffany James. Espero que comprendas la falta de apoyo si la audiencia baja ostensiblemente. Lo miró sin expresión durante un momento, la duda la atormentaba. De pronto, comprendió que él pretendía dejarla seguir adelante, y al instante recuperó su optimismo natural. —Estoy segura de poder elevar el nivel de audiencia —dijo con seriedad—. Además, si llego a tener problemas, pediré ayuda. — ¿A Zachary Lee? Tú y tu familia —soltó una risa que le produjo cosquillas a lo largo de la columna y se dirigió hacia la puerta. — ¿Joel? — ¡la permitía quedarse sin exigir nada a cambio! —Te he dejado el sueldo de un mes en el escritorio. Tienes libertad total. No interferiré —hizo una pausa para mirarla, con la mano en el picaporte—. Espera aquí cinco minutos. Volveré solo a la sala para aclarar unos puntos. Es para reforzar tu autoridad y para decirles que te apoyen o que se retiren. Entonces estarán a tu disposición. — ¿No estarás aquí conmigo durante este mes? —le preguntó, confundida por su repentino cambio de opinión. No quería que se alejara. Por lo menos no hasta que descifrara lo que su cambio significaba. —Es mejor que me mantenga al margen, de otra forma la gente pensaría

Página 67 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis que estoy observándote de cerca. Eso te restaría autoridad. Tengo otras cosas que hacer, Tiffany. ¿Quieres hacer algo por mí? Este es mi regalo, sin limitaciones. Si puedes hacerlo, hazlo. Y deseo, por nuestro mutuo bien, que tengas éxito. —Pero... —levantó las manos, indefensa—, si no vas a estar aquí, ¿cómo podré ponerme en contacto contigo? —Siempre has logrado hacerlo —sonrió más con diversión que con cinismo. Movió la cabeza y la contempló largamente—. Esta vez, yo te localizaré a ti, Tiffany James. Cuando sea necesario. Y con ese comentario enigmático se alejó de ella. Tiffany observó la puerta cerrada, se dijo que debía estar feliz. Había ganado la batalla. ¡Podía hacer lo que quisiera! ¡Tenía libertad completa! Pero no se sentía libre en absoluto. ¡Y no quería ser libre! Más que nada en el mundo deseaba que Joel Faber la amara tanto que quisiera compartir todo con ella. Soltó un suspiro. Deseaba que hubiera vuelto a besarla, pero por el momento tenía que encargarse de la cadena, así que sería mejor que empezara. Miró su reloj. Joel le había dicho que esperara cinco minutos. Paseó por el despacho, sin fijarse en lo espacioso, cómodo y funcional que era. Abrió una puerta y descubrió que llevaba a un cómodo dormitorio con baño incluido. Práctico, por si necesitaba quedarse las veinticuatro horas del día, pensó Tiffany con aprobación. También práctico para una seducción, si es que Joel estaba pensando en eso cuando decidió asignarle ese despacho. Recordó que Joel le había dejado su sueldo en el escritorio. Sueldo que no le correspondería si su puesto fuese sólo nominal. Tiffany se dirigió al escritorio, abrió el sobre y extrajo un cheque por una cantidad sorprendente que sólo podría calificarse de inmoral dadas las circunstancias y lo que Joel esperaba de ella. Dudaba que incluso un director de alto rango con años de experiencia exigiera semejante suma. No. El Bentley, el dinero... ¡Eran el cebo que la llevaría a caer en el juego de Joel! Cuánta razón había tenido al cambiar las reglas esa mañana. En realidad, no podía hacer otra cosa y conservar su autoestima al mismo tiempo. Pero al enfrentársele, de alguna manera había cambiado las reglas del juego. Lo que no imaginaba era a dónde los llevaría eso. Joel salía otra vez de su vida y Tiffany no estaba segura de lo que ese gesto significaba. ¿Sería que había decidido olvidarse de ella? Miró su reloj otra vez. Ya habían pasado los cinco minutos. Se dirigió a la sala de Juntas. Cuando entró, Joel ya se había retirado, pero volvería. Si no lo hacía, ella lo haría volver. De alguna forma, en algún momento, llegaría a

Página 68 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis su alma y le haría ver las cosas de otra manera. No estaba dispuesta a perderlo. No había ninguna silla vacía, excepto la de Joel. Al parecer, todos estaban en el equipo, dispuestos a luchar por la causa hasta las últimas consecuencias. Tiffany no regresó a la silla que le ofrecieran a su llegada. Tomó el puesto de Joel en la cabecera de la mesa. En eso, al menos, eran uno solo.

Página 69 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 10 EL sentimiento de efervescencia no duró mucho. La situación en la Q2RV era muy difícil. Joel tenía razón cuando dijo que no se trataba sólo de ellos dos. Ella debía tener éxitos por muchas otras personas. La vida, la reputación y la carrera de muchos estaba en riesgo. Había grandes cantidades de dinero involucradas. Tenían que darles seguridad a los viejos patrocinadores en el sentido de que los cambios de horario no los afectarían y debían conseguir también nuevos patrocinadores. Había que cumplir contratos. El plazo de un mes era el peor problema. No tenía tiempo para una campaña a largo plazo. Ni para aprender de sus errores. Estaba tan ocupada con reuniones, investigación y toma de decisiones, que no podía preguntarse qué estaría haciendo Joel, lejos de ella. La primera semana fue muy agitada. Algunas veces Tiffany debía quedarse a pasar la noche en la Q2RV. Veía poco a Carol y Alan, pero éstos le decían siempre que tenía oportunidad de hablar con ellos que en Ha- ven Bay todo iba sobre ruedas. Cuando se planeaba una nueva serie semanal para la Q2RV, sostuvo varias conversaciones a larga distancia con Zachary Lee para que le aconsejara qué cambios serían oportunos y hacía caso de su experiencia para hacer los ajustes necesarios. Pero la mayor parte del tiempo recurría a los jefes de departamento, quienes, liberados de las restricciones de una dirección ortodoxa, empezaron a exponer sus ideas, que habían mantenido para sí por miedo a reprimendas o burlas. Tiffany les expuso las suyas propias, preparada para el rechazo; sin embargo, el resultado de estas discusiones fue algo así como un fruto híbrido que mostraba originalidad, al menos en algunos aspectos. Entonces empezó a actuar y apoyó iniciativas que una dirección más cauta y convencional habría meditado durante mucho tiempo. Pero de lo que no disponía Tiffany, era de tiempo. Tenía que obtener resultados sobre la marcha. La segunda semana fue la prueba para la audiencia. Los cambios que habría habían sido anunciados así que, en realidad, no era un parámetro exacto de la reacción de los televidentes. Habían provocado su interés. La audiencia era aceptable. Algunas veces muy buena. Pero la prueba de fuego vendría la tercera semana, cuando los televidentes no los sintonizaran por mera curiosidad. La tremenda tensión de la primera semana se convirtió en una atmósfera de cauto optimismo al final de la segunda. Tiffany dirigió sus esfuerzos para mejorar los programas que se producían en los estudios de la cadena. Los telediarios incluían más noticias internacionales. El programa infantil de la tarde era más ágil; más entretenimiento y menos charla. Nada escapó al escrutinio; algunos programas fueron cancelados y otros alterados.

Página 70 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis El programa que había logrado una audiencia consistente era el de temas de actualidad, que se transmitía después del telediario. Su éxito se debía principalmente a su estrella, Samantha Redman, cuya técnica de entrevista, clara e incisiva, era del gusto de los televidentes. Sin embargo, hacia el final de la tercera semana surgió el desastre: Samantha sufrió un accidente automovilístico cuando se dirigía a los estudios para presentar su programa y, cuando la noticia llegó, no había tiempo de buscar un sustituto adecuado. Gordon West, el productor ejecutivo del programa, estaba al borde de la histeria. — ¡Este era el grande! Durante semanas hemos tratado de entrevistar a Neil Patterson y Samantha iba a crucificar a este político corrupto. Le iba a hacer pasa un momento muy difícil... Tiffany comprendía su frustración demasiado bien. La entrevista con Neil Patterson pretendía ser un verdadero cañonazo. Existía la sospecha de que estaba malversando millones de dólares de fondos de caridad, pero de alguna manera se las ingeniaba para engañar a los ciudadanos con su imagen de preocupación por los pobres y los desprotegidos. Hasta ese momento, había evadido una auditoria fiscal, acusando a los medios de comunicación de difamación. Samantha Redman, se disponía a derrumbar esa fachada; habría sido un programa muy interesante. —Anunciamos esta entrevista en todos los periódicos. Todo el mundo la espera —se lamentó Gordon—. Y no podremos pescar a este resbaladizo bastardo otra vez. ¡La oportunidad era de oro! —Yo lo haré —declaró Tiffany sin haber tomado una decisión consciente. Estaba acostumbrada a hacer entrevistas, aunque no de esa magnitud. Quizá podría manejarla, pero sin lugar a dudas sería la más difícil de su vida. Gordon aceptó la decisión de Tiffany sin una palabra, pero no parecía muy convencido. Correr semejante riesgo pondría la reputación de ambos en peligro. Pero se recuperó y en el poco tiempo de que disponían, se dispuso a darle una información detallada. A las seis y media, Tiffany estaba frente a las cámaras, presentando a Neil Patterson. Era delgado, guapo, canoso, de cincuenta y cinco años, destilaba encanto y una amable autoridad. Tiffany lo tranquilizó enumerando muchos de sus logros con fondos de caridad en un tono de admiración. Tiffany percibió su vanidad, supo que él consideraba que la entrevista sería pan comido. Era un político hábil, acostumbrado a convencer a la gente para que creyera en él. Tiffany era una desconocida que luchaba por crearse una reputación. Tenía todas las razones para sentirse confiado. Era tan suave como la seda y tenía una respuesta convincente para todo. No reconoció que faltaban millones de dólares de los fondos de caridad que administraba. Los archivos habían desaparecido en un incendio. No era culpa

Página 71 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis suya. Las transacciones financieras habían sido tan complejas que nadie podía recordarlas. Tiffany no llegaba a ninguna parte. Incluso empezaba a respetar a Neil Patterson por sus prodigiosas habilidades. Si ese hombre era culpable de un fraude, no sería ella quien lo probara. Quizá Samantha Redman habría podido. Sin duda el enfoque agresivo de la otra mujer habría sido más interesante que aquella conversación blanda e inocua. Los televidentes debían de estar aburridos. La sensación de fracaso de Tiffany era tan deprimente, que le resultaba difícil concentrar- se en hacer más y más preguntas. Consciente de que estaba en el clímax de la entrevista, Neil Patterson decidió alardear del gran éxito que había logrado con los bonos de caridad. —Emitimos tres millones setecientos cincuenta mil el año pasado, los vendimos en veinte mil partidas, y sólo seiscientos cuarenta y siete no se vendieron —se jactó con deleite. —Extraordinario —murmuró Tiffany con una sonrisa forzada—. Es obvio que tiene usted una capacidad enorme para recordar los detalles. Debo felicitarlo por su despierta inteligencia. —Me halaga, señorita James —señaló con una risita de modestia. —Al contrario —y casi sin pensarlo, añadió—: usted recuerda con exactitud todas estas... cifras, de una operación de poca importancia que se llevó a cabo hace un año. Es sorprendente que con una memoria tan privilegiada, no pueda recordar el movimiento que se hizo con todos esos millones de dólares de los fondos de caridad, cuyos archivos se quemaron. Por un momento Neil Patterson se quedó petrificado. Hubo un silencio cargado de tensión, pero enseguida se recuperó y empezó a dar explicaciones de la selectividad de su memoria. Fue tan vehemente en su defensa, que Tiffany se dio cuenta demasiado tarde de que había tocado un punto crítico, pues en ese momento se agotó el tiempo del programa y no pudo sacarle partido. «Lo he estropeado todo», se acusó desesperanzada. Probablemente los televidentes habían cambiado de canal mucho antes de que Neil Patterson mostrara una leve inconsistencia en su imagen. Miró hacia Gordon West, desilusionada. El le dirigió una sonrisa de con- miseración. Ambos sabían que el programa había sido un rotundo fracaso. Tiffany se dirigió a su despacho sintiéndose como un marinero novato que un buen día decide ponerse a capitanear el barco. Abrió la puerta del despacho y se quedó petrificada al ver al hombre que estaba junto a la ventana. No necesitaba encender la luz para identificarlo.

Página 72 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Habría reconocido esa silueta en cualquier parte. Joel estaba ahí. No quería pensar en el porqué. Sólo era consciente de una desgarradora necesidad de él. Cerró la puerta y apoyó la espalda contra ella. Casi de mala gana, porque era maravilloso dejar que sólo su presencia la impregnara, encendió la luz. Joel se volvió hacia ella. La tensión que emanaba era casi palpable. Sus ojos estaban llenos de preguntas. Tiffany supo al instante que estaba al tanto del desastre que había provocado. Una mezcla de desesperación y amargo desengaño la invadió al darse cuenta de que lo que lo había arrastrado hasta allí había sido su fracaso, no el deseo de estar con ella. — ¿Estás al tanto del accidente de Samantha Redman? —luchó por sobreponerse a su tristeza. —Por fortuna, sólo sufrió quemaduras leves. Estará fuera de circulación por lo menos una semana —con sutileza le indicaba que había que buscar un reemplazo adecuado. —Me alegro de que no haya sido grave —señaló el televisor que había sido apagado en su ausencia. La oscura pantalla tenía un mensaje de derrota—. ¿Has visto el programa? —La mayor parte. — ¿Y bien? —no sabía por qué lo forzaba. Conocía la respuesta, y el comentario anterior de Joel indicaba cuál era su opinión. Había apagado el televisor antes del final. —No has sido capaz de sacarlo adelante. —Supongo que no debí intentarlo —respiró profundamente, los hechos eran los hechos y no tenía sentido cegarse. —Te otorgué toda la autoridad, Tiffany. —No había nadie que la reemplazara —su gesto expresaba cuánto le dolía decepcionarlo—. Pero debí buscar otra solución. Si hubieras estado aquí... —Te habría dicho que lo hicieras. — ¿Para no restarme autoridad? —sus palabras la reconfortaban, aunque no se detuvo a analizar el porqué. —Más bien por mi obsesión por ti —su boca revelaba una curva irónica. — ¿Obsesión? —A falta de una palabra más apropiada —se burlaba con gentileza de su pregunta—. Te deseo, Tiffany, desde el principio. Ya no me importa cuál sea el precio. Incluso la Q2RV puede irse por la borda. La declaración hizo que una parte de Tiffany burbujeara de emoción, pero la

Página 73 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis parte más razonable captó que él le decía algo más sin darse cuenta. El sabía mejor que ella cuál era la situación de la Q2RV y no era nada nuevo. Su ánimo decayó todavía más. Estaba destrozada por su fracaso. Aparte de lo que Joel tuviera que decirle, después del fiasco de esa noche, no tenía duda de que había perdido toda credibilidad como directora de la cadena. —Me imagino..., que no soy lo suficientemente profesional para este trabajo, Joel —las lágrimas inundaban sus ojos. Levantó las manos, indefensa—. Y ahora..., después de esto... ¿Por qué sigo pensando que podré lograrlo? — ¡No llores! —se movió hacia ella—. No vale la pena. Yo quería que tuvieras éxito. Tiffany, estoy seguro de que todos lo deseábamos. —Pero he fallado —lo miró con desesperación mientras él la rodeaba con sus brazos. La envolvió en una crisálida de calor y fuerza; con gentileza, la hizo apoyar la cabeza en su hombro y frotó su mejilla contra su cabello. Las siguientes palabras que pronunció parecían provenir del fondo de su alma: —Sé lo que se siente cuando te culpan por cosas que has hecho de todo corazón. Cosas que parecían ser lo mejor para tus seres amados. Esto no es nada, Tiffany. He sido culpado de la muerte de otros. Es algo que ni el tiempo logra borrar. Sé que te gustaría volver el tiempo atrás, hacerlo todo de otra manera. Pero lo hecho, hecho está. Y esto es sólo un programa de televisión, Tiffany. Ella se sintió inundada por su compasión, su preocupación, su comprensión. No había ido a criticarla o despedirla, sino a acompañarla cuando más lo necesitaba. Escondió el rostro entre su cuello y su hombro; adoraba estar junto a él, necesitaba todo lo que él pudiera ofrecerle. —Joel —susurró. —Está bien —la abrazó como para evitar que se alejara—. Sólo quiero abrazarte. Consolarte. Tiffany percibió la necesidad reprimida en él, el rígido control sobre cada músculo de su cuerpo y supo que la deseaba con tanta urgencia como ella a él. —Joel, quiero hacer el amor contigo —susurró—. Ahora mismo. El tomó aire; su mano subió por la espalda de Tiffany y se enredó en su melena, forzándola a levantar el rostro. La duda torturaba su mirada. — ¿Lo dices en serio? —la incertidumbre se mezclaba con el deseo. —Bésame —le suplicó, no quería más palabras, no quería nada excepto perderse en él. Vio que la duda desaparecía con un destello de necesidad. No habló. Si

Página 74 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis pretendía decir algo más, las palabras se perdieron por completo cuando su boca tomó la de ella. Tiffany se negaba a pensar, pero no podía evitar los pensamientos que se colaban entre las ondas de sensación que la narcotizaban. Cuanto más la besaba Joel más parecía fundirse en él. Podía sentir que su fuerza la rodeaba, debilitándola. Cada beso exigía más de ella y, cuando él tomó lo que tan dispuesta e imprudentemente le ofreció, su dominio se volvió cada vez más poderoso. Si le hubiera pedido que fuera hasta la habitación dudaba que sus piernas la hubieran obedecido. La tomó en sus brazos y la llevó, devorándola a besos, hambriento, hipnotizado por su propia necesidad. No hablaron. Estaban más allá de las palabras. Joel la desnudó con infinito cuidado como si fuera algo exquisito, algo maravilloso para venerar tanto con las manos como con los labios. Tiffany nunca había sido acariciada con tanta sensibilidad; de alguna manera, él la hacía sentirse increíble- mente hermosa. Su cabello era la seda más fina y sensual; su cuello era grácil. Sus senos estaban diseñados para llenar las manos de Joel, sus pezones eran zonas que él debía adorar con la boca. Su estrecha cintura invitaba a sus manos posesivas. La curva de su cadera era delicada en extremo. Joel estaba tan concentrado en ella, su cuerpo estaba tan saturado de sensaciones, que era incapaz de coordinar cualquier movimiento. Temblaba bajo sus caricias. Incluso la corta separación mientras él se deshacía de su ropa le pareció insoportable. Se estremeció de alivio cuando la tomó en sus brazos y la acercó con ternura hacia el vibrante poder de su tibia desnudez. Y cuando la besó, sus labios acariciaron su boca en una danza sensual, lenta y seductora. Era increíblemente erótico sentir la masculinidad agresiva de su cuerpo frotándose contra el de ella. El deseo explotó como un calor incandescente que la arrasó con una fuerza devastadora y le derritió los huesos; su necesidad por él era dolorosa. Casi no se daba cuenta de que se aferraba a él, clavándole las uñas en la espalda. Su cuerpo se apretaba contra el de él como en una súplica ciega. Joel produjo un sonido inarticulado y Tiffany se movió para responder a su necesidad, arqueándose para llegar a él. Cuando la penetró la invadió un maravilloso sentimiento de alivio. Experimento un intenso placer cuando él reforzó su mutua posesión con un ritmo que provocó una tormenta de sensaciones en cada célula de su cuerpo. Tiffany lo rodeó con las piernas. Como en una marejada, se sintió transportada a un cénit maravilloso de exquisita euforia. De repente, fue como si sus sentidos se lanzaran a otra dimensión más

Página 75 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis intensa aún. Todo su cuerpo palpitaba con una sensibilidad increíble. El aroma de sus cuerpos la intoxicaba. No podía apartar la mirada de él, fascinada. Sentía los brazos pesados, pero el deseo de tocarlo era irreprimible. Levantó las manos y deslizó los dedos por su pecho, entonces percibió el fiero latido de su corazón y el temblor que le contraía el vientre. Joel perdió todo el control, llevándola a otro nivel de increíble excitación cuando se hundió en ella con violencia, en un clímax que los estremeció. Los brazos de Tiffany estaban dispuestos a recibirlo cuando se desplomó sobre ella; lo abrazó, saboreando la íntima unión de sus cuerpos. El formaba parte de ella, ella de él y deseaba que nunca terminara eso. Joel tembló cuando Tiffany deslizó las manos por su espalda. Con una sensualidad que ignoraba poseer, le acarició las piernas con las suyas, amando el masculino poder de sus muslos. Su lengua encontró el hueco en la base de su cuello y paladeó la piel salada; disfrutó el sonido gutural que escapó de la garganta de Joel... El rodeó el delicado rostro con las manos; luego, despacio, depositó besos suaves como el aleteo de una mariposa en sus sienes, sobre cada párpado, en su nariz, en las mejillas arreboladas, para, al fin, llegar a la dulce suavidad de su boca, no con hambre sino con una ternura infinita. Entonces la envolvió con sus brazos, arrullándola contra su cuerpo. Durante un rato, Tiffany se abandonó a sus caricias, disfrutando de la tranquila intimidad de yacer juntos en la paz que sigue a la pasión. No imaginó que sería así con Joel. Si acaso, había esperado una tempestad de amor que pasaría rápidamente. Le alegraba que no hubiera sido así, lo que le molestaba un poco era su propia pasividad, abrumada por lo que él le provocaba. Era como si Joel no necesitara que ella pusiera algo de su parte, era suficiente con su entrega. Joel era un amante generoso, tal como Tiffany imaginó que sería desde su primer encuentro. Sin embargo, pensar que él fuera así con otras mujeres, todas las que habían formado parte de su vida antes que ella, la hizo temblar. — ¿Tienes frío? —murmuró Joel, acariciándole el cabello con los labios, su aliento tibio atravesaba los suaves mechones. —No —replicó con rapidez. Se decía que era diferente, tenía que serlo, porque el sentía algo por ella. Tiffany lo sabía. No podría estar tocándola de esa manera, abrazándola así, si no le importara. Sin embargo, había un aspecto que no podía negar. ¿A dónde los llevaría eso? Ella se había comprometido, pero no existía compromiso por parte de Joel. —Tiffany, te das cuenta de que no puedo dejarte ir ahora —expresó casi

Página 76 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis como si percibiera su incertidumbre. Había un tono de satisfacción en su voz. Parecía feliz, y su sonrisa desapareció cuando el deseo le enronqueció la voz otra vez—. Hay tantas cosas que deseo de ti... La besó con una lenta necesidad. Entonces Tiffany supo que apenas habían tocado la superficie de la relación que podría crecer entre ellos. Sus instintos no la habían engañado. Quizás inconscientemente, había esperado a ese hombre toda su vida. La respuesta que él provocó en ella, fue como un despertar que la asombró con una profusión de sensaciones. Se preguntó si él habría sentido lo mismo. —Eres hermosa. Hermosa de pies a cabeza —murmuró ronco. Deslizó los labios húmedos por su cuerpo para encender otra vez la pasión de Tiffany. —Joel... —fue un grito de placer provocado por el roce de la boca de Joel en un pezón. Sus manos rodearon la oscura cabeza, posesivas, pero reacias a detenerlo. Jadeó cuando su lengua y sus dientes acariciaron el sensible pezón—. Tenemos que hablar de tantas cosas, Joel... —Sí —murmuró y dirigió el dulce tormento hacia el otro seno. Tiffany se esforzó por recordar lo que quería decirle, pero se dio por vencida, quería hacerle sentir lo que había despertado en ella. Sobre todo no quería que él la dejara ir... nunca. La necesidad de alimentar el deseo que sentía por ella eliminó su pasividad. Esa segunda vez, su pasión fue más lenta, más intensa. Tiffany le hizo el amor a Joel con tanta desinhibición que, si se hubiera detenido a pensar, se habría asombrado. Se perdió en el placer de sentir que el firme cuerpo de Joel temblaba bajo sus caricias, de oírlo gruñir con la exquisita tortura de la anticipación. Esa vez, lo mantuvo extasiado mientras ella deleitaba sus sentidos, capturando las salvajes respuestas que provocaba a voluntad con sus caricias. Cuando él ya no pudo soportarlo más, Tiffany dio la bienvenida a su fiero deseo con un movimiento ondulante que apaciguaba el suyo propio y buscaba la culminación de Joel. La excitación que lograron juntos vibró a través de los dos, una entidad única, arrastrándolos a un pináculo de éxtasis. Tiffany colocó las manos sobre el pecho de Joel, sintiendo la fiera pulsación de su cuerpo al chocar contra el suyo y entonces descubrió una felicidad desconocida hasta entonces, una plenitud en la que nunca había creído. «No puede dejarme ir», pensó feliz. «Yo nunca lo dejaré ir».

Página 77 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 11 CON esfuerzo, Tiffany apartó su mente de la intimidad del momento. El tiempo no se había detenido y no podía ignorar lo que traería el día siguiente. Sin embargo, Joel parecía estar sólo interesado en el presente. —Puedes hablarme así cada vez que quieras —dijo y rió complacido. Nunca lo había visto tan relajado. Sus labios jugaban con los de Tiffany—. ¿En qué puedo servirte? Dime y, si es posible, lo haré. —Nada, Joel —contestó. El ronco fervor en su voz provocó una oleada de placer en el corazón de Tiffany. Levantó una mano y le acarició una mejilla—. No necesito que hagas nada por mí. Tú también eres hermoso. El giró el rostro hacia la palma de Tiffany e introdujo los dedos de la chica en su boca. Lo sugerente del acto hizo que el pulso de Tiffany se acelerara otra vez. —Joel, hay cosas que tenemos que decidir -dijo temblorosa—. Como qué voy a hacer para solucionar el lío que causé con el programa. —No hay ningún problema. Busca a alguien que reemplace a Samantha hasta que se recupere. Tienes todo el día de mañana para hacerlo —contestó como si fuera lo más simple del mundo. Su siguiente comentario mostraba una veta de cinismo que Tiffany deseó poder erradicar—. Ofrece un sueldo lo suficientemente alto como para comprar a cualquiera. No era tan sencillo. No olvidaba el comentario de Joel de que no le importaba que la Q2RV se fuera por la borda. No quería que pagara ese precio ni ningún otro por ella. Aparte de que su fracaso afectaba a otros también. —No puedo continuar como directora general —declaró decidida—. Tengo que renunciar. —No es necesario, Tiffany —le aseguró. Levantó la cabeza con el ceño fruncido al ver la seriedad de la decisión de Tiffany—. He visto los niveles preliminares de audiencia de esta semana. Algunos son muy buenos. Es obvio que en varios programas has logrado respuesta del público, algo que no se había hecho antes. Sin embargo, algunas iniciativas no han funcionado como esperabas. En general, hemos mejorado los índices de audiencia. — ¿En qué porcentaje? —quiso saber, esperaba que las cosas no estuvieran tan mal como creía. —Un poco. —Quieres decir que algunos de los programas han sido un fracaso rotundo — hizo un gesto—. Como el de anoche. —Tendremos que desecharlos —aceptó—, o cambiarlos. Pero otros han

Página 78 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis mejorado mucho. —He fracasado —concluyó desanimada. Era obvio que Joel trataba de poner buena cara por ella, pero no tenía sentido esconder la cabeza en la arena—. Les he fallado a todos. A ti. A los patrocinadores. A mí misma. Al equipo. A la cadena de televisión... —No —negó con énfasis. Colocó un dedo sobre la boca de Tiffany para que callara mientras hablaba con persuasiva convicción—: Tenemos que ser positivos y ver qué hemos logrado. Será fácil concentrarnos en las áreas problemáticas. Tu mayor logro fue romper la mediocridad directiva que ataba a la Q2RV. Has abierto el camino hacia el futuro. Concéntrate en lo que ha funcionado, trabaja sobre lo que no. Tiffany escuchaba, trataba de comprender lo que él decía, pero la invadía un sentimiento de fracaso. Como si presintiera que no contaba con toda su atención, Joel ejerció su magnetismo innato para evitar cualquier futura charla acerca del fracaso. —Tiffany, lo que has hecho tiene muchísimo más valor que un trivial incremento en la audiencia. Has marcado la pauta que hay que seguir. Has probado que varios programas no tienen solución. Tu política ha sido el catalizador que necesitaba la Q2RV para salir de la apatía. Todo lo que hace falta ahora es tiempo para consolidar lo que has iniciado. Los programas que no funcionen pueden ser descartados en lugar de seguir invirtiendo en ellos. Pueden reemplazarse por algo más atractivo. Este es el punto desde donde debes partir. Es el resultado de lo que has hecho, y eso no es fracasar, Tiffany; es triunfar. Visto desde ese punto, los riesgos que había corrido parecían justificados. Tiffany ya no se sentía tan mal. Al menos no había desilusionado a Joel. — ¿Quieres que continúe? —preguntó tentativamente, no estaba segura de que eso fuera lo que él quería. —Si eso es lo que quieres, Tiffany, supongo que puedo mantener las distancias entre nosotros durante el día —el deseo brilló en sus ojos por un momento para convertirse en una íntima calidez—, siempre y cuando compartas las noches conmigo. En ese momento, no le pareció una mala idea. Joel la besó con una cruda necesidad que expresaba con suma elocuencia lo que esperaba de las noches. Tiffany se preguntó si podría llegar por completo hasta el fondo de su alma. Ignoraba muchas cosas de Joel Faber. En el sentido físico, por lo menos, contaban con una buena base para ser amantes. Pero Tiffany quería más de su relación, aunque no estaba segura de que pudiera haber más. Ella lo consideraba un hombre especial, autosuficiente y, al parecer, encerrado en sí mismo. Pero no aceptaría que

Página 79 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis continuara así. Había algo bueno entre los dos. Y merecía la pena luchar por ello. De nuevo llevó su mente hacia el problema más inmediato: su posición en la Q2RV. —Te agradezco mucho todo lo que has dicho, Joel, pero no puedo quedarme —indicó con decisión. — ¿Por el programa de esta noche? —frunció el ceño—. Tiffany, eso es sólo un error. —Un error lleva a otro. Después de esto no puedo esperar que el personal confíe en mí. Les mostré que no soy infalible. Será mejor que busques un nuevo director, Joel. Alguien que pueda construir sobre las bases que hemos sentado. Alguien que pueda continuar. —Yo te apoyaré en todo, Tiffany. —Necesitas un verdadero profesional —negó con la cabeza—. Enérgico, innovador, creativo, que no tema cometer errores... Lo mío fue una novatada. Quizá todo fue un trabajo de aficionado. —De todas formas te respaldaría. —No, Joel. — ¿No cambiarás de opinión? —sus ojos buscaban alguna señal de indecisión. —Es lo mejor —insistió. Joel se relajó y su rostro se abrió en una sonrisa de alegría. —Ven conmigo a Leisure Island, Tiffany. Ven a vivir conmigo. Hay tanto que podríamos compartir. Estuvo a punto de aceptar sin más. El no le ofrecía matrimonio, pero se sentía tan bien con Joel... tenía la sensación de que estaban destinados el uno al otro... Sin embargo, había algo que la detenía. El había tenido unas reacciones tan incomprensibles... Ni siquiera entendía el fondo de la duda que flotaba en su mente. De pronto, le pareció importante tener la respuesta. —Dime... —empezó y por instinto recorrió su cuerpo con la mano. —Lo que quieras —la alentó con una sonrisa. —Dime quién murió... —fijó su mirada en la de él, exigiendo la verdad—. ¿Quién murió la noche de la tormenta... por qué te culpan de su muerte? La sonrisa desapareció, su rostro era una máscara impenetrable. Una gélida rigidez pareció envolver su cuerpo. Le sostuvo la mirada, pero en sus ojos no había nada. Nada excepto oscuridad.

Página 80 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Un escalofrío de miedo recorrió la espalda de Tiffany. Contuvo la respiración, no sabía qué esperar, sólo supo que había tocado una fibra en su interior que nunca nadie había alcanzado... Y si a ella tampoco la dejaba llegar... — ¿Importa eso ahora? —preguntó, su voz carecía de entonación. —No estoy segura. Dímelo tú. —Se llamaba Mary-Beth Macauley —declaró. Tiffany sintió su resistencia, su conflicto interior. Tiffany necesitaba con desesperación que compartiera todo con ella. La angustia que le oprimió el corazón la hizo desear no haber insistido. Pero ahora que había empezado, no podía detenerse. — ¿Iba en el bote contigo esa noche? —Sí. — ¿Con tu abuelo? —Sí. — ¿La amabas, Joel? —la brevedad de sus respuestas la empujaba a continuar. -Sí. No había duda. Ni límite. Ninguna sugerencia de que hubiera sido un amor infantil. Era un simple hecho. Mary-Beth y él habían salido a enfrentar la muerte juntos y él había regresado solo. Y por eso lo culpaban. Tiffany no quería hacer la pregunta, pero tenía que hacerlo. Deseaba que la respuesta le aclarara la espantosa duda que surgió en su mente. La desesperanza le atenazaba el corazón cuando se forzó a pronunciar las palabras: — ¿Mary-Beth... tenía los ojos azules, azul cobalto? — ¿Cómo lo sabes? —levantó la cabeza sorprendido, como si fuera arrancado de un recuerdo por el tiro certero de Tiffany. Era obvio que él había olvidado las reveladoras palabras que le dijo la primera noche. « ¡Malditos ojos! ¿Tienes idea de lo que me estás haciendo?» Pero Tiffany no había olvidado. Y cuando la besó, como si quisiera ahogarse en ella, hechizado por el recuerdo de la chica a la que amó y a la que perdió... — ¿Conseguiste que el viejo Garret te lo contara todo? —le clavaba la mirada, lleno de sospecha. —No. El no me ha contado nada. La boca de Joel se convirtió en una línea desagradable. La amargura brilló en sus ojos por un momento.

Página 81 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis — ¿Tiene alguna importancia para ti? —preguntó Joel, su voz carecía de emoción. Mary-Beth había muerto hacía veinte años, se dijo Tiffany desesperada, luchando contra las lágrimas que le anegaban los ojos. Probablemente Joel había desechado el recuerdo en cuanto decidió cortejarla a ella. Mary-Beth era un fantasma del pasado. Tiffany era la mujer de carne y hueso a quien él podía tener entre sus brazos, y era la mujer con la que ahora quería compartir su vida. Lo que Tiffany ignoraba era por cuánto tiempo. Joel no le ofrecía una relación permanente y Tiffany se había prometido que jamás volvería a caer en esa situación otra vez. Además, no se sentía capaz de lidiar contra el fantasma de Mary-Beth. — ¿Tiffany? —la tensión en la voz de Joel atrajo su atención. Abrió los ojos y vio que la miraba con el ceño fruncido. —No estoy segura de que vivir juntos sea una buena idea —sus palabras se atropellaban—. Al menos por el momento. —Yo te cuidaré, Tiffany —la arruga entre sus cejas era más profunda—. Pide lo que quieras y yo te lo daré Iremos a donde quieras. Haré lo que quieras... —No se trata de eso, Joel —protestó, dolorida por su predilección por lo material como cebo para salirse con la suya—. Necesito tiempo para pensarlo. Quizás ambos necesitamos más tiempo. Nerida Bellamy nos sigue los pasos y si no resultara... No quiero apresurarme para luego descubrir que el espejismo ha desaparecido —Tiempo —arrastró la palabra con ironía—. ¿Cuánto? —Lo siento. No lo sé. No puedo irme esta noche contigo, Joel. Es demasiado pronto para mí —se deba tía entre el deseo de estar con él y la necesidad d separar el pasado y el presente. Si Mary-Beth no hubiera existido, si MaryBeth no hubiera tenido los ojos de mismo color que ella... —Yo también lo siento. Esto quiere decir que tendré que esperar un poco más —la besó con profunda pasión para recordarle lo que habían compartido—: Tiffany cambia de opinión. Fija tus términos. —No... por favor —replicó Tiffany ronca, se preguntaba si se estaba comportando como una tonta—. Esta noche... no. No soportaría preguntarle nada más acerca del amor que había perdido, pero necesitaba saber más «Garret», pensó desesperada, «le preguntaré mañana». Joel había dicho que Garret lo sabía. Por supuesto, Garret tenía que saberlo. De repente, Tiffany comprendió que todos los habitantes viejos de Haven Bay lo sabían. Todos habían culpado a Joel por la muerte de MaryBeth y era la razón por la que Joel detestaba el pueblo.

Página 82 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis ¡El pasado tampoco había muerto para Garret! No era demasiado tiempo para seguir alimentando el odio. La había alentado y ayudado a llegar hasta Joel debido a sus ojos, la había usado como una némesis del pasado… para hechizarlo. Y Joel había dicho que estaba obsesionado con ella. No era amor. ¡Era obsesión! A pesar de todo, la tentación de cambiar de opinión e ir con él era todavía muy fuerte, y Tiffany se forzó a salir de la cama. Se forzó a no mirar a Joel para no flaquear mientras reunía su ropa para ir al baño. Quizás al día siguiente sería capaz de pensar con claridad. Forzaría a Garret a decirle todo. Ella había estado bajo mucha presión con tantas cosas... Había sido demasiado para ella. Cuando salió del baño, Joel estaba vestido y sentado a los pies de la cama, con los brazos apoyados en las rodillas, los hombros caídos, la cabeza baja. La postura y el aire de soledad desaparecieron en cuanto se levantó; firme, alto, una vez más una presencia indómita y controlada. Esbozaba una sonrisa triste, pero determinada. —Joel, has sido tan bueno conmigo —Tiffany no pudo borrar la imagen, sentado a los pies de la cama, y puso el corazón en sus palabras—... Si hay algo... lo que sea, que pueda hacer por ti. —Sí —sonrió divertido—, hay algo. —Me refiero a algo que no sea ir a Leisure Island contigo. —Sí —dijo con ligereza—. Podrías conseguirme a Zachary Lee. Lo miró perpleja. —Necesito un director —le recordó—. Hace tiempo que intenté que viniera. No estaba interesado. Pero si hablas con él, Tiffany, si tú le haces la oferta, te escuchará. Dile que puede poner las condiciones. Apoyaré todo lo que quiera hacer, hasta el fin. Y si empieza en la Q2RV y es lo suficientemente bueno podemos expandirnos hasta crear toda una red. Incluso internacional. Puede ser el director, convertirse en superestrella en el mundo de la televisión, si acaso lo desea. Depende de él. Pero aquí tiene la posibilidad de forjarse un futuro que puede darle todas las satisfacciones posibles en su carrera. Aunque la generosidad de la oferta era casi increíble, Tiffany estaba segura de que eso era exactamente lo que Joel quería. De un solo golpe había resuelto todos los problemas que ella había causado en la Q2RV. Al contratar a su hermano, que era un profesional muy respetado en el medio, Joel se aseguraba de que nadie tuviera que pagar el precio por los errores de Tiffany.

Página 83 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis El nudo de emoción en su garganta era demasiado grande para ignorarlo. Las lágrimas le anegaban los ojos cuando cruzó la pequeña distancia que los separaba. Apoyó las manos sobre la tibia solidez de su torso y se puso en puntillas para besarlo. —Tiffany... —cubrió las manos de la chica con las suyas, manteniéndola prisionera. Hubo una ronca protesta cuando ella retiró los labios de los de él. —Sólo quería darte las gracias —dijo temblorosa. —No es necesario. Mi mayor ganancia será contar con Zachary Lee. —Es el mejor regalo que podría hacerle a mi hermano. Y tú me lo pones al alcance de la mano —lo corrigió Tiffany con un intenso sentimiento. Su amor por Zachary Lee se mezclaba con una emoción todavía más fuerte y que irrevocablemente estaba ligada al hombre que la abrazaba—. Llamaré a Zachary Lee esta misma noche. —Hazlo —dijo Joel sin entonación y con lentitud le soltó las manos. Sacó una tarjeta del bolsillo y se la entregó—. Puede localizarme en este número. Tú también, Tiffany. En el momento que quieras. Ella asintió, retirando la mirada. Si le hubiera pedido una vez más que fuera con él, habría aceptado. Pero no lo hizo. —Te llamaré pronto —le aseguró en un susurro—. Buenas noches, Joel. Aunque se apresuró a alejarse de él, sabía que no era la separación definitiva. Esa noche, sus vidas habían quedado inexorablemente unidas y, a pesar de la distancia que cualquiera de los dos mantuviera, no había regreso a una existencia en la que pudieran ignorarse. Incluso olvidarse. Pero su futuro dependía de muchas cosas que aún estaban sin aclarar.

Página 84 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 12 EN cuanto Payton condujo el Bentley fuera de la Q2RV, Tiffany utilizó el teléfono del coche para ponerse en contacto con Zachary Lee. Por fortuna lo encontró en casa y, con su acostumbrada receptividad, Zachary Lee escuchó y sopesó lo que Tiffany le dijo antes de dar su opinión. —Tiffany, no quiero que te retires. Tienes un maravilloso futuro en la televisión y creo que harías mal si te retiraras ahora —su tono era suave, melodioso -y lleno de seguridad—. Tienes los ases en la mano. El programa de esta noche no representa nada, hermanita. Un pequeño error. Pero ya has logrado mucho. Una nueva carrera se abre ante ti. Ella sonrió. Era típico que Zachary Lee pensara antes en el futuro de ella que en el propio. Nunca aceptaría un trabajo si pensara que ella estaba interesada. —Yo no lo quiero. Te lo digo en serio -declaró con tanto énfasis como pudo— . Por favor. Llama a Joel. Habla con él. Es la clase de trato del que están hechos los sueños, Zachary Lee. Joel habla de algo muy grande, algo que sería demasiado para mí. Ha estado bien trabajar en la Q2RV, pero no es lo que busco en la vida y en ningún momento pensé que lo sería. Así que, si rechazas esta oportunidad debido a alguna idea errónea de lealtad hacia mí, me enfadaré tanto contigo que... puede que nunca vuelva a dirigirte la palabra. —Bueno, supongo que no me puedo dar el lujo de que eso suceda —rió con un sonido profundo que siempre caldeaba el corazón de Tiffany. El tono de su voz pasó de la diversión a la más profunda seriedad—. Pero, Tiff... Me imagino que te das cuenta de que este trato es muy inusual, por llamarlo de alguna manera. Conozco a Joel Faber y éste no es el tipo de tratos que él hace. Perdona que te lo diga, pero ese hombre quiere algo, y no creo que sea a mí. Mi opinión es que deberíais aclarar vuestra situación. Tiffany se quedó desconcertada y no dijo nada. —Sé que no es de mi incumbencia, pero si no me lo dices tú, hermanita, le preguntaré a él. Si no me gusta lo que me diga, puedo incluso enfadarme. Lo más probable es que le pregunte y de todas formas me enfade, pero quisiera escuchar tu versión primero. Tiffany percibió el tono de protección oculto en cada palabra y suspiró. Tenía edad suficiente para cuidarse sola y la idea de que Zachary Lee se enfadara la hizo sonreír. Por otra parte, conociendo a su hermano como lo conocía, sabía que era muy capaz de arrojarle a Joel su propuesta en la cara y hacérsela masticar si creyera que había comprado, manipulado o seducido a Tiffany. De repente las cínicas palabras de Joel volvieron a su mente, «ofrece un

Página 85 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis precio lo suficientemente alto y comprarás a quien quieras». Quizás era lo que Joel pretendía, pero Tiffany estaba segura de que ella no se había vendido. —Zachary Lee, ¿alguna vez te has preguntado por qué nuestros padres fueron a Nueva Orleáns en el momento que lo hicieron y por qué tu vida cambió a partir de ese viaje? —preguntó con suavidad. — ¿Qué quieres decir, Tiffany? —Me refiero a que hay cosas que no se pueden explicar. Para bien o para mal, simplemente suceden. Yo he pasado el punto donde no hay retorno. Nada de lo que digas o hagas podrá cambiarlo, Zachary Lee. Quiero que aceptes la oferta de Joel. Al final, siempre consigo lo que quiero. El que Joel hubiera hecho la oferta con la intención — de ejercer algún poder sobre ella, era irrelevante. El lazo que la unía a él era demasiado fuerte para romperlo. Además, no creía que lo hubiera hecho por eso. —Hermanita... —la palabra cariñosa se convirtió en un profundo suspiro—. Está bien, lo llamaré. Y será mejor para él que te trate de maravilla y que te cuide como es debido o... o le caerán encima todas las maldiciones del infierno. —Puedes estar tranquilo —ignoró su último comentario y le dio el número de teléfono de Joel—. Una de las cosas que he aprendido es a confiar en las promesas de Joel Faber. No tienes de qué preocuparte. Después de colgar, Tiffany se dio cuenta de que tenía varios motivos de preocupación. No permitiría que las dudas y el miedo destruyeran su relación con Joel. A la mañana siguiente le preguntaría a Garret por Mary-Beth Macauley y averiguaría la verdad de todo lo que sucedió la noche de la tormenta. Entonces sabría a qué se enfrentaba. Por lo menos, tendría una idea más clara. —Disculpe, señorita James... Tiffany emergió de su profunda cavilación cuando el chofer le habló. Miró hacia el espejo retrovisor y vio que el hombre parecía preocupado. —Lo siento, Payton —se apresuró a disculparse—. Estaba pensando en varias cosas... bueno, supongo que sabe que he dejado mi puesto en la Q2RV. Quiero darle las gracias por haber sido tan paciente y tan amable conmigo. —Ha sido un verdadero placer trabajar con usted, señorita James. Sólo quería decirle, si usted me lo permite, que no pude evitar escuchar su conversación acerca del programa de esta noche. Me imagino que usted tiene su propio punto de vista, pero yo no estoy de acuerdo. Usted logró que ese político se denunciara a sí mismo. Tardé un rato en darme cuenta de lo que le había hecho. Pero cuando mi esposa y yo lo comprendimos... Mi esposa piensa que es lo más inteligente que ha visto en televisión. Y le

Página 86 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis aseguro que puede juzgar puesto que pasa mucho tiempo frente al televisor. —Es muy amable. Por favor dígale que... se lo agradezco mucho —si hubiera habido unos cuantos millones de televidentes como la señora Payton, reflexionó Tiffany, entonces ella habría tenido un tremendo éxito. —Seguro que ese Patterson habría preferido tragar- se todos esos bonos de caridad antes de mencionarlos —Payton sonrió—. Sí que le hizo meter la pata, señorita James. Lo detuvo en seco. Es más que cierto que un tipo que pueda recordar todas las cifras pequeñas, tiene que estar mintiendo si niega recordar transacciones de millones de dólares. Cayó en su propia trampa. Ahora nadie le creerá. —Gracias, Payton, pero no creo que muchas personas, además de usted y su esposa, estuvieran viendo el programa a esas alturas —le dijo con una triste sonrisa—. En realidad, la entrevista no fue muy interesante. —La verdad es que habló mejor que usted —reconoció Payton—. Pero con la cara de listo que ponía y esa pose de superioridad, daba asco verlo. Lo cierto es que todo eso fue lo que ayudó a que quedara en ridículo cuando metió la pata. Le digo, señorita James, que disfruto cada vez que me acuerdo de la cara que puso cuando se dio cuenta de que él solo se había echado la soga al cuello. Al principio no lo comprendí. Mi esposa tampoco. Tiffany dudaba que mucha gente lo hubiera hecho. Ella misma no se había dado cuenta hasta que ya era demasiado tarde. —Cuanto más lo recuerdo, más me gusta —continuó Payton—. A decir verdad, me gustaría que pasaran la entrevista otra vez. Saber lo que viene al final haría todo ese rollo del principio mucho más... — ¿Más significativo? —finalizó Tiffany. —Esa es la palabra exacta, señorita James —dijo Payton satisfecho—. Sí señor. «Todo ese rollo», era la justa descripción para la entrevista. Tiffany sospechaba que Payton le era demasiado leal y quería hacerle creer que su trabajo era mejor de lo que en realidad fue. Le dirigió una cálida sonrisa. —Me gustaría haber tocado algún otro punto importante además de su memoria, pero me alegra que le gustara, Payton. —Ahora quédese tranquila -dijo él con una sonrisa de aprobación que se reflejó en el espejo retrovisor—. La llevaré a su casa, sana y salva. —Gracias, Payton y déle las gracias a su esposa de mi parte. Cuando Tiffany llegó a casa, el número de televidentes que habían visto el programa hasta el final aumentó a cuatro. Carol estaba despierta todavía. Su hermana y Alan consideraban que Tiffany le había dado a Neil Patterson

Página 87 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis suficiente cuerda como para ahorcarse con ella. Nadie debería dudar del valor de la lealtad de la familia, pensó Tiffany cuando apoyó la cabeza en la almohada. Podrían ser parciales, pero no dejaba de ser reconfortante. A la mañana siguiente, Carol la sacó de un sueño profundo. Eran apenas las seis en punto, pero Zachary Lee estaba al teléfono e insistía en hablar con ella. Alarmada, Tiffany se preguntó si habría surgido algún problema entre su hermano y Joel. — ¿Qué sucede? —era tanta su ansiedad, que se olvidó de saludar. — ¿Qué se siente al convertirse en estrella, de la noche a la mañana? — ¿De qué rayos hablas? —Tiffany no comprendía. —La policía arrestó a Patterson. Han presentado cargos contra él. ¡Demonios, le leyeron toda la cartilla! ¡Y eso te convierte en —Zachary Lee rió entre dientes—... una... estrella! -¡No!—no podía creerlo. — ¡Sí! Ayer por la noche añadiste la gota que colmó el vaso. Perdió la poca credibilidad que le quedaba, Tiff. Y todo gracias a tu entrevista. Se quedó sin habla. Se sentía como una condenada a muerte a quien le retiraban la soga del cuello. —Te llamo para decirte que no pienso ponerme en contacto con Joel Faber. — ¡Esto no cambia nada! —protestó Tiffany. —Lo cambia todo, Tiff Estás en la cresta de la ola. Puedes empezar desde la cúspide. —No quiero —dijo con énfasis—. Eso fue pura suerte, Zachary Lee. ¡Me alegro de no abandonar la Q2RV derrotada, pero se acabó! Y tú me prometiste hablar con Joel Faber. —No discutas, Tiff. ¡Lo que acordamos ayer queda anulado después de esto! — ¡Por supuesto que no! A mí no me interesa, Zachary Lee. Tengo cosas más importantes que hacer. — ¿Cómo por ejemplo? —Quiero vivir un poco. Quiero amar un poco. —Espero que sepas lo que haces, hermanita —señaló despacio. —Si no aceptas este trabajo, Zachary Lee, ¡será un desperdicio! —Odio los desperdicios —suspiró—. Está bien, Tiff. Pero con una condición. — ¿Cuá1?

Página 88 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —Si en algún momento necesito asesoría, estarás a mi disposición. — ¡Siempre, grandísimo tonto! —rió aliviada. —En ese caso —su voz también estaba teñida de diversión—, llamaré a Joel Faber ahora mismo. — ¡Ya era hora! —Como ya sabrás, en este negocio el tiempo es oro. Todos los periodistas del mundo, incluida tu amiga Nerida Bellamy, andarán detrás de ti. Dame tiempo para arreglar las cosas. Si no puedo sacar partido de mi propia hermana, entonces no merezco estar en televisión. No concedas entrevistas a nadie, quiero ser yo el primero en entrevistarte, por supuesto en el mejor horario. ¿Podrás hacerlo? —Claro. Me iré a dar un paseo con Garret en su barco. Cuando me llames, déjale el mensaje a Alan. El nos puede localizar por radio. — ¡Magnífico! ¡Manos a la obra hermanita! La línea se interrumpió de repente. Tiffany bajó el auricular despacio, preguntándose si habría sido un error decirle a Zachary Lee que pensaba salir con Garret. Si se lo mencionaba a Joel, dudaba que le gustara. Tiffany estaba decidida a averiguar toda la verdad sobre la vieja tragedia. Y esa era la única manera. Cuando le dijo a Alan lo que sucedía, el chico frunció el ceño, preocupado. —Tía Tiffany, no creo que salir hoy al mar sea una buena idea. El barómetro ha descendido. Hay señales de tormenta. —Estoy segura de que Garret sabrá cuándo regresar, Alan —le aseguró Tiffany. —Entonces me mantendré en contacto por radio —no estaba convencido, pero no podía hacer nada. Por desgracia, Garret ya tenía planes para ese día. Como no había muchos turistas, su barco estaba disponible, así que había prometido llevar a pescar a alta mar a unos jóvenes. Por supuesto, Tiffany podía acompañarlos, pero le advirtió que el mar estaba picado. Lo que menos le preocupaba a Tiffany era el tiempo. Sin embargo, la presencia de los jóvenes hacia casi imposible una conversación privada entre Garret y ella. Cuando zarparon le pidieron al viejo que les contara historias de pescadores. Después, estuvo muy ocupado dándoles instrucciones de cómo echar las redes. En realidad no estuvo ni un momento a solas con él. Al fin se resignó a esperar hasta que volvieran a casa. Alan llamó a la hora del almuerzo, estaba preocupado por su seguridad. El barómetro seguía descendiendo. El viento soplaba con fuerza y la pesca en un mar tan picado era más una prueba de resistencia que una diversión. Sin

Página 89 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis embargo, los chicos se negaban a darse por vencidos. Cuando las olas alcanzaron un metro de altura, Garret dijo que era hora de regresar y enfiló el barco hacia el puerto. Cuando ya divisaban Haven Bay, las olas alcanzaban una altura formidable, pero el pesquero navegaba estable. Tiffany no veía peligro. La radio tenía estática cuando Alan se comunicó, quería conocer su posición y después les informó que había recibido un mensaje de auxilio de un marinero de Nueva Zelanda que navegaba solo; el viento había partido su mástil, su pequeño yate flotaba indefenso en alta mar y le resultaba imposible achicar. Todos estaban en la cabina. Todos escucharon los detalles. Y todos miraron a Garret sorprendidos cuando con suma calma le informó a Alan que el Cruz del Sur, su barco, no daría marcha atrás para intentar un rescate. — ¿Por qué no, señor McKeog? —preguntó uno de los chicos en cuanto Garret cortó la comunicación. —Podemos rescatarlo —suplicó el otro, consternado ante la idea de abandonar a alguien a una muerte segura. —No arriesgaré tres vidas por una —el viejo pescador giró para enfrentarlos, su expresión era tan gris y tormentosa como las olas que ahora bañaban la cubierta del pesquero. Su tono era duro—. Un hombre que sale a navegar solo y en el Mar de Tasmania sabe que arriesga la vida. Es su responsabilidad. Yo os traje a pescar. Yo os llevaré a casa a salvo. Esa es mi responsabilidad. No responderé ninguna otra pregunta. — ¡Pero... su barco se hunde! — ¿Olvidáis que hay una mujer a bordo? —preguntó Garret, molesto por la crítica implícita. Sus ojos se detuvieron en Tiffany por un instante antes de dirigirles una mirada autoritaria a los jóvenes—. Volveremos a casa. Los chicos callaron, pero miraron a Tiffany con una súplica silenciosa; no compartían el anticuado sentido de galantería del viejo pescador, quien insistía en que a las mujeres había que protegerlas a toda costa. Sólo Tiffany comprendió que las razones de Garret estaban enraizadas en una tragedia acontecida hacia veinte años. De todas formas, no podía aceptarlo. —Garret, debemos intentarlo. — ¡No! ¡No lo haré! —exclamó con vehemencia. —No quiero la muerte de ese hombre sobre mi conciencia —arguyó Tiffany—. Tenemos que ir. ¿Cómo podríamos vivir con nosotros mismos? — ¡Por lo menos tú vivirás! —le espetó—. ¡Regresar ahora sería una locura! El mar está encrespado y es muy peligroso. ¿Quieres que arriesgue tu vida y la de estos dos chicos por un inconsciente que decidió ponerse en peligro?

Página 90 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Durante un instante, sus ojos reflejaron un dolor inconmensurable. Los chicos miraban a Tiffany desesperados, suplicándole en silencio que insistiera; no podían aceptar la decisión de Garret. —Garret, no tienes derecho a tomar una decisión por nosotros —le dijo en voz baja—. Si lo que te preocupa es tu vida... —Mi vida no tiene ningún valor para mí —la miró con rencor. —Entonces no utilices la mía como excusa —replicó Tiffany—. No cargaré con eso, Garret. Y tampoco los chicos. No podemos dejar a ese hombre a su suerte si tenemos alguna posibilidad de salvarlo. Garret los miró a todos. No dijo nada. Sus hombros estaban rígidos cuando se volvió hacia el timón. Lo apretó tanto que los nudillos se le pusieron blancos. El barco seguía su curso. Los chicos le hicieron señas a Tiffany para que dijera algo, pero ella negó con la cabeza. No podía obligar a Garret a cambiar de opinión y él era el único que podía controlar el pesquero en semejantes condiciones. La decisión era suya, de nadie más. La proa del barco giró con lentitud y se enfrentó al viento. Los chicos le sonrieron aliviados a Tiffany. Ella les correspondió con una sonrisita torcida, esperaba no haberlos condenado a la muerte. Tomó la radio y le informó a Alan que se dirigían hacia la última posición conocida del marino solitario y que lo buscarían mientras pudieran. Garret la observaba con un silencio sombrío. Las únicas palabras que pronunció en adelante fueron órdenes secas, que todos obedecieron al pie de la letra. Las siguientes tres horas fueron espantosas. La velocidad del viento aumentó, levantando montañas de agua. La visibilidad era nula. En un momento estaban en la cresta de una ola y al siguiente caían en una profunda depresión. El barco crujía por las constantes sacudidas. Saltaba a la vista que luchaban por su vida contra la violencia de los elementos; aun así ninguno de ellos sugirió que se dieran por vencidos y regresaran. Encontrar al hombre que buscaban fue un mero accidente. Uno de los muchachos tuvo una visión fugaz del bote destrozado. Garret tendría que echar mano de toda su experiencia para acercar el pesquero lo suficiente como para intentar el rescate. Cuando por fin colocó el Cruz del Sur a unos cientos de metros de la otra embarcación encendió todas las luces y les ordenó a los chicos que lanzaran una draga por uno de los lados; algo parecido a un anda, fue la respuesta de Garret a la pregunta de Tiffany. Su función era disminuir la velocidad del barco. — ¿No podemos acercarnos un poco más? —preguntó uno de los chicos. — ¡Sería demasiado peligroso! Esto es lo más que nos podemos acercar sin arriesgarnos a chocar. Esperemos que el hombre tenga los conocimientos necesarios para seguir el procedimiento adecuado —gruñó Garret e hizo un

Página 91 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis gesto de aprobación cuando el otro marino empezó a lanzar barriles al mar. —Gasóleo —explicó—, los barriles han sido perforados y flotaran hacia nosotros, crearan una película aceitosa que disminuirá la turbulencia de las olas. Ahora lanzará un salvavidas atado con una cuerda. Vuestro trabajo —se dirigió a los chicos con autoridad—, será alcanzar el salvavidas y tirar del hombre que estará atado a otro extremo de la cuerda. La parte más difícil es subirlo a cubierta sin que se estrelle contra nuestro barco. No fue nada fácil. Lo único que evitó que los chicos cayeran al agua, mientras se esforzaban por alcanzar el salvavidas, fueron las cuerdas de seguridad. Estaban demasiado cansados para festejar el éxito cuando finalmente lograron su objetivo. Sin embargo, tiraron de la cuerda con encomiable velocidad, alentados al ver que el hombre que se encontraba en el otro extremo se acercaba cada vez más. El pesquero se balanceaba tanto que parecía una pesadilla subir al hombre a salvo, pero lo consiguieron. Lo llevaron bajo la cubierta. Los tres estaban empapados y tiritaban. Sin una sola palabra, Garret puso el Cruz del Sur rumbo a casa. Su rostro bien podía estar tallado en piedra, pues no tuvo ninguna reacción por el éxito del rescate. Tiffany comprendía que la lucha por llevarlos a salvo hasta Haven Bay exigía toda su capacidad y concentración, así que no trató de iniciar una conversación. A pesar de todos sus años de experiencia, Garret no pudo hacer nada cuando de pronto una gigantesca ola los levantó. El barco se debatía atrapado en un torbellino. Tiffany oyó la hélice que estaba fuera del agua, oyó que rugía con todo su poder puesto que ya no contaba con la resistencia del agua para detenerla. Un gemido agudo cortó el aullido del viento. El barco pareció temblar. Garret maldijo y empujó el obturador cuando el pesquero se inclinó hacia un lado para resbalar de la cresta de ese infierno en ebullición y caer al vacío. Fue como caer de un edificio de tres pisos. La fuerza del impacto lanzó a Tiffany y a Garret por la cubierta. Si no hubieran estado atados con las cuerdas de seguridad, ambos habrían sido arrastrados al mar. Un barco más pequeño no habría soportado el embate de los elementos, pero el Cruz del Sur había sido construido para soportar un siglo de tormentas antárticas. «Todos nos ahogaremos», pensó Tiffany con los pulmones a punto de estallar por la falta de aire. Entonces despacio, majestuosamente, el crujiente maderamen del Cruz del Sur se enderezó y se elevó sobre el agua. Tiffany se levantó aturdida. La cabina seguía allí, aunque los cristales habían desaparecido. Vio a Garret tambalearse, su rostro tenía un color mortecino. Vagamente registró que el mástil de la radio estaba partido. La mayor parte había desaparecida. La escotilla se abrió y uno de los chicos se asomó para asegurarse de que

Página 92 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Tiffany y Garret seguían con ellos. Luego Garret le indicó que cerrara. Tiffany tenía las manos entumecidas, pero de alguna forma logró, asiéndose a la cuerda de seguridad, llegar hasta Garret. — ¿Te encuentras bien? —preguntó Garret a gritos. —Sí —respondió. Garret tenía sangre en la cara—. Buscaré algo para tu herida. —Tenemos que ocuparnos de cosas más importantes —replicó sombrío. — ¿Qué quieres que haga? —Hemos perdido un aspa de la hélice. — ¿Eso qué significa? —Si utilizamos los motores, acabaremos hundiéndonos. — ¿Y si no lo hacemos? —Entonces las olas harán que nos hundamos. —Si no te curo esa herida, te desangrarás. No quería pensar en la lúgubre predicción de Garret. Todavía no. Cada cosa a su tiempo, decidió, mientras bajaba a buscar el botiquín de primeros auxilios. Los chicos y el marino estaban llenos de golpes y moretones, pero no tenían ningún hueso roto. Hizo todo lo que pudo por tranquilizarlos, les aseguró que Garret todavía podía controlar el barco y subió a cubierta con el botiquín. —Es una pérdida de tiempo —gruñó cuando ella intentó curarle la herida. Tiffany insistió con terquedad y por fin, con torpeza, logró detener la hemorragia. El la miraba a los ojos mientras tanto, y Tiffany tuvo la macabra sensación de que estaba viendo otros ojos, unos ojos que habían sido del mismo azul. — ¿Funciona la radio? —preguntó. —Es inútil —negó con la cabeza—. Perdimos la antena. Tiffany, temblando, se dejó caer sobre un banco. Garret se aferraba al timón, trataría de sacarlos de esa fatal tormenta mientras pudiera. «Todos moriremos», pensó Tiffany. Aunque conocía lo desesperado de la situación no le parecía real. Se preguntó si Joel y Mary-Beth también habían creído imposible que les sucediera a ellos, aquella noche hacía veinte años. Era extraño, pero Tiffany no sentía miedo. De alguna manera estaba más allá del temor. — ¿Si fuera posible, pedirías ayuda por radio, Garret? —preguntó con curiosidad. —No lo sé —no la miró. Negaba con la cabeza—. Supongo que nunca lo

Página 93 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis sabré. No soporto poner en peligro la vida de otros. Por mí, no lo haría. Quizá por otros. Tiffany sopesó la respuesta largo rato. No dudaba que él preferiría morir antes de poner en peligro la vida de otros. Recordaba la frustración cuando le habló de las vidas que se desperdiciaron la noche de la tormenta hacia veinte años... vidas que se perdieron por no seguir su consejo. Pero ahora había vuelto atrás, en contra de su propio código de responsabilidad. —Existe la remota posibilidad de que el guardacostas de la armada capte nuestra presencia —señaló con aspereza—. Claro, que captar algo con el radar en estas condiciones es casi imposible. Le ofrecía una ligera esperanza, pero Tiffany sabía que él no creía que la hubiera. Los mantendría a flote cuanto pudiera... El viejo contra el mar, esa había sido su vida... y al parecer también sería su muerte. ¿Estaría pensando en la otra tormenta que acabó con tantas vidas? —Siento mucho haberte obligado a hacerlo —Tiffany sentía todo el peso de la responsabilidad—. Los chicos habrían callado si yo no te hubiera presionado. Yo no podía... —Sí, lo sé —respondió con pesadez—. Todos estos años deseé haber hecho algo la noche de la tormenta, aunque fuera un suicidio. Fue el orgullo y no el miedo lo que me detuvo. Pero ha sido muy difícil vivir con... recordar... pensar que pude actuar de otra manera. — ¿Qué significaba Mary-Beth Macauley para ti, Garret? —preguntó, quería saber, aunque el conocimiento fuera inútil—. ¿Quién era? —Mi nieta. Tiffany apenas lo oyó sobre el aullido del viento. Respondió en voz muy baja, cargada de tristeza, remordimiento y doloroso amor. — ¿Por qué no evitaste que saliera en el bote con Joel? —preguntó con suavidad—. ¿Por qué lo culpas a él de su muerte? —No pude detenerla —sus ojos parecían vacíos—. Mary-Beth iba a tener un hijo... de él. El estómago le dio un vuelco a Tiffany ante la revelación de que Mary-Beth iba a tener un hijo de Joel. El asombro le nublaba la mente. Eran tan jóvenes... —Lo supe la noche de la tormenta. Estaba furioso. Ella no era más que una niña, mi Mary-Beth. Deseé matarlo. Confié en él y me traicionó. Dios mío, perdóname... la asusté con mi violencia. Estaba furioso con ella por defenderlo, afirmaba que lo que habían hecho no era malo. Pero iba en contra de mis principios —el dolor profundizaba las líneas de su rostro—. La encerré en su habitación. Se las arregló para escapar. Yo no sabía que

Página 94 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis estaba con él... ignoraba que estaba en el bote hasta que zarparon, entonces ella se quitó el lazo del cabello y lo agitó como despedida. El la abrazaba. —Debía amarlo mucho —comentó Tiffany con tristeza. — ¡Sólo tenía dieciséis años! —fue una protesta salvaje—. Eran como hermanos... ¡Pero hicieron el amor! —Quizá por eso el vínculo era tan fuerte —sugirió Tiffany—. Y por eso la pérdida para Joel fue tan dolorosa. Después de todo ella llevaba a su hijo en sus entrañas. No es extraño que se haya vuelto tan cínico, duro y amargado. Nunca se sobrepuso y dudo mucho que lo logre. ¿Puedes perdonarlo ahora, Garret? —preguntó después de una pausa—. En el fondo sabes que si MaryBeth fue con él esa noche fue porque así lo quiso, fue su elección... como fue la mía hace unas horas, cuando decidí dejar a un lado mi propia seguridad. La miraba sin verla, sus ojos estaban llenos de dolor y de recuerdos. La lluvia golpeaba la cabina. El pesquero volvió a sacudirse. El viento aullaba como miles de almas en pena. Pero la tormenta que Garret veía y oía era la de hacía veinte años. —El no es el único que arrastra la culpabilidad —dijo por fin y su voz parecía hueca—. Si yo no la hubiera encerrado, no habría escapado con él. No habría estado con él cuando Reuben insistió en sacar el bote. Yo he cargado con eso todos estos años. Pero Joel Faber es más culpable que yo. Y siempre lo será. No debió permitir que lo acompañara esa noche. Era sólo una niña... y él sabía que estaba embarazada. ¿Qué clase de amor es ese? -Quizá la clase de amor que representa una entrega total. En el que nada importa tanto como estar juntos, compartir lo que depare el destino, para bien o para mal. Las lágrimas inundaron los ojos de Tiffany cuando pensó que ella nunca compartiría con Joel el resto de su vida. Se preguntó si Joel sufriría tanto por ella como por Mary-Beth. No, claro que no. Se habían conocido tan poco en comparación... Además, ella no esperaba a su hijo. —Si yo hubiera sido Mary-Beth -dijo con toda la intensidad de su dolor—, nada en el mundo habría evitado que fuera con él. ¡Nada! El miró largo rato, vio las lágrimas en sus ojos y volvió la cara, su rostro era una máscara que no decía nada. No habló, y Tiffany se hundió en sus pensamientos. Trataba de no pensar en Joel. Era demasiado doloroso. Recordó los momentos felices con su familia... cuánto se divertían juntos... el compartir... el amor... —Hay un barco que se dirige al norte-noroeste, como a dos millas de nosotros —uno de los chicos llegó con la noticia, de repente—. Si continuamos a la misma velocidad... — ¿Era el guardacostas? —preguntó Garret, tratando de ver a través de las

Página 95 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis montañas de agua. —No. Era grande y blanco. Puede ser el yate del señor Faber, el Libertad — explicó el chico—. ¿Podemos disparar bengalas? Garret le dirigió una mirada oblicua a Tiffany, quien se debatía en un mar de emociones conflictivas. Su corazón latía con fuerza al pensar que Joel estaba allí, buscándolos. —Disparad las bengalas —aceptó Garret—. Y subid todos los barriles de aceite que tengamos. Sabéis lo que tenéis que hacer. Debemos estar preparados. El chico se apresuró a hacer lo que le mandaron. — ¡Así que el círculo se ha cerrado! —Garret miraba a Tiffany con una extraña mezcla de tristeza y curiosa ironía—. ¿Quién lo habría creído? ¿Tú eres la razón que lo ha traído aquí, verdad? —Eso espero —contestó emocionada—. Espero ser yo y no el recuerdo, Garret. Aunque te resulte doloroso escucharlo. Pero no estoy segura. Quizás él tampoco lo sepa. —No importa. Tú eres lo que Mary-Beth habría sido, si viviera. Y eso no te quita nada, Tiffany. Nunca lo pienses. Tener un corazón generoso no te empequeñece. Y tal vez, tal vez yo me equivoqué al culparlo... —Reconcíliate con él, Garret. ¡Si significo algo para ti, hazlo, por favor! —Si tengo oportunidad, veremos —torció la boca—. Llegado el momento, ya veremos. Los otros tres se acercaron. Dispararon las bengalas a intervalos. Antes de que pasaran diez minutos divisaron el yate otra vez, se dirigía hacia ellos, y cualquier duda sobre su identidad abandonó la mente de Tiffany. Era el Libertad. Y ahora, Tiffany estaba segura de que Joel iba por ella.

Página 96 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 13 ¡ESTÁ demasiado cerca! —gruñó Garret. El Libertad estaba sólo a veinte metros. El enorme yate estaba en posición y anclado. —El debe considerar que es seguro —aventuró Tiffany, aunque incluso para su ojo inexperto era evidente que con ese oleaje el Cruz del Sur podría estrellarse contra el yate y hacerse añicos. —Es consciente de que se arriesga demasiado —desmintió Garret—, pero creo que ambos sabemos por qué lo hace. No quiere que estés aquí más tiempo del indispensable, Tiffany. —Somos cinco —protestó. —Joel Faber está aquí sólo por ti, niña. Tiene suficientes razones para no mover ni un dedo por mí ni por nadie de Haven Bay. Cuando Mary-Beth murió todos lo culpamos y se lo hicimos saber. No le hablábamos, le dimos la espalda. No me extraña que abandonara el pueblo. Dudo mucho que nos perdone algún día. Tiffany no pudo contradecirlo. Ella sabía que Joel no los había perdonado. Ahora comprendía el violento rechazo a su propuesta y por qué no quería volverla a ver después de su primer encuentro. —Perforad esos barriles —ordenó Garret a los chicos—, cuando terminéis, lanzadlos al mar. Tiffany los miraba trabajar, pues Garret no le había permitido ayudarlos. Sabía que el viejo, al igual que Joel, no la dejaría arriesgar su vida más de lo necesario. Ahora que conocía toda la historia, se preguntó cuáles habrían sido las motivaciones de Joel para salir a buscarla. ¿Lo había hecho porque ella había logrado despertar sus sentimientos, o porque la veía como una doble de Mary-Beth? El la quería en su cama. Eso se lo había dicho desde el principio. Sin embargo, la forma en que le hizo el amor sugería que buscaba algo más que satisfacción sexual. Quizá necesitaba volver a experimentar lo que una vez sintió por Mary-Beth... antes de encerrarse en sí mismo y volverse severo y cínico. Le había dicho que, si alguna vez llegaba a sentir algo por una mujer, sería por ella. ¿Por qué? ¿Qué le había dado ella que la hiciera diferente a todas las mujeres que conoció desde que saliera de Haven Bay? Garret comentó que ella era lo que Mary-Beth hubiera sido. ¿Era eso lo que sentía Joel? Entonces se preguntó si eso era tan importante. Observó cómo los chicos lanzaban el salvavidas con la cuerda y siguió su trayectoria. Esa cuerda la llevaría hasta Joel, si todo salía bien. Garret los hizo revisar por segunda vez

Página 97 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis los chalecos salvavidas. No podían hacer nada más hasta que la tripulación del Libertad alcanzara la cuerda. — ¡Ya la tienen! —exclamó uno de los chicos con alivio. Garret los ató a todos dejando un tramo de cuerda entre cada uno para que la tarea de subirlos al Libertad no se complicara al tener que subir a más de uno a la vez. Cuando se aseguró de que todo estuviera en orden, esperó hasta el momento que le pareció más apropiado y les ordenó saltar. En cuanto tocó el agua, Tiffany sintió el tirón de la cuerda. Quien estuviera en el otro extremo, a bordo del Libertad, no perdía tiempo. Se debatía entre las aceitosas olas, contenía la respiración cuando el turbulento mar la cubría. Respiraba y tosía cada vez que tenía oportunidad de sacar la cabeza del agua. No veía nada. Ni siquiera lo intentaba. Sólo apretaba los dientes y se aferraba a la cuerda con todas sus fuerzas. Sintió un tirón y chocó contra otro cuerpo. Abrió los ojos y se encontró con el rostro de Joel. Estaba pálido y desencajado, sus ojos brillaban, su boca pronunciaba palabras que Tiffany no alcanzaba a escuchar. La abrazaba, usaba su propio cuerpo como cojín para evitar que la chica se golpeara contra el casco del yate. Entonces otras manos se extendieron hacia ella y la subieron a bordo. Se vio envuelta en un abrazo de oso Zachary Lee, pensó con desmayo. Con rapidez alguien más se hizo cargo de ella. A continuación subieron a uno de los muchachos. Zachary Lee lo levantó y depositó sobre la cubierta. Una mirada a la cara del chico, toda sucia y asustada, le dio a Tiffany una idea de su propio aspecto. Pero estaban vivos, un hombre, al otro extremo de la cubierta, filmaba el rescate con una cámara de televisión. Tiffany se asustó al pensar lo que Joel estaba haciendo. No pudo ver si tenía alguna protección para no chocar contra el casco del yate. El otro chico subió a salvo, le siguió el marino. Sólo faltaba el viejo Garret. Y Joel. Tiffany rezaba con fervor para que todo saliera bien. La actividad alrededor de la polea se duplicó, llegaron más hombres a ayudar. No podía ver lo que sucedía. Se abrió paso hasta la barandilla. Subían a Joel y a Garret a la vez. Joel tenía los brazos alrededor del viejo pescador, lo sostenía, le ayudaba. Tiffany esperaba que Garret se diera cuenta de que estaba equivocado. Joel se preocupaba por todos. Como lo había hecho hacía veinte años. No estaba preocupado sólo por ella, pero no le importó. Había hecho lo mismo por cada uno de ellos, sin discriminación, aunque corría un grave riesgo. Debajo de toda su dureza, su amargura y su cinismo, era un buen hombre. Un hombre que se preocupaba por los demás. Tiffany se dirigió hacia Joel tropezando con la cuerda. Como por instinto, él se volvió y la abrazó, sus brazos la oprimían con fuerza. Parecía no notar que

Página 98 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis estaba llena de petróleo, mojada, hecha un asco. La abrazó con tanta fuerza que ella pudo sentir el latido de su corazón. — ¡Se está hundiendo! —gritó alguien. Todos clavaron sus ojos en el Cruz del Sur que se inclinaba cada vez más sobre un costado. Una enorme ola se estrelló contra el pesquero, después el mar se abrió y fue como si se lo tragara. Olas turbulentas cerraron el espacio. Nada quedó que marcara su tumba. —Estuvimos juntos sesenta años —comentó Garret con voz áspera, mirando el espacio donde había estado su barco. —Siento mucho no haberlo salvado, Garret —Joel apretó su brazo con conmiseración. —Duró veinte años más de lo que debía —el viejo tenía un gesto de agonía. Bajo la lluvia torrencial, los dos antagonistas se enfrentaron, ninguno notaba la furia de los elementos, sus recuerdos eran tan dolorosos que, al parecer, habían vuelto al pasado. —Si hubieras podido, la habrías salvado —declaró el viejo Garret—. Ahora lo sé. Tiffany comprendió que no se refería al Cruz del Sur, sino a su nieta. —A menudo pienso... me pregunto... si hubo algo que pude... que debí hacer y no hice... —la respuesta de Joel fue entrecortada, llena de dudas. —Joel, he vivido equivocado todos estos años —interrumpió Garret—. Si hubieras podido salvar a Mary-Beth, lo habrías hecho. Ahora no me cabe la menor duda. ¿Tú la amabas, no es así? —Sí —su brazo se apretó alrededor de Tiffany—. Ella representaba todo lo bueno para mí. No podía dejarla en tierra esa noche, Garret. Estaba demasiado alterada para quedarse sola. Quería estar conmigo. Tuve que llevarla. —Fue culpa mía —reconoció Garret. A Tiffany le pareció que había envejecido—. No lo comprendí. Lamento más de lo que puedo expresar con palabras... que las cosas sucedieran así. —Esa noche perdí todo lo que amaba —apuntó Joel—. No tenías que enviarme a Tiffany para que lo recordara, Garret. Cuando perdí a Mary-Beth, todo dejó de importarme. A partir de ese día, lo único que hice fue dejarme llevar por la vida..., pero en realidad nada me importaba. —Pero ahora sí —aseguró Garret y sus ojos grises se volvieron hacia Tiffany—. Lo que sucedió aquella noche... —Puede volver a suceder —puntualizó Joel con pesimismo—. Quiero que todos bajen. Tengo que llevar el yate de regreso a Haven Bay.

Página 99 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Los guiaron hasta los camarotes de la tripulación, los envolvieron en mantas y les ofrecieron termos de café caliente con brandy. Joel permaneció junto a Tiffany sólo el tiempo necesario para asegurarse de que estaba bien. Le acarició los labios con un dedo, con la mirada le dijo que no quería separarse de ella. Pero era necesario, estaba determinado a vencer la tormenta y se aseguraría de que esa vez no hubiera pérdidas. Zachary Lee se sentó junto a su hermana y colocó su brazo sobre los hombros de Tiffany. — ¿Necesitas algo? —preguntó con cálido interés—. ¿Cómo estás? —Sí, un buen baño caliente —contestó con una sonrisa—. Y si no tenemos en cuenta los moretones, estoy de maravilla. —Creo que ha llegado el momento de decirte lo que pienso de ese hombre tuyo —declaró con voz cargada de emoción—. Me parece... bien. —A mí también —Tiffany sabía que en la escuela de Zachary Lee, ese era uno de los mejores calificativos—. ¿Cómo lo supo...? —Joel estaba conmigo en la Q2RV cuando llamó Alan para decirle que habíais decidido ir a rescatar a otro barco. Se puso blanco como el papel. En cuestión de segundos, tenía el yate dispuesto y buscaba voluntarios. A los cinco minutos, estábamos en camino. No sé cómo supo que te encontrabas en problemas, hermanita. Puede que tenga un sexto sentido. —Hace mucho tiempo perdió a la chica que amaba en una tormenta como ésta. No ha podido olvidarlo —indicó Tiffany con pesar. —Eso explica su reacción —Zachary Lee le apretó la mano—. Esta vez Joel no dejó nada a la suerte. Y yo tampoco. —No me puedes engañar —bromeó Tiffany, necesitaba que esa mirada de preocupación desapareciera de los ojos de Zachary Lee—. Tú sólo viniste porque querías tu entrevista. He visto a una cámara filmando el rescate. —Bueno, ahora que lo dices, tienes razón —se forzó a sonreír. Le seguía el juego aunque ambos sabían que no era cierto—. Al fin y al cabo soy todo un profesional, y pienso sacar provecho de esto. Soy severo, desvergonzado, insensible... —Y un absoluto cobarde —finalizó Tiffany con una sonrisa cuando su hermano, a quien tanto quería, no encontró más palabras. —Algo así —él sonrió también—. Pero te tengo pillada hermanita. Quiero hacer la entrevista ahora, te guste o no. — ¡No! ¡Mira como estoy! ¡No puedo! —A mí me parece que estás maravillosa —sonrió—. Perfecta para una dramática entrevista de la vida real. Además, nos ayudará a matar el

Página 100 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis tiempo. —Podemos intentarlo —él tenía razón; además, ayudaría a distraer a los otros—. ¿Tú harás las preguntas? —Espero no haber olvidado cómo se hace una entrevista -dijo con una sonrisa. —Me parece una magnífica idea hacerlo ahora —Tiffany consideró su posición. Quería darle la oportunidad a su hermano; pero su mayor deseo era estar con Joel—. Cuando lleguemos a Haven Bay, me iré con Joel. Solos. Nadie más. Por nada de este mundo. —Tiff, no lo decía en serio —Zachary Lee fruncía el entrecejo—. No es tan importante. No espero que tú... —Si quieres la entrevista —lo interrumpió—, podemos hacerla. —Veo que estás decidida —la miró en silencio unos instantes, después volvió a sonreír—. Sí, haremos la entrevista ahora. Organizarse les llevó algún tiempo. La chica pidió’ una toalla para limpiarse un poco la cara, pero Zachary Lee no se lo permitió. Le explicó que frente a la cámara estaría mucho mejor así. —Di la verdad, hermanita —le recordó. Tiffany asintió. Zachary Lee no había perdido la habilidad para sacarle el mejor partido a un reportaje. Llevó a Tiffany de la tormenta a la entrevista con Neil Patterson la noche anterior. Hizo un magnífico trabajo, y cuando terminaron, la joven lo felicitó calurosamente por su profesionalismo. —Es como el ajedrez, Tiff... —hizo una pausa, sonrió y se encogió de hombros—. Como piezas en un tablero que mueves para lograr la mayor ventaja posible. La sombra del pasado también cubría a Zachary Lee, pensó ella con tristeza, mientras observaba a su hermano dirigirse hacia donde estaba la cámara. ¿La identificaría Joel con Mary-Beth hasta el punto de confundirla con su antigua novia? ¿Sería esa la raíz de su obsesión por ella? Sin embargo, en su primer encuentro, Joel se sintió atraído por ella antes de ver el color de sus ojos, y ahora había ido a buscarla. No quería perderla. Quizás no la amara con tanta profundidad como a Mary-Beth, pero Tiffany no dudaba que representaba para él mucho más que una compañera compatible en la cama. Tenían un futuro juntos. Su única incertidumbre era qué clase de futuro compartirían. Cuando llegaron a Haven Bay su situación se aclararía. El movimiento del yate parecía eterno. Incluso cuando el Libertad entró en el puerto de Haven Bay, la protección que les dio fue relativa. La tormenta

Página 101 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis continuaba. Sin embargo, los ánimos en los camarotes de la tripulación mejoraron bastante. Los chicos hablaban animados. Tenían una gran historia para contar a familiares y amigos, la aventura de su vida. Los ojos de Tiffany tropezaron con los de Garret. En esa ocasión, el episodio había tenido un final feliz. Tiffany se dirigió hacia él, el movimiento del yate y la manta entorpecían su trayectoria. Garret le sonrió y se hizo a un lado para que se sentara. —Ya casi hemos llegado —comentó mientras tomaba asiento. —Sí. Quiero darte las gracias —declaró Garret. —No es necesario. —El único consuelo que me queda es que mi afán de venganza se volvió contra mí. Yo te empujé hacia él, Tiffany, con todo el odio que mi corazón. Nunca imaginé que tú llenarías el vacío de su vida —reconoció Garret—. ¿No te parece una ironía del destino? —Puede ser. Me parece que muchas cosas en la vida son imprevisibles. —Como tu familia. Joel necesita una familia. Sólo tuvo al viejo Reuben, que era más un capataz que un abuelo. — ¿Y sus padres? —preguntó Tiffany. —Eso es otra historia —Garret hizo una mueca—. Su madre era muy rebelde. Probablemente para rebelarse contra la mano inflexible de Reuben. Fue madre soltera y abandonó a Joel cuando era un bebé. Huyó con un vendedor. Joel fue un niño solitario, falto de cariño... excepto por Mary-Beth. —Háblame de ella —pidió la chica. —Era toda alegría —una sonrisa de recuerdo iluminó los ojos viejos y cansados—. Desde que nació se convirtió en la luz de mi vida. Siempre vivió con nosotros y lo era todo para mí. Siempre fue una niña buena. Supongo que la mimamos demasiado, pero era muy agradable. Era tan generosa, tan cariñosa... —Lo siento, Garret —Tiffany no sabía cómo consolarlo cuando las lágrimas inundaron sus ojos. —Han pasado tantos años... y la tengo tan presente. —Los buenos recuerdos no hacen daño —comentó la joven—. Deben atesorarse. Son los regalos que te hace la vida. —Espero que Joel te pueda dar la felicidad que mereces... —Garret le palmeó la mano—, que Mary-Beth merecía. Tiffany esperaba poder darle esa felicidad también a Joel. Había tenido tan

Página 102 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis poco amor en su vida... No era sorprendente que sintiera un gran vacío por lo que perdió con Mary-Beth... viviendo todos esos años de infelicidad, sin esperanzas de encontrar lo que una vez fue suyo, hundido en la oscuridad de su alma. —Estamos a punto de anclar —anunció un tripulante con una enorme sonrisa cuando las máquinas se detuvieron—. Hay muchas personas esperándolos para darles la bienvenida, así que si quieren desembarcar ahora, los bajaremos sanos y salvos —su mirada se dirigió a Tiffany—. Señorita James, el señor Faber me indicó que le preguntara si puede reunirse con él en la cubierta —entonces se dirigió a Zachary Lee—. Señor James, hay un transporte para llevarlos a usted y a su equipo ala Q2RV. El éxodo se hizo todo lo ordenadamente posible, dadas las circunstancias. Zachary Lee se echó a Tiffany al hombro y sólo la bajó para entregársela a Joel. —Espero que la cuides bien —le recomendó. —Eso es lo que me propongo —replicó Joel mientras apretaba a Tiffany contra su costado. —Cuídate —Zachary Lee besó en la frente a Tiffany—, y buena suerte. Y no te metas en problemas. Voy a estar demasiado ocupado para salir en tu rescate. —Eso haré —le sonrió—. Buena suerte para ti también. Ahora ve y demuestra que eres el mejor. Zachary Lee partió riendo. La sonrisa de Tiffany desapareció al mirar a Joel. Ya no parecía tan preocupado, pero la tensión que había sufrido esa tarde todavía era evidente. —No te he dado aún las gracias —dijo Tiffany con voz ronca. — ¿Vendrás conmigo, Tiffany? —cada palabra estaba cargada de emoción. Mientras hablaba, levantó la mano y le retiró el cabello del rostro. —Sí. Haré lo que me pidas —la respuesta fue simple. Y como quería darle todo lo que él deseara de ella, añadió—: te amo. Tiffany tomó la cabeza de Joel entre sus manos y lo besó, no le importaba lo que los demás pudieran pensar, lo único que quería era demostrarle su amor, que supiera que era suya. Joel titubeó, como si no supiera cómo responder, pero después de un momento la abrazó posesivamente, como si la reclamara para sí. Sus labios se movieron sobre los de Tiffany con una profunda necesidad. — ¡Ahora sí te tengo, Joel! —una voz estridente los sacó de su mundo. Era

Página 103 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Nerida Bellamy, que reía triunfal. Tiffany abrió los ojos y volvió a cerrarlos, cegada por el disparo de una cámara. —Así parece, Nerida —aceptó Joel. Y a decir verdad no parecía molesto. —Ahora no negarás que hay un interés amoroso de por medio —graznó Nerida. —No, incluso te daré una noticia -concedió Joel—. Pretendo casarme con la señorita James en cuanto pueda reunir a toda su familia para la boda, a todos sus hermanos y hermanas, con sus extraordinarios padres. Y ahora, si nos disculpas, una de las hermanas y el sobrino de la señorita James, nos esperan. —Mientras tanto, hasta que sea la boda, publicaré lo que acabas de decir declaró Nerida, era obvio que le advertía que nada de lo que Joel hiciera la detendría esta vez. — ¡Publícalo y vete al infierno! —replicó Joel—. No me importa. Voy a casarme. Guió a Tiffany entre la periodista y el fotógrafo y se dirigieron a la plataforma. Tiffany no protestó. Estaba extasiada. ¡Casarse con Joel...! No sintió la lluvia ni el viento. Tampoco vio a la gente que se agrupaba en el puerto. El Bentley rojo estaba estacionado cerca y Payton esperaba con la puerta de atrás abierta. — ¡Joel, no podemos subir así! —protestó Tiffany—. ¡Lo vamos a manchar! —No hay de qué preocuparse, señorita. Cubriré los asientos con unas mantas —aseguró Payton con una amplia sonrisa—. Me alegra que esté con nosotros otra vez. —Tiffany, vuélvete y mira hacia Haven Bay —dijo Joel—. Grábatelo, tal y como está. Un viejo pueblo pesquero. Este recuerdo lo guardarás el resto de tu vida. Sabía lo que quería decir. Se iba con Joel y quizá nunca volviera. Aunque algunas heridas habían cicatrizado, él nunca se sentiría bien en ese lugar. Había regresado por ella, pero en el futuro no sería necesario. Hizo lo que le decía. A diferencia de Joel, ella amaba cada rincón de Haven Bay. — ¡Dios mío! —exclamó aferrándose a Joel. Al darse cuenta de lo que había sucedido recibió una sacudida. — ¿Qué pasa? —preguntó Joel. — ¡Se han ido! —miró a Joel desesperanzada—. ¡Ya no están allí! Tú me dijiste que pasaría...

Página 104 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis — ¿A qué te refieres? —él miró a su alrededor sin comprender, antes de mirar a Tiffany con preocupación. — ¡Las ballenas! ¡La tormenta las alejó de Haven Bay!

Página 105 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 14 TIFFANY estaba invadida de emociones encontradas cuando Joel la metió al coche. Tenía que ir con él. La felicidad de ambos dependía de ello. Pero, ahora que las ballenas se habían ido de Haven Bay, ¿qué pasaría con la industria turística? ¡El futuro de Alan y Carol dependía de ella! Y había otros a quienes ella había animado a que invirtieran tiempo y dinero en ese negocio. Todo había sido un error, tal como Joel predijo. —Tiffany. De mala gana, se volvió para encontrarse con la mirada de Joel; no era capaz de ocultar su agonía. Lo amaba, pero eso era algo que no podía compartir con él. A él no le interesaba Haven Bay. El le había advertido que no siguiera adelante con el proyecto. ¿Por qué siempre pensaba que podía hacerlo todo? ¿Que todo funcionaría si ponía todo su empeño? —No pasará nada —la abrazó y le acarició la mejilla—. Ya me he encargado del futuro de Haven Bay, con o sin ballenas. Regresarán, Tiffany. Será en unos días, una semana o dos, quizá más, pero Haven Bay sobrevivirá. Y prosperará. Te lo prometo. — ¿Qué quieres decir con eso de que te has encargado del futuro? — preguntó perpleja. No entendía nada. Entonces él sonrió. —Mientras tú te encargabas de elevar los niveles de audiencia en la Q2RV, yo presenté un proyecto al ayuntamiento de la región para el desarrollo turístico de Haven Bay. Los planes están en espera de aprobación. Por eso te dije que te grabaras la imagen del pueblo como está ahora, Tiffany. Dentro de unos cuantos meses no será el mismo... — ¿Lo hiciste por mí, Joel? —preguntó con voz ahogada, abrumada por un mar de emociones que casi le impedía hablar. Su drástico cambio de actitud hacia Haven Bay era increíble. —No existen muchas personas como tú —replicó con suavidad—. Personas que hagan algo por los demás sin esperar nada a cambio. Te necesito en mi vida, Tiffany. Estoy dispuesto a hacer todo lo necesario para lograrlo. La verdad es que no me importaba que no tuvieras éxito en la Q2RV. El hecho de que lucharas por mejorar las cosas por mí, significaba más que el éxito mismo. Y sabía cómo cubrirte si no lo lograbas. Pero Haven Bay seguía siendo una barrera. Estaba seguro de que, si tus planes para el desarrollo del pueblo fallaban, tendríamos problemas. Además, se verían perjudicadas personas que tú quieres. Como Alan y tu hermana. Y otros muchos que luchan por un futuro mejor. —Así que decidiste dar tu apoyo, incluso en contra de tus sentimientos.

Página 106 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis —Tenías razón al decir que tenía prejuicios hacia este lugar —aceptó Joel. —No, no tenía razón. Yo no sabía por lo que habías pasado aquí... Garret me lo ha contado hoy. ¿Todavía te duele? —No si te tengo a ti —la respuesta fue simple. Ya no había dolor en sus ojos, sólo una profunda necesidad por ella y por el futuro que compartirían. —Siempre me tendrás —le prometió. La recorrió un dulce alivio al comprender que Mary-Beth había quedado atrás para siempre. Le rodeó el cuello con los brazos y se apretó contra él, sus ojos lo miraban llenos de amor. —Entonces, ¿te casarás conmigo? —sonrió y en su rostro ya no había tensión. —Sólo si insistes —bromeó, feliz, después de besarlo—. Y tendrás que hacerlo, porque Nerida lo va a publicar. El no pudo contener la risa y Tiffany lo miraba encantada. Era la primera vez que lo oía reír con ganas, la primera vez que sus ojos brillaban llenos de alegría. Ya no parecía ansioso. La tensión, la dureza y el cinismo... todo había desaparecido con esa risa. En silencio se prometió que en el futuro lo haría reír, que le llenaría la vida de felicidad. Y le daría un hijo. Muchos hijos. Tendrían una enorme familia. Serían felices juntos. Se desharía de todos los guardias de seguridad de Leisure Island, su hogar no sería una fortaleza inalcanzable para el resto del mundo. Sería un parque para los niños, lleno de risas. Y la vida sería maravillosa, llena de todo aquello por lo que vale la pena vivir. — ¿Todo está bien? —la voz de Joel tenía un dejo de preocupación. — ¿Cómo no va a estar todo bien? Te pasas la vida protegiéndome, te aseguras de que todo funcione —con una sonrisa borró la preocupación del rostro de Joel. —Necesito que me muestres el camino —sus ojos brillaban con intensa emoción—. Siempre lo necesitaré, Tiffany. Sin ti... —Yo también te necesito, Joel —dijo rápidamente, acariciándole la mejilla con un gesto de amor—. Nuestro destino es estar juntos. Lo sentí desde la primera vez que nos vimos, y ahora estoy segura. No nos separaremos. Nunca. —Tiffany —respiró hondo. No se había dado cuenta de que contenía el aliento mientras ella le ofrecía una felicidad que nunca creyó que él podría alcanzar. Casi no podía creer que lo amara de esa forma. Pero se lo aseguraban sus ojos, su voz, cada palabra que pronunciaba. —Bésame, Joel —pidió con suavidad—. Bésame con todo el amor que sientes. Con todo el amor que compartiremos.

Página 107 de 108

https://www.facebook.com/novelasgratis Él no oyó la lluvia que golpeaba los cristales del coche. No oyó el aullido solitario del viento. No vio que Payton bajaba el espejo retrovisor. No existía nada más. Sólo ella. Ya no existía la tormenta, sólo una maravillosa paz. La acercó a su pecho y la besó con amor, un amor que llenaba su alma y fluía hacia ella como un arroyo sin fin. «Un viaje de mil kilómetros», pensó Joel, «empieza con un paso». El había recorrido un camino muy largo. Sabía cuánto había cambiado, cuánto le había dado Tiffany. Se prometió seguirla, siempre, seguir el camino que ella le marcara. A donde ella fuera, él iría, eternamente agradecido de estar a su lado. La vida valía la pena. Sí tenía significado. Siempre lo tendría... con Tiffany.

Fin…

Página 108 de 108
Emma Darcy - Noche De Tormenta

Related documents

108 Pages • 43,529 Words • PDF • 528.4 KB

78 Pages • 29,880 Words • PDF • 392.5 KB

81 Pages • 34,933 Words • PDF • 1.3 MB

11 Pages • 6,715 Words • PDF • 3.6 MB

38 Pages • 8,103 Words • PDF • 989.8 KB

131 Pages • 39,755 Words • PDF • 623.4 KB

81 Pages • 17,016 Words • PDF • 996.6 KB

215 Pages • 69,674 Words • PDF • 749.6 KB

26 Pages • 5,328 Words • PDF • 624.7 KB

8 Pages • 5,574 Words • PDF • 160 KB

253 Pages • 41,281 Words • PDF • 1.3 MB

1 Pages • 281 Words • PDF • 133.3 KB